Bendita la hora en la que al Hermanísimo de ésta nuestra Benefactora se le ocurrió ponerse a jugar al baloncesto y enseñarla sus primeras "diabluras". Pa mi que ésta chica, cuando nació, no vino ni de cabeza ni de culo...lo primero en salir fue el balón de baloncesto.
Por cierto, aprovecho el tema de la entrada nueva para comentar un poco. En parte, Silvia tuvo la "suerte" de haber crecido en un entorno en el que poco más o menos con 6 años pudo encontrar apoyos y clubes que la permitieran desarrollarse como deportista profesional. Por eso, a veces me entristece pensar cómo de importante es vivir cerca de un núcleo poblacional grande para disfrutar de los recursos adecuados; nunca sabremos cuanto se pierde por el camino por falta de infraestructuras y apoyos institucionales.Sin ir más lejos, en mi época del colegio, en Benavente (Zamora), las chicas de mi clase jugaban al baloncesto en una liga con 3 o 4 equipos con los colegios de aquí, casi sin ninguna ayuda más que unas camisetas que parecían tener 20 años bien a gusto. Más de una de aquellas chicas era buena (hay una, de hecho, que debe estar aún acabando psicología en Salamanca que era bastante más que buena, y cuando creció se la puso un cuerpo de alero-escolta alta que me da que pensar sobre las posibilidades que hubiera tenido de haber vivido en otro lugar). Muchas veces, para que esos pequeños equipos de colegio tengan continuidad, hace falta la presencia de un club fuerte, que aporte dinero para la formación de chicos y chicas desde pequeños, cosa que no es nada fácil. Por eso creo que es de justicia que aprovechemos el caso de Silvia para echar un poco la vista atrás, mirar detrás de los focos, y dar un pequeño reconocimiento a todos aquellos clubes y personas que trabajan ayudando ahora a los que serán estrellas mañana. En liga femenina, sin ir más lejos, fue muy bueno el trabajo del desaparecido ex-equipo de Silvia, el UB Barça, así como el del estu u hoy por hoy el del Celta, con su fuerte apuesta por la juventud para la competición de alto nivel. Y como éstos habrá muchos. Pero bueno, al menos parece que por ahora podemos ir estando contentos porque nos salen nuevos talentos, y cada nueva perla es un nuevo éxito del baloncesto de formación. De ésta manera se atraen patrocinadores y ayudas, a fin de cuentas, el ciclo empieza con el reclamo, luego llega el dinero y entonces hace falta saberlo invertir de nuevo para fabricar nuevos reclamos. Si se empieza la cadena, luego sólo hace falta engrasarla.
Me viene a la mente nuestro vecino, el campeón del mundo y de Europa de lanzamiento de peso Manolo Martínez. Durante toda su vida entrenó en León en un descampado y tan sólo hace cosa de 4 o 5 años, por fin en la ciudad se dispuso de una ciudad deportiva adecuada para la práctica del atletismo. Probablemente su éxito tuviera mucho que ver, y ahora por suerte muchos otros chavales tendrán la oportunidad de entrenar en las condiciones adecuadas si es el atletismo lo que les gusta.
Lo dicho, mi reconocimiento para toda la gente que trabaja duro con el deporte base, y para quienes se esfuerzan y, como Silvia, se convierten en unos/as "jugones/as" de lo suyo.
Por cierto Sandra, tienes más razón que una bendita...¡¡Que mona de peque!!!
