Recordando a Kobe (1996-2016)
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Recordando a Kobe (1996-2016)

por 3485 » 14 Abr 2016, 20:57

Recordando a Kobe
1. Intro 824
2. Pequeños pasos de Gigante.
3. Una estrella brilla en el sol de LA ciudad.
4. Triangle & Threpeat.
5. Grandes anotaciones, Grandes Decepciones.
6. Gasolina para un Back to Back.
7. Vintages Kobes Scores.
8. Última parada en la 9616.


1. Intro 824

Terminar escribiendo una larga nota de tributo, a alguien que has seguido fervientemente durante 20 años, es realmente complicado, a la vez, que completamente ilusionante. Además, puedes caer en un acentuado forofísmo según lo escribas o lo sientas, todo puede suceder. ¿Algún mitómano Laker disponible para ello?.

¿Quizás, alguien, completamente entregado a la familia amarilla desde hace más de 30 años, cuando un base mágico de 2.06 le maravilló jugando al baloncesto?. Correcto. Pero no hablemos ahora del inolvidable Magic, sino de un futuro Hall Of Famer, con nombre de filete japonés.

Y ese no es otro jugador, que Kobe Bryant. Un legendario escolta que pude disfrutar desde sus inicios en 1996 hasta completar dos décadas de baloncesto. Todo un privilegio para apasionados de la mitología de la NBA entre los que me encuentro.

Protagonista de jugadas con su sello definitorio. Dotado de espectaculares movimientos camino hacia el aro y rachas anotadoras abrumadoras desde el perímetro que crearon admiración. Todo ello unido a emocionantes historias donde fué protagonista, y retos superados a los que tuvo que hacer frente. Un jugador que ganó muchos seguidores como algunos detractores en la NBA. Alguien que amabas u odiabas en ciertos extremos.

Os desvelaré algunos de esos recuerdos (muchos conocidos por vosotros), mezclando su figura con la de su equipo. Esos inolvidables pasajes que uno conserva con nostalgia mediante la visión de un fan de los Lakers. Con una mezcla de mis pensamientos hallados en los momentos que se produjeron, como posteriormente haciendo balance.

Desde el salón de mi casa viendo sus partidos, o mediante la red, donde se alojaron sus canastas como sus estadísticas, crónicas y galerías de fotos. Aderezado con sus muchos triunfos individuales como colectivos y sus decepciones en menor medida, analizando parcialmente temporada a temporada, su larga vida deportiva como Laker.

Comenzamos un largo viaje que quería escribir hace muchísimo tiempo.

Despegamos rumbo a LA con escala en Hawaii.

2. Pequeños pasos de Gigante.

En aquel verano de 1996, los Lakers estaban buscando su senda ganadora después de unos años de reconstrucción tras la imborrable huella del Showtime en los ochenta. Difícil tarea. Aún así, teníamos un equipo conformado por unos prometedores Van Exel, Eddie Jones, y algunos veteranos como Cedric Ceballos y Vlade Divac. Interesantes piezas para construir un equipo competitivo con el que nuevamente ilusionarnos después de un pequeño resurgimiento en los Playoffs de 1995, y la vuelta de Magic a las canchas en la temporada siguiente. Pero sin duda, faltaba algo más para dar ese salto definitivo al campeonato.

Y ese gran empujón lo dimos con el fichaje de Shaquille ONeal en aquel verano. Una imprescindible llegada a los Lakers, para volver a reconstruir una tradición ganadora, y seguir los mismos pasos de grandes pivots que hubo en la franquicia (Mikan, Chamberlain y Jabbar) con gran éxito. Pero aquel brillante fichaje no fué el único, porque una semana antes, se materializó otra genial maniobra que provenía de un estupendo draft de aquel año.

La llegada de un rookie (vía traspaso Charlotte Hornets) que le iba a acompañar durante 8 temporadas. Y aquí llega mi primer flash con su nombre, ¿Kobe Bryant?. ¿Quién es este jugador que hemos tenido que dar por Vlade Divac?. ¿Un jugador de instituto que no ha pasado por la NCAA?. Con la fama de sobrados que tienen estos imberbes, pensaba. Aunque interiormente sabía que Kevin Garnett había debutado en los Wolves, con muy buena pinta en la temporada anterior en la NBA. ¿Debe de ser muy bueno, para que Jerry West se haya arriesgado por él, no?. Increíble visión de futuro, Mr. Clutch.

Un ilusionante presente-futuro donde en su magnífica promoción iba a unir su nombre con futuras estrellas de la NBA. Entre ellas, Allen Iverson, Steve Nash, Antoine Walker, Ray Allen y Stephon Marbury. Todos ellos en la primera plana de revistas especializadas y reportajes de televisión, en el mundo universitario. Evidentemente con Kobe había mucha menos información y expectación, sobre todo la que llegaba a España, donde apenas se hablaba de los circuitos de instituto norteamericanos. Ahora tocaba tiempo de recabar más información sobre Kobe, now.

Me puse en marcha, sí, búsqueda de highlights, fotos, artículos, alrededor de su figura cuando internet no se había adentrado todavia en nuestras casas. Escasa o nula información sobre el jugador. Así que no me quedó otra que esperar algún reportaje en tv, en algún programa deportivo, o leer alguna revista especializada, donde me diera la oportunidad de valorar esas nuevas expectativas de la reciente adquisición amarilla. Y aquí, justamente empieza mi flash tv hacia el mito Kobe Bryant.

Pasados unos días, y mientras hacía zapping en mi televisor, me paré en aquel programa de Transworld Sport que emitía Canal Plus, por aquel entonces. Un programa lleno de reportajes de algunos deportes desconocidos, como bien conocidos por todos. Y un avance de uno de ellos, a principios de Octubre, recuerdo la entradilla mientras se divisaba un amanecer esperanzador y premonitorio en una playa. “Los Lakers estaban de pretemporada en Hawaii, y presentaban a su gran fichaje de la temporada, Shaquille ONeal”. Pero eso no era todo, allí asomaba por primera vez, un jovenzuelo de 18 años en una rueda de calentamiento, sonriendo, y emocionado a la vez. Lo que siguió a aquellas imagenes fué una pequeña semblanza de Kobe Bryant, en el instituto Lower Merion de Philadelphia.

Y lo que hay vieron mis ojos, me dejó fascinado. Un talento individual tremendo, con jugadas de absoluto dominio de juego a esa temprana edad. Mates poderosos, movimientos deslizantes por la cancha, tapones, tiros de tres. Un repertorio absolutamente prodigioso, en manos de un niño prodigio del baloncesto, que estaba dando los primeros pasos hacia el estrellato.

Pero todavía era demasiado pronto para demostrarlo en los profesionales, aunque a mí me encantaba esa idea que pudiera hacerlo en mi equipo. Si hace esto en mis Lakers, vamos a disfrutar muchísimo, pensaba. Y lo que más me ilusionaba, es que era un Laker, que estaba respaldado por una de las mejores franquicias de la historia del deporte norteamericano. ¿Qué mejor sitio para seguir aumentando la leyenda de la franquicia, como la propia suya, no?. Pero el camino no fué fácil.

En sus primeros minutos con la camiseta de los Lakers, aportó mucha frescura y descaro, en las ligas de verano a simple vista. Prometía y mucho a pesar que le quedaba mucho camino por recorrer. Pero como todo se produce a su ritmo, en pretemporada lo dejan calentar banquillo (en cierta manera), por ese temor a dejar volar, a cualquier jovenzuelo que quisiera comerse la NBA en sus primeros pasos.

Fueron comienzos “difíciles” para Kobe, donde todavía los equipos no se atrevían a dar ese paso, de elegir a jóvenes salidos desde el instituto y ponerlos de titulares nada más aterrizar en la NBA. Había que ganarse ese puesto y más teniendo una alta competitividad en su posición como era su caso. Eddie Jones para más señas. Un swingman que entraba en su tercera temporada en Lakers, donde había dejado muestras de su calidad. Recuerdo en algunos partidos como el público del Forum disfrutaba mucho con su juego espectacular (incluso coreando Eddie, Eddie). Pero Kobe no se contentaba con ser suplente buscaba ser titular cuando le dieran esa oportunidad. Ambicioso con zapatillas nuevas.

La paciencia para llegar su momento, debía ser su primera piedra de fuego para su desarrollo como jugador. Claramente le faltaba muchísima experiencia profesional, pero tenía algo que le diferenciaba del resto. Quería ser Kobe Bryant, tanto lo bueno como para lo malo. Cosa que le perseguiría para siempre en toda su carrera. Un espíritu de grandeza, de devorar historia, a su paso, que rara vez se había visto en un jugador de su edad. Aunque más adelante plasmó ese status, aún le quedaba que pasar el periodo de aprendizaje como todo rookie en la liga.

Convivir con un equipo, sumar con los compañeros, ir ganando confianza en su juego, para posteriormente ganar anillos, que es realmente lo que desea todo gran jugador que llega a la NBA. Esa convivencia con el mejor pívot de la liga, al que tenía que demostrar que sería su compañero perfecto, para subir a lo más alto.

Su primera temporada 1996-97, fué escasa de minutos, aunque dejaría algunos movimientos de esos que aparecían en el top 10 de la semana y un concurso de mates en el All Star Game, donde se coronaria campeón. Pero ese poco tiempo, lo utilizaría para ir fogueándose, y crecer en autoestima. Había que convencer poco a poco, a Del Harris. Un veterano entrenador que se había adaptado a un equipo con un estilo de juego vistoso, y con un abanico de posibilidades y libertades donde tenían cabida todo jugador talentoso. Premonitorio y adecuado para él.

Pero existía otro lado, en Kobe Bryant. El efecto individualismo que destilaba su juego o sus pensamientos, que se podría descifrar en cuanto le dieran más minutos. Tenía toda la pinta de jugador que amasaba la bola, y que cogía la responsabilidad sin ningún temor o problema por encima de todos. Como le dejes entrar en ese juego individual, vá a ser un arma de doble filo, pensaron muchos. Los Lakers ilusionados por esa nueva etapa, se clasifican para Playoffs, donde se produce un punto de inflexión en la carrera del rookie.

Tras pasar casi “inadvertido” durante la Regular Season, Harris, le pone a prueba con 18 años dejándole en pista en los minutos calientes en Playoffs. Y en un momento decisivo donde congela las pocas ilusiones de su equipo con tiros importantes en la eliminatoria contra los Jazz. Kobe lanza 4 tiros consecutivos con el marcador apretado, y ninguno de ellos roza el aro, en el quinto partido de la serie. Claramente eran tiros destinados para jugadores más experimentados en la liga y él no huye a esa tremenda presión y delicada situación.

Lo que demostraron aquellos airballs en sus jóvenes manos, era una especie de inocente valentía, para arriesgar saliera bien o mal sin “importarle” las crónicas del día siguiente. Pero estaba en los Lakers. Colocarle ese difícil reto no hizo más que ayudarle para el futuro. Iba a tardar tres años tras aquella amarga experiencia para dar ese paso. Las caras de decepción de Kobe y ONeal, dibujaron un futuro dudoso a la vez que optimista (pura contradicción). Aunque ellos interiormente pensaron que tenían que ser extremadamente pacientes como compañeros para llegar al status de campeón.

3. Una estrella brilla en el sol de LA ciudad.

En su siguiente temporada 1997-98, Kobe empieza a enseñar destellos de gran jugador, en ciertos momentos de la misma, donde ya empieza a colarse en el quinteto inicial en el equipo. Claramente estaba pasando como un rayo a Eddie Jones, y ya no había más remedio que aceptarlo favorablemente. Una temprana explosión que me produjo un sentimiento agridulce por aquel entonces.

Me habían gustado esas tres primeras temporadas del escolta de Temple, en el equipo. Había disfrutado con sus mates, con sus entradas a canasta llenas de fundamentos en ataque. Un jugador espectacular para todo seguidor o espectador que acudía al Forum para ver sus actuaciones. Pero que tenía ese otro lado en su juego de ciertas dudas a la hora de coger responsabilidades más allá de Shaq. No era un jugador totalmente fiable cuando apretaba la presión o era demasiado irregular en esos momentos donde se necesita todo tu talento y determinación para ayudar al equipo.

Por otro lado, Kobe iba creciendo rapidísimamente como una futura estrella a pesar de su juventud. Preguntas, dudas. ¿Podrán jugar juntos?. ¿Cómo afectará esto al equipo que un jugador de segundo año (con sus especiales características) supere en importancia a alguien que llevaba más tiempo en el equipo?. Y encima querido por el Forum. ¿Habrán rencillas entre ellos?. Aquellas dudas se disiparon al poco tiempo, sí.

Seguidamente, Kobe nos regala su primera seña de grandeza en su visita al United Center. Ante el más grande jugador de la NBA, Michael Jordan, protagoniza una de esas actuaciones imprescindibles para un jugador que entraba en su segunda temporada en la liga, con 19 años. Anota 33 puntos de puro talento, enfrente del vigente campeón de la NBA. Jordan acaba el partido reconociendo esa notable actuación, colocándole como una de las futuras estrellas de la NBA. No se equivocaría lo más mínimo. La NBA estaba ansiosa por encontrar un sucesor a MJ, y Kobe podría entrar en esa lucha porque destilaba cosas del jugador de Chicago Bulls.

Lo que transmitía en el poco tiempo que llevaba en la NBA, era que podía ser un gran anotador y además compulsivo, que podía anotar con muchísima facilidad, de diversas formas, gracias a su innato talento atlético y técnico. Y sobre todo poseía unas inmensas ganas de convertirse en uno de los más grandes jugadores de la historia. Tenía algo diferente, ciertamente, respiraba un halo competitivo ganador fuera de lo común, cosa que gustaría muchísimo a Jordan, y a su futuro entrenador, Phil Jackson. Dos referencias fundamentales en su carrera.

El equipo estaba encantado con él, porque veía un jugador donde construir un futuro equipo campeón o una futura dinastía al lado de Shaquille ONeal. Unos meses después, de aquella gran semilla en Chicago, Kobe es elegido como titular para su primer All Star Game, en la ciudad de New York. Estaba entrando directamente en los corazones de los fans, a nivel nacional, y qué mejor marco que la gran manzana para demostrar ese talento. Como era de esperar se vuelve a producir ese nuevo duelo con Michael Jordan.

Kobe enseña sus futuras credenciales en la liga, con ciertos movimientos memorables, en cuanto a jugadas espectaculares, como ese pique desde el exterior entre ambos jugadores. Estaba quemando etapas a un ritmo brutal, con 20 años, y sólo quedaba refrendarlo con su equipo, que nuevamente se mete en Playoffs, pero caen con los Jazz, que terminarían jugando dos finales consecutivas de la NBA.

Su tercera temporada 1998-99, es la de su consagración definitiva como estrella que toma decisiones importantes en el equipo. Y sobre todo hay un partido que abre ese camino de reconocimiento, donde la gente se empieza a dar cuenta de que estábamos ante un jugador que podría marcar diferencias, a nivel individual. Y ese partido se jugaba en Orlando.

Recuerdo seguir aquel partido en directo, en Sportmania con Antoni Daimiel de comentarista. Los Lakers salieron dormidos en la primera parte y Orlando lo aprovecha endosándoles 22 puntos de diferencia en el marcador. Un partido que tenía toda la pinta de acabar en paliza, por cómo se estaban dando los acontecimientos. Pero Kobe Bryant no iba a bajar los brazos tan fácilmente.

Fué su primer gran partido en la NBA, por cómo cogió la responsabilidad, de echarse el equipo a las espaldas en una difícil situación. Kobe logra una de esas actuaciones que todo jugador sueña con alcanzar. Una increíble inspiración en el tiro, donde un jugador remonta a su equipo, hasta llevarlo a la victoria. Logra 33 puntos en la segunda parte con una antológica serie de 12/16 en tiros de campo. En ese camino de remontada, hay momentos donde el mismo se dá cuenta que es imparable, y se deja llevar por esa corriente prodigiosa. Electrizante.

Daimiel, reconoce que es la noche que encumbra a Kobe Bryant, en la NBA. Me había leído el pensamiento. Pero a pesar que su rendimiento individual iba viento en popa, su equipo se tambaleaba en Playoffs, donde los futuros campeones los Spurs, les endosan un 4-0. Otra nueva gran decepción. El equipo necesitaba otra pieza más decisiva que te diera ese gran empujón al final de la temporada. Había que completar ese dúo estelar que veía que pasaban tres temporadas juntos, y el resultado siempre era el mismo. Go Home, y a esperar a la siguiente temporada, con nuevas ilusiones para llegar al sueño de ganar un título de la NBA.

4. Triangle & Threpeat.

En el verano de 1999, los Lakers contratan a la pieza fundamental que les llevaría a una futura trilogía ganadora en la ciudad de Los Angeles. Y ese no era otro, que el mítico ex-entrenador de los Bulls, Phil Jackson, que venía a aportar esa experiencia vital para intentar llevar a lo más alto al pívot más dominante, y el escolta más talentoso de la liga. Y no iba a tardar mucho en conseguirlo.

Kobe crece aún más, convirtiéndose en un jugador más completo. Gracias a la motivación de quien estaba sentado en el banquillo, se propone mejorar en defensa como en otras facetas del juego. El resultado es evidente durante la temporada 1999-00, y claramente dá síntomas de equipo campeón desde el principio. Esos síntomas grandiosos que dan como resultado una de las mejores temporadas (67-15) de la franquicia. Una temporada llena de elogios, con algunos récords que no se batían desde aquellos míticos Lakers de 1972.

Un equipo perfectamente diseñado con una mezcla de mucha veteranía y divina “juventud”. Conformado por un triángulo ofensivo efectivo, con las ideas muy claras, extremadamente inteligente, y con ciertos papeles secundarios que fueron completamente valiosos para acompañar a las dos estrellas del equipo. Jugadores como Ron Harper (la extensión de Jackson en la cancha), un tirador fiable como Glen Rice (venido a menos), y uno letal como Robert Horry. Todo ello sumado a jugadores que aportaron su granito de arena como Fox, Shaw y Fisher. Pero el principal protagonista de la temporada fue Shaq.

ONeal acapara todos los premios posibles individualmente en uno de los mayores dominios que se recuerdan en una temporada completa. Entre esos momentos memorables destacan esos 61 y 23 contra los Clippers y sus continuas exhibiciones en las zonas de ataque y defensa. Kobe es elegido en el mejor quinteto defensivo de la liga por primera vez, perdiendo un poco esa explosión anotadora en beneficio del equipo. Estaba encantando y tremendamente ilusionado con este triángulo ofensivo y ganador, si.

Llegan los Playoffs, y ahí se encuentra el primer gran reto de la Era de Phil Jackson. La eliminatoria contra los Blazers en la final de conferencia. Pero Kobe antes dejaría constancia de su importancia en el equipo con una canasta ganadora contra los Suns, y un segundo partido contra los Kings donde despliega un repertorio bestial de jugadas camino de sus 32 puntos. Estaba saliendo el sol dirigiéndose hacia un futuro reinado en Lakers.

Llegamos a la citada eliminatoria contra los Blazers, donde el equipo se adelanta (3-1) y que sorpresivamente se dejaría remontar hasta un séptimo partido en el Staples Center. En el último cuarto, los Blazers se ponen 15 arriba, dando síntomas que iban a llevarse increíblemente esa serie, eliminando a los grandes favoritos. Lo que sucede a continuación, es una de las mayores remontadas de un equipo en un momento donde muchos se hunden hasta el desastre. Con mucho coraje y espíritu de lucha (mítica esa imagen de Shaq cayendo encima de los asientos en busca de un balón) lo sacan adelante no sin heroicidades. El equipo sale de ese durísimo test para acabar llevándose el partido, la eliminatoria, su pase a la Final de la NBA, y hacia una futura gesta en forma de Threpeat.

Kobe completa una actuación notable con 25 puntos, 11 rebotes, 7 asistencias y 4 tapones. Para poner el broche de oro y purpura a esa épica remontada, en los segundos finales, Kobe le manda un prodigioso alley-hoop al pívot para sellar las series. Esa conexión dió la vuelta al mundo, a la vez, que conectaba con todos mis vecinos tras mi salto eufórico hasta el techo de mi salón en la madrugada. Uno de esos momentos únicos e inolvidables que todo Laker soñaba después de 12 años en su búsqueda. Pero esto sólo era un magnifico presagio de una de sus obras maestras en la NBA, días después en la Final contra Indiana Pacers.

Si hablamos de aquel partido en Orlando como el momento inicial de su grandeza, el cuarto partido de la Final contra los Pacers, se iba a convertir en la explosión de una futura leyenda de la NBA, que contaba con 21 años. Con ONeal, eliminado por personales, en la prórroga, los Lakers dejan nuevamente en manos de Kobe Bryant el testigo de los grandes momentos, para los grandes jugadores. Y ahora no iba a dejar pasar la oportunidad de “borrar” aquella amarga experiencia en Utah. Estaba más que preparado y ansioso para responder exitosamente al nuevo reto. Y así lo hizo.

Anota 8 puntos consecutivos en la prórroga, con la canasta ganadora para la victoria final de los Lakers, que se adelantaban 3-1 en las series finales. Bryant coge la responsabilidad absoluta con 2 suspensiones antológicas de esas que hacen un silencio en el pabellón, y que deja helados a todos los ruidosos fans de Indiana. Ese tipo de momento donde las manos se encogen donde no había mucho más margen de error. Ahora ya no era sólo un gran escudero de Shaquille ONeal, era un seguro para alcanzar cotas grandes en sus manos, en alguien en quien confiar a la hora de la verdad, donde las leyendas de la NBA, escriben su legado. Un simbólico abrazo efusivo-emotivo del pivot hacia el escolta, lo plasma todo. Kobe por fin le demuestra al pívot, que puede contar con él, en los momentos difíciles.

Una vez llegados a la cumbre, sólo quedaba seguir aumentando los éxitos. En la 2000-01, Kobe entra en la super élite de la liga, colmando algunas exhibiciones de anotación en varios partidos (51 puntos a Golden State, una increible serie de tiros de campo 20/26 contra Houston), y entrando en el segundo mejor quinteto de la liga. También, se le pone el reto de defender a las estrellas de otros equipos. Iverson, McGrady, Payton, Carter, entre otros, con cierto éxito en determinados partidos.

Pero esa temporada iba a “torcerse” momentáneamente por un problema de egos que iban a protagonizar Shaquille ONeal y Kobe Bryant, por el tema del acaparamiento del segundo, que quería más protagonismo en el juego de los Lakers. Aquí, es posiblemente donde Kobe Bryant, empieza a ganar detractores que le acompañarían hasta el final de su carrera. Era evidente desde su etapa en el instituto que marcaba ese ritmo, pero ahora estaba entre profesionales, y jugaba al lado del pivot más dominante de la liga. Durante muchos partidos el pivot recriminó mas balón, porque Kobe quería jugar a su estilo, de ser el mayor reclamo del equipo, ser el héroe continuamente donde todos los focos cayeran hacia él.

Esa es la parte negativa que tanto se ha hablado sobre su figura, que yo también compartía con muchos, en cierta manera. Sabía que era un jugador imprescindible en mi equipo, pero había cosas de su juego, que no me gustaban, como esas malas selección de tiro (más tarde en su carrera lideraria ese negativo récord de tiros de campo intentados en la NBA), ese cierto egoísmo pronunciado que le llevaba a tomar malas decisiones en los minutos finales que perjudicaban al equipo. Luego, esos gestos sobrantes de cara a la galería, tampoco eran de mi agrado, ni tampoco para Jackson y ONeal que le ponían freno a ese impetú (en ocasiones).

Pero por otro lado, el positivo, pensaba que era muy joven y podía caer en esa tentación pero era difícil tarea, ya que su ADN era infranqueable. Había que aceptarlo porque tenía ese otro lado grande que te daba el salto de competitividad, y esa genialidad incontrolada que ganaba muchos partidos y campeonatos.

El equipo que pasaba por ser el equipo a batir, se tenía que enfrentar a ese serio problema en el vestuario, donde siempre se busca la armonía y el buen compañerismo para lograr llegar a lo más alto en cada temporada. La verdad es que el final de la misma, fue totalmente diferente, gracias a el efecto balsámico de las victorias, ocho, al final de la temporada regular. Nos vinieron de Hollywood para calmar ese escenario. Cosa que se materializó a la más “perfección” cosechada en el camino de un equipo hacia unos Playoffs.

Los Lakers acaban casi imbatidos durante ese periodo, logrando el mejor porcentaje de victorias 15-1 de la historia de la NBA. Y como no, Kobe Bryant se iba a convertir en uno de los mejores protagonistas en dicho camino. Realiza los que posiblemente sean los mejores Playoffs de su carrera, cercano a los 30 puntos de media con algunas increíbles exhibiciones anotadoras, como reboteadoras, que hacen de su paso decisivo en el transcurso de algunos partidos. Entre ellos, destacando esos dos monstruosos 48 y 16 contra los Kings, y su 45 y 10 contra los Spurs. En ese primer partido contra San Antonio, se encuentra la primera declaración pública de ONeal, reconociendo a Kobe Bryant como el mejor jugador de liga, y además de lejos. Eran tiempos de elogios después de la tormenta.

Afortunadamente aquellas rencillas se aparcaron y esa conexión funcionó a la perfección alternando grandes actuaciones individuales como para el colectivo en beneficio de un futuro éxito. Uno recuerda ese tercer partido contra los Spurs, como un buen ejemplo de lo letal que puede ser una alianza, en uno de los mejores partidos de ambos, dando lo máximo de su talento para llevar al equipo a la Final de la NBA.

Aquella eliminatoria contra los Spurs, acabada en barrida, fue uno de esos momentos inolvidables que cualquier Laker debe conservar. Y hay estaba “The Combo” jugando de maravilla, desarbolando la defensa de las espuelas, repartiéndose todo su arsenal físico y técnico. Un descomunal juego que reconoce David Robinson en rueda de prensa, tras los partidos en LA. Ya en las finales contra los Sixers, tienen sus dificultades al principio de la serie, con un Iverson desatado que provoca algún pique dialectico con Kobe Bryant. Los Lakers cierran la serie final (4-1) con ONeal justamente nombrado MVP por los destrozos en la zona de Phila (especialmente los in your face a Mutombo y su completísimo segundo partido).

Los Lakers ya contaban con dos futuras leyendas y Hall of Famers, y me encantaba esa idea de tenerlas en mi equipo, mientras se iba reescribiendo historia grande a cada momento. Ya habían hecho méritos más que suficientes para colgarles sus números (34 y 8) en lo más alto del Staples Center, con las más grandes leyendas de los Lakers. Histórico.

La temporada 2001-02, se abre con el reto del Threpeat. Un reto colmado por el mejor dúo de la liga, entre los mejores quintetos de la liga, demostrando su protagonismo. Ese magnífico protagonismo ganado a pulso por ambos con grandes números, grandes actuaciones, y grandes anillos, donde su nombre quedaría escrito en los libros de récords, de la franquicia y la NBA.
Los Lakers llegan a los Playoffs, en plena forma. Destacando los 56 puntos de Kobe en sólo tres cuartos ante Memphis, dando rienda suelta a las futuras anotaciones de otra galaxia que iban a a producirse en el futuro. El escolta, también, hace unos destacados Playoffs, resaltando nuevamente esa eliminatoria contra los Spurs, en semifinales de Conferencia.

Kobe desplega todo su arsenal competitivo, y toda su rabia en los dos partidos en San Antonio que llegaban con 1-1 a su cancha. Kobe realiza dos partidazos decisivos letales que dan el 3-1 a los Lakers, con un último cuarto anotador rotundo en el tercero, y una canasta ganadora en el cuarto partido. ¿Qué motivos le habían llevado a ello?. Una perdida decisiva suya en el segundo partido en LA, en la que se comía el balón en modo locura o precipitación.

Pero en finales de conferencia llega su segundo mayor reto, tras aquella eliminatoria contra los Blazers. Los Sacramento Kings, llegan con su equipo talentoso para destronar al equipo campeón. Durante esa eliminatoria el equipo angelino estuvo contra las cuerdas tras el tercer y cuarto partido, pero salió a flote gracias a un decisivo triple de Robert Horry (inolvidable recuerdo ese viendo el partido en directo), y las exhibiciones del Combo, en el transcurso de la misma. Una inolvidable eliminatoria que se resuelve en un dramático séptimo partido, en la prórroga en Sacramento.

En una de las mejores series de Playoffs de todos los tiempos donde Kobe le recuerda a Divac, en forma de mates, aquella moneda de cambio que hizo hacer las maletas al pívot serbio para la llegada del rookie. El escolta realiza dos grandes partidos en el sexto y el séptimo, dando otra vez su ayuda fundamental al servicio del equipo, cuando más se le necesitaba. Los Nets esperan en la Final, a los que pasan por encima un portentoso Shaquille ONeal, y el propio Bryant con alguna canasta importante en los partidos de New Jersey. Los Lakers sellan el Threpeat, y pasan a la historia de la NBA, como uno de los cuatro equipos (Minneapolis, Boston y Chicago) en conseguirlo.

Los Lakers culminan una dinastía en 3 años, que les colocan entre los mejores equipos de la historia de la NBA. Convirtiendo a Kobe en el jugador más joven con 3 anillos de la NBA, a la edad de 24 años.

En la siguiente temporada 2002-03, Kobe Bryant, se desata en temas anotadores, aprovechando la baja de Shaquille ONeal durante algunos partidos. Entre esos partidos destacan sobremanera los 55 puntos contra los Wizards de Michael Jordan, y los 12 triples (record NBA) en un partido contra los Sonics.

Durante esa prodigiosa racha ofensiva, también establece una hazaña de 40 o más puntos en 9 partidos consecutivos, logrando 40.6 puntos en un mes de competición. Aquí empezaría a unir su nombre con los más grandes en esa faceta, con Wilt Chamberlain, Michael Jordan y Elgin Baylor. Era sólo un presagio que se llevaría a cabo completamente y asiduamente de su etapa en “solitario” en el equipo.

A nivel colectivo logran otra gesta inolvidable. La increíble remontada de 27 puntos (récord de la franquicia) en el último cuarto contra Dallas Mavericks. Kobe está inmenso en ese periodo con 21 puntos (8/8 t.c) con winshot incluido. Los fans del Staples Center se vuelven locos.

Ya desde la temporada anterior, el escolta empezaba a colmar en los mejores quintetos de la liga, como los defensivos, dando una muestra que no era sólo un anotador, sino algo más que esa etiqueta ofensiva. De hecho terminaría elegido en nueve ocasiones en el mejor quinteto defensivo a lo largo de su carrera. Algunos ciertamente dudosos, sobre todo viendo el papel claramente ofensivo de su segunda etapa en Lakers.

Los Lakers se meten en Playoffs, donde les esperan los Spurs. Y ya en ese momento se rompe algo más que el simple hecho de una eliminación, sino se cierra el camino de la dinastía. Las lágrimas en el banquillo de Fisher lo dicen todo en el sexto partido. Los Lakers acaban con el sueño del Fourpeat, y sólo piensan en la siguiente temporada para seguir manteniendo intactas esas ansias ganadoras.

En la 2003-04, los Lakers se hacen con los servicios de Karl Malone y Gary Payton, para completar un quinteto de fábula. Pero durante la misma, los problemas judiciales que tuvo que hacer frente Kobe, unido a los problemas físicos de varios jugadores, hizo que al final acabara en otra tremenda decepción del equipo. Esta vez en la Final de la NBA, contra los Detroit Pistons que les derrotan por 4-1. Kobe realiza una de sus peores finales de su carrera, y algo se empezaba a resquebrar en la relación Kobe-Shaq. Había que tomar decisiones importantes, deshacer algo que posiblemente dolería a muchos seguidores de los Lakers.

Shaquille ONeal terminó tremendamente decepcionado y desilusionado tras este segundo varapalo consecutivo. Una frustración que dió paso a pedir un traspaso a la gerencia, qué finalmente se produjo días después tras oir rumores de su salida del equipo. Un traspaso a Miami Heat donde en cierta manera se vería como que Kobe había ganado el pulso a Shaq. Y otro motivo, para ganar aún más haters en su contra.

Una difícil decisión llena de retos para el escolta en un incierto futuro. Con esa pregunta que salía en boca de todos, que se repetiría continuamente hasta 2009. Ganaran los Lakers sin Shaq, con Kobe como único líder?. Sin duda, le quedaba ese reto por cumplir en los próximos años. No lo iba a dejar escapar antes de retirarse, lo tenía grabado a fuego.
Última edición por 3485 el 18 Dic 2017, 11:05, editado 15 veces en total.
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Re: Recordando a Kobe (1996-2016)

por 3485 » 14 Abr 2016, 20:58

5. Grandes anotaciones, Grandes decepciones.

Se abría una nueva era en los Lakers. Empezaban tiempos de reconstrucción, ahora sólo con la presencia de Kobe Bryant como líder absoluto del equipo. Periodo donde tenía que demostrar a todos, que podía volver a los Glory Days, sin la presencia del pivot. Había que empezar desde cero, así que los Lakers no se clasifican para Playoffs como era de esperar en la 2004-05. Kobe sigue anotando pero con escasa relevancia en el récord del equipo, que empieza a recibir nuevos jugadores, entre ellos Lamar Odom.

Tras esa primera temporada de reconstrucción (en manos de Rudy T), los Lakers confían nuevamente en Phil Jackson para dirigir al equipo. Con los siguientes retos. Ser competitivos, escalar en Playoffs, y dar el salto definitivo para ganar el título. Con la llegada de Jackson, Kobe está nuevamente encantado y lo demuestra en la cancha. Vuelve a ser letal en determinados partidos de la temporada 2005-06 donde está imparable. Nos vuelve a regalar exhibiciones anotadoras asombrosas como esos 62 puntos en 3 cuartos contra Dallas, 45 o más puntos en cuatro partidos consecutivos, 43.4 de promedio en un mes de competición y su obra cumbre en esa faceta los 81 puntos contra Toronto Raptors.

Recuerdo el dia después, escuchando Radio Marca. “Noche histórica en la NBA. Kobe Bryant anota 81 puntos”. Apenas lo podía creer. ¿He escuchado bien, los Lakers ganan el partido (81-) o el escolta logra una de esas hazañas anotadoras casi imposibles desde los 100 puntos de Chamberlain?. Era increíblemente lo segundo. Acababa de protagonizar la segunda mejor anotación de la historia y la mejor de la franquicia desde los 71 puntos de Elgin Baylor. Retando a la wikipedia.

En ese momento Kobe coleccionaba 3 anillos gloriosos pero este partido le colocaba en lo más alto de su leyenda, sin duda. Una temporada de sublimes anotaciones, donde comienza a sonar por primera vez con fuerza su nombre para el MVP de la temporada regular. Qué finalmente, recaería en Steve Nash por su mejor record de victorias y por su excelente juego.

Todo ello, le hace acabar la temporada como máximo anotador de la liga (35.4), por primera vez en su carrera. En Playoffs, se enfrentan a los Suns de Phoenix. Una eliminatoria que estuvieron a punto de ganar los Lakers, cuando lideraban la serie (3-1). Kobe vuelve a sacar ese monstruo competitivo con dos partidos estelares. El cuarto partido donde logra una canasta ganadora en el último segundo (increíble ese momento). Y el sexto partido, donde se vacía con 50 puntos, pero no puede evitar la derrota con la consiguiente eliminación del equipo, en el séptimo en Phoenix. Estuvieron a punto de llevarse una eliminatoria que muchos daban por perdida, pero sólo era un aviso de lo que vendría después favorablemente hablando. Volvíamos a ser competitivos, sí.

En la siguiente temporada 2006-07, Kobe sigue en la misma línea de grandeza individual anotadora. Logra una portentosa serie de 50 o más puntos en cuatro partidos consecutivos, destacando los 65 a Portland y los 60 a Memphis. Como no, ante tales exhibiciones se convierte en el máximo anotador la liga (31.6) por segunda vez consecutiva.

El hambre de seguir haciendo historia seguía latente en su interior. Estaba pulverizando gestas anotadoras que no se conseguían desde la década de los sesenta con Wilt Chamberlain. Llegados los Playoffs, vuelven a enfrentarse a los Suns. Esta vez son casi barridos 4-1, a pesar de alguna gran actuación del escolta, con 45 puntos en el tercer partido de la serie.

Otra vez su nombre aparece entre los candidatos para el MVP. Estaba haciendo muchos méritos para ello, pero los balances de victorias y derrotas seguían siendo sus muros infranqueables para poder lograrlo por primera vez en su carrera. Tras esa eliminación contra Phoenix, Kobe estalla en el equipo pidiendo un traspaso a la franquicia cansado del rumbo que estaba tomando el equipo, con ciertos fichajes que no le satisfacían. Afortunadamente, se enfriaría aquel enfado.

6.Gasolina para un Back to Back.

Lo que sucede en la siguiente temporada 2007-08, es posiblemente uno de esos momentos donde el azar puede cambiar los designios de un equipo, o de una futura nueva alianza que traería nuevamente el éxito. Temporada fundamental para esa segunda etapa de Kobe en los Lakers. La llegada vía traspaso de un Pau Gasol, que le ayudaría en el futuro a lograr asaltar varias cotas para colmar completamente su legado.

La cota más deseada individualmente hablando. El ser elegido por primera vez en su carrera, como MVP de Regular Season. Sin duda, el mejor premio posible a todo el camino recorrido durante 12 largos años de exhibiciones portentosas. Convertido en un doble sentimiento satisfactorio, volvía a sentirse con posibilidades de ser nuevamente campeón de la NBA y era reconocido como el mejor jugador de la liga. Su rueda de prensa tremendamente emocionante reconociendo a sus compañeros son una muestra clara de afecto a todo ese recorrido, donde se acuerda de Jerry West, Phil Jackson y Shaquille ONeal.

Pero el verdadero triunfo de esa temporada fué la presencia de un Pau Gasol, con muchísimas ganas de demostrar su valía en una de las más míticas franquicias de la NBA. Aquel primer partido en New Jersey, le coloca en el camino correcto donde pone su primera piedra de importancia en el equipo. Su llegada trajo frescura, aires nuevos, y se notaba en el ambiente claramente. Kobe estaba encantado por la nueva adquisición. Recuerdo ese detallazo del escolta dejando a los micrófonos de televisión aquel “Me encanta, si, si, me gusta” en español, después de ese prometedor debut de Pau como Laker.

Algo grande se estaba gestando de esa nueva unión angelina entre dos estrellas. Interiormente, pensaba que ese nuevo dúo podría volver a darnos nuevos días de gloria a los Lakers, con un poco de suerte. La buena química entre ellos sería fundamental para ello y así fue hasta la marcha del jugador español. New hopes.

Kobe sabía que contaba con un referente fundamental para acompañar su liderazgo hacia lo más alto. Tenía al lado a un compañero que desplegaba talento, inteligencia, versatilidad, en la posición de ala-pívot o pívot. Por fin, el equipo tenía esas piezas necesarias para volver a ganar el anillo. Un equipo joven y talentoso donde regalan excelentes jugadas de pase para la buena salud de todos y de sus fans. La circulación resultaba abrumadora por momentos, donde los rivales no sabían cómo parar esa fluidez angelina. Una delicia para los aficionados de los Lakers. Circusle el espectáculo.

Empezando por Pau desde el poste regalando alley-hoops maravillosos para Kobe (tiempo después le reconocería como el mejor pasador de su carrera) o corriendo el contrataque como si fuera un base. Siguiendo con el talentazo de Odom dando lecciones de solidaridad (menudo trabajo hacia ayudando al rebote) o dando asistencias espectaculares. Pero había más piezas importantes para ese nuevo puzzle amarillo.

Un pivot como Bynum fundamental bajo el aro y poniéndose las botas en alley-hoops (cuando estaba sano). También, la llegada de Ariza, un alero de lujo, con excelentes fundamentos, buen lanzamiento de tres y una gran defensa que nos venía de maravilla para nuestro juego. Todo ello, acompañado por la solidez y veteranía de Derek Fisher que volvía al equipo tras su paso por los Jazz. Había algo más. Otro reto importante desde los banquillos.

El de Phil Jackson tras el logro de ganar su décimo anillo como entrenador para superar al mítico Red Auerbach. Habían varias motivaciones en el equipo para poder lograr el anillo, si. Kobe estaba encantado ante todo esto, estaba en su salsa angelina.
Los Lakers llegan a los Playoffs, pletóricos de moral, tras disfrutar ese buen juego, esas buenas noticias y el buen ambiente reinante en el equipo. Y se nota en la eliminatoria contra los vigentes campeones los Spurs. Kobe está soberbio en la final de Conferencia (39 puntos en el quinto partido), que se llevan los amarillos por 4-2. Estábamos cada vez más cerca del objetivo.

Pero quedaba el reto de la Final, con unos Celtics que venían de completar una de las mejores temporadas de su historia, con una de las mejores defensas que se recuerdan. Y a fé que dieron ese nivel en la final contra los Lakers, reeditando las míticas finales Lakers vs Celtics.

Kobe juega por debajo de su nivel, en parte importante a esa defensa individual de los Celtics, donde le colocan a Tony Allen, Pierce como sus defensores. Pau claramente es sobrepasado por un rotundo Garnett, y los Celtics sellan la serie en Boston en el sexto partido, donde Kobe baja los brazos en el último partido. Más tarde reconocería aquella derrota, como la mayor decepción de su carrera, junto a la final perdida en 2004.

Pero como hubo revancha en 1985 (como me gusta echar la vista atrás), había que mirarse en aquel espejo de los míticos Lakers del Showtime. Y ese primer paso lo dan en el partido celebrado en Navidad de la temporada 2008-09, donde los Lakers ponen esa primera piedra para un presente y futuro éxito. Recuerdo seguir aquel Lakers vs Celtics en directo, y tener la sensación que algo podría cambiar para bien después de disfrutar de aquella importantísima victoria. Victoria moral que valía su peso en oro y purpura.

Habíamos cambiado las tornas, cambiado el ritmo de los Celtics, y crecido mentalmente para ser duros a la hora de la verdad, que fué la clave para que nos vencieran en las finales pasadas. Un partido que se convertiría con el tiempo en el antes y el después de un equipo que iba a reinar la NBA, durante dos temporadas consecutivas. No sólo cortábamos las 19 victorias consecutivas de Boston, sino volábamos con una gran confianza. El equipo juega como los ángeles (nunca mejor dicho), con una concentración máxima en el juego, donde todos responden al reto de no volver a pasarnos por encima.

Y lo corroboramos con una nueva victoria en Boston (semanas después) en uno de los mejores partidos de la temporada del equipo. Recuerdo pensar que si ganamos el anillo esta temporada, nos vamos a acordar de esos dos partidos contra los Celtics, que eran de los rivales más difíciles de batir en aquellos años, equipo que tenías que dar tu máximo rendimiento para vencer.

Hubo otro partido, sí, que nos hizo volar nuevamente. Un partido celebrado en Cleveland donde el equipo de Lebron James llevaba muchísimos partidos sin perder dando la sensación de imbatilidad en su cancha. Otra prueba más de fuego para el equipo que nos serviría más adelante. El equipo muestra una gran unión, su no rendición y se lleva el partido en una segunda parte descomunal, con un impresionante Lamar Odom en facetas reboteadoras y anotadoras.

El equipo parecía estar mejor preparado mentalmente que la temporada anterior, y esos 3 partidos contra esos duros rivales nos puso a prueba para el comienzo de los Playoffs. Los Lakers ganan su conferencia, con algunos “problemas” ante Houston. En el Este, estaban nuestros rivales más difíciles. Boston, Cleveland y los Orlando Magic que definitivamente llegarían a esa Final de la NBA.

Nuestro rival Dwight Howard, el mejor pivot de la NBA, estaba pletórico de forma y moral después de eliminar a los vigentes campeones. Pero Pau le gana claramente la partida en un ejercicio de inteligencia en el juego. Provocándole faltas en ataque, incordiando con sus largos brazos, mientras sacaba a relucir su muñeca desde cinco metros. Kobe está supremo en el primer partido con 40 puntos (máxima anotación en una Final) y el equipo se pone 2-o en el Staples Center.

La conexión Kobe-Pau estaba dando sus frutos a la hora de la verdad. Dejando su huella en jugadas para el recuerdo, como ese pick & roll perfectamente ejecutado para el 2+1 de Pau, en la prórroga del segundo partido. Una imagen que podría resumir ese estado de lucidez entre ambos jugadores. Todavía la recuerdo en directo con el escalofrío en el cuerpo, mientras interiormente pensaba. “Qué grandes son estos jugadores, vaya pasada de jugadas van a hacer entre ellos, nos van a llegar nuevamente a lo más alto”. Lo harían, sí.

Los Magic ganan el tercero, lo que daba vital importancia al cuarto. Y ahí surge la figura tremenda de Derek Fisher con dos triples decisivos (uno para forzar la prorroga y otro para sentenciar el partido para los Lakers). Los Lakers estaban cerquísima de su sueño de ganar el anillo nuevamente, siete años después. Y no esperaron a alargar esa ansiada espera.

El quinto deja sentenciada la Final, con un Kobe y Pau estelares. Por fin, Kobe consigue batir otro de sus retos, a la vez que cerraba unas de las coletillas o asteriscos que le quemaban por dentro a lo largo de siete años. Ganaba el primer anillo sin la presencia de ONeal y era elegido MVP de las finales por primera vez en su carrera, tras promediar 32.4 puntos.

Con este esperadísimo triunfo lograba el último premio individual importante que le faltaba (ya que contaba con 3 MVP del All Star Game y el MVP de Regular Season). Había completado el triplete de premios individuales, más los dos títulos de máximo anotador, y los 4 anillos de campeón. ¿Qué más le quedaba por hacer?. Vencer a los Celtics, para redimirse de aquella humillante derrota en 2008. Y lo conseguiría más adelante, no sin antes dejarnos varios momentazos en la siguiente temporada.

La temporada 2009-10, viene con el reto del Back to Back, bajo el aro. Pero antes de llegar a ese momento, Kobe deja nuevas pinceladas para la historia. Sin duda, el devorador de récords seguía por sus fueros. Los 61 puntos en el Madison Square Garden deja bocabiertos a todos. Una actuación Jordanesca en el lugar donde tanto le gustaba jugar al jugador de los Bulls. Movimientos imparables, tiros de todos los colores y ángulos, y una esplendorosa ovación merecida de los aficionados de los Knicks con gritos de MVP, MVP, MVP. Acababan de presenciar uno de los mejores partidos en su cancha, donde Kobe escribe su nombre como la mejor anotación jamás lograda en ese mítico escenario.

Y para dar más delicatessen a los aficionados en el curso, Kobe nos muestra otra de sus facetas más grandiosas y satisfactorias. Esos tiros ganadores en el último segundo, a Miami, Milwaukee y Sacramento en el transcurso de un mes. Y otro más en Boston para ampliar su leyenda.

Pero dejaría para el final de la campaña, lo mejor. Ganar otro anillo, que es lo que básicamente ansiaba por encima de todo en aquel momento y en toda su carrera. Ganar su quinto anillo de la NBA, y a ser posible vengando la derrota contra Boston.

Los Lakers entran en Playoffs, tras hacer una magnifica temporada. Allí les esperaban unos correosos Suns, que les ponen en serios aprietos. Como en ese quinto partido donde un Ron Artest milagrosamente salva al equipo con una canasta in-extremis en el último segundo. Kobe completa una de sus mejores series de Playoffs promediando 33.7 puntos, 7.2 rebotes y 8.3 asistencias. Auténticas exhibiciones en el tiro, culminando en el sexto donde está absolutamente imparable desde el perímetro. Gustazo.

Los Celtics esperaban en la Final, si. Una oportunidad de oro, o quizás la última oportunidad para devolverles la moneda de 2008. Los Lakers esta vez llevan el tempo de la Final, a pesar de los difíciles partidos en Boston. Fisher sale al rescate en un tercer partido que definitivamente es fundamental para la victoria final de la serie.

Emocionalmente impactante, esas lagrimas del base al finalizar el partido cuando es entrevistado a pie de cancha. Fisher se había convertido en un jugador letal (con sus muchos triples importantes y sus defensas provocando muchísimas faltas en ataque a sus rivales) en determinados momentos en esas dos etapas ganadoras. Y el mejor compañero en la carrera de Kobe, como más tarde reconocería. Algo así, como el Michael Cooper de Magic Johnson. Excelentes compañeros de equipo, grandes amigos fuera de la cancha, respeto y admiración a partes iguales. Eran del 96, llegaron el mismo año, pasaron por muchos triunfos y decepciones.

Pero la Final, no se decide hasta el séptimo en el Staples, donde el equipo angelino no deja escapar esa gran oportunidad. Pero fue durísimo ese test. Un último partido posible donde te jugabas un Ring or Go Home decisivo. Pau y Artest, rescatan al equipo de sobremanera en un último cuarto angustioso. Kobe logra nuevamente el MVP de la Final tras promediar 28. 6 puntos. Más adelante, reconocería que sería la victoria más gratificante de su carrera.

La alianza Kobe-Gasol completa 3 años de grandeza, para la gran historia de la franquicia, alcanzando dos títulos de campeón en tres finales. No se podía haber hecho mejor en tan poco tiempo. Los Lakers disfrutaban de su mejor momento, y los fans lo agradecíamos enormemente viéndoles en directo cada noche. La de noches que pasé sin dormir, en esas dos o tres temporadas de ensueño, nunca mejor dicho.

Conociendo el ansia ganadora de Kobe, sabía que le quedaban algún reto más que superar. Ya había igualado al mejor Laker de la historia, Magic Johnson, en anillos (5) pero le quedaba alcanzar uno más para igualar a Michael Jordan. Finalmente, no podría lograr ese último reto.

7. Vintages Kobes Scores.

En la siguiente temporada 2010-11, Kobe logra uno de esos récords que todo Laker sueña con alcanzar. Ser el máximo anotador en Regular Season de la historia de la franquicia, superando a Jerry West. Es ahí donde empieza el debate para colocarle en lo más alto entre todas leyendas Lakers de la historia. Entre esas voces autorizadas sale el propio Jerry West (el hombre que le trajo a los Lakers) señalándole como The Greatest Laker in History. Un gran debate que se abría entre grandes nombres de la franquicia, y entre los fans. Entre los que me incluyo aunque yo tenga mis preferencias en los dos primeros puestos en las insuperables figuras de Magic Johnson y Kareem Abdul-Jabbar.

Los Lakers llegan a Playoffs con ciertas dudas en su juego, como en el de Bryant, que quizás, empieza a acusar el paso de los años en sus piernas. Castigadas tremendamente por todos los partidos acumulados a gran nivel del jugador. Tal es así, que los Mavs (futuros campeones) les endosan un 4-0 en la eliminatoria dando carpetazo al sueño de lograr un nuevo Threpeat. Otro momento clave para deducir el comienzo del declive de su carrera, por motivos de futuras lesiones y el efecto salida de Jackson y posteriormente, de su gran amigo y compañero, Pau Gasol.

En la 2011-12, Kobe nuevamente consigue otro récord amarillo. Uno de los considerados más leales en un equipo. Ser el jugador con más partidos disputados con la camiseta de los Lakers. Pero la temporada nuevamente se torna en decepción, tras caer eliminados contra los jóvenes Thunder. Se acercaban nuevos tiempos de reconstrucción.

En la siguiente temporada 2012-13, llegan algunos problemas más. Un fichaje estrella con problemas físicos de Dwight Howard, traen tiempos de ciertas rencillas entre el pívot y el escolta. Y un nuevo equipazo de ensueño con Steve Nash como base. Pero una historia parecida a 2004, vuelve a producirse. Un mal comienzo, las lesiones de Howard y Nash, y la más importante que iba a acontecer al final de la temporada regular.

La rotura del tendón de Aquiles de Kobe Bryant en un partido contra Golden State. Además se produjo en un momento donde el equipo estaba peleando por meterse en Playoffs. Esa lucha a contrarreloj fue totalmente devastadora para el escolta que llegó completamente extasiado al final de la temporada regular.

Aún así, en ese durísimo camino Kobe nos regala esfuerzos sobrehumanos para llegar a esa primera meta de la temporada. Como ese partido en Portland donde logra 47 puntos, volviendo a aquellos días anotadores de antaño. También, deja algunos records bestiales con 34 años, como dos partidos consecutivos con 40 y 10 asistencias, y 30 o más puntos en siete partidos consecutivos, con porcentajes cercanos al 60% en tiros de campo. Estaba dejándose la piel y el alma en la cancha. Toda una demostración de entrega total hacia un equipo que le había dado toda su gloria individual y colectiva.

Los temores de la lesión de Kobe se confirman. Nueve meses de espera, que al final se convertirían en casi dos años en blanco. Las muchas temporadas acumuladas empiezan a hacer cada vez más mella en su rendimiento, pasando por otro tipo de lesiones durante la temporada siguiente. En un periodo donde Kobe Bryant amplía su contrato dos temporadas más, ganando 48 millones de dólares. Se hablaría mucho de ese tema, en aquellos días. ¿Era justo ese contratazo para un jugador cuando venía de una lesión gravísima con 34 años?. Claramente era excesivo pensando en la duda de que como volvería tras perder ritmo de competición, y el efecto que tendría en su equipo que estaba perdido competitivamente.

Pero en el otro lado, yo pensaba que se lo podría llamar gratitud ante un jugador que lo había dado todo durante media vida vistiendo esa camiseta. Qué le había hecho ganar millones de dólares con su imagen, y recuperar el prestigio perdido. Sin duda, había que mirar ambos lados.

8. Última parada en la 9616.

En la 2014-15, Kobe alcanza uno de esos récords con los que había soñado desde el comienzo de su carrera. Superar en la lista de anotadores a Michael Jordan. Kobe se coloca como tercer máximo anotador de la historia de la NBA, en Minnesota. Pero vuelve a tener nuevas lesiones, que le hacen perderse casi otra temporada completa. En ese camino de reconstrucción los Lakers culminan una de las peores temporadas de su historia. El fin de Kobe con los Lakers, estaba cerca.

Y llegamos a su última temporada 2015-16 como profesional en la NBA. 20 temporadas en un mismo equipo. Todo un récord. Jamás nadie se puso una misma camiseta durante tantos años en su carrera. Llega el difícil momento de anunciar su retirada al final de la temporada, en una emotiva rueda de prensa. Dejando una profunda nota que reflejaba todos esos años de baloncesto, en los que amó este deporte y a su equipo.

Seguidamente, Kobe empieza a recibir el reconocimiento por todas las canchas de la NBA, tras ese anuncio de despedida. Un merecido tributo a a alguien que había dejado su huella en algún momento en sus visitas a los equipos rivales. Atronadoras ovaciones se producen en cada visita de los Lakers, con Kobe especialmente emocionado cuando escucha las palabras en el videowall de Jerry West en Oakland. El hombre que le brindó esa brillante carrera a la edad de 17 años. Hubo otro gran momento ese viaje a sus rivales favoritos, Boston, ese equipo que hizo que subiera su nivel en esa segunda etapa gloriosa en el equipo. Y cómo no, deja su impronta con un triple letalisimo para la victoria de los Lakers. Retales de un grande.

Recibe más honores. Ser nombrado en el quinteto inicial para jugar el All Star Game de Toronto. Un último regalo de los fans en su última temporada como profesional como muestra de agradecimiento a alguien que les había regalado uno de los mejores jugadores de la historia. Como no, nos deja esas imágenes para el recuerdo cuando juega uno contra unos, con Lebron James (más adelante nos brindarían un soberbio último enfrentamiento en el Staples) y su gran amigo y compañero Pau Gasol. Unos emocionantes momentos donde uno se acordaba de ese All Star Game de 1992, en la despedida de Magic Johnson vs Jordan y Thomas. Dos míticos Lakers, en dos recordadas despedidas en dicho partido como punto final a sus inolvidables carreras en la NBA.

Para el final, un último partido en el Staples Center, donde se enfrentaría al equipo de sus airballs en su temporada de rookie, los Utah Jazz. Un simbólico y coincidente regalo de despedida al lado de sus fans, y excompañeros aquellos que disfrutaron de su esencia en esa cancha.

Y qué regalo nos brindaría. 60 puntos llenos de epicidad, con 37 años (nadie había anotado tantos puntos a esa edad) en su última obra maestra en el parquet, en su última demostración de profesionalidad y orgullo por su profesión. Saludos, abrazos, recuerdos, unas palabras de agradecimiento, acabadas en el tunel de vestuarios donde lo cruzaba por ultima vez.

Se cerraba así una larga historia de admiración, lealtad y grandeza a ambos lados de la franquicia y la NBA. Un legado como jugador que será recordado como uno de los mayores exponentes en el mundo del baloncesto y el deporte en general. Y donde el paso del tiempo, le dará aún más grandeza si cabe. Porque las leyendas se ganan ese eterno reconocimiento, aquellas que disfrutamos cuando coincidimos con ellas en su misma època y tristemente se retiran dejándonos su huella para siempre.

Gracias Kobe. Gracias por haber sido un Laker. Gracias por haber seguido la saga de grandes jugadores de la franquicia. Gracias por estos 20 años donde me mantuvistes esa llama amarilla que siempre llevo grabada a fuego. Ha sido un largo trayecto contigo donde pasé muchísimas madrugadas frente al televisor viendo tus hazañas (incluido tu Last 60 Game). Recuerdo esos primeros años en los partidos del plus, luego en Sportmania y el League Pass. Al día siguiente, tenía ese ritual de ir recopilando estadísticas, recaps de esas noches históricas para ir conservándolas para siempre.

He tenido la inmensa suerte de ver y seguir “in situ” algunos de los mejores jugadores de los Lakers. Llegué justo a tiempo para seguir los últimos coletazos de grandeza de Magic, Jabbar y Worthy, en sus dos últimos anillos (1987 y 1988). Pasaron 12 largos años hasta que ese triángulo inolvidable (Shaquille ONeal, Phil Jackson),nos obsequiará con un enorme Threpeat. Y finalmente, con ese Back to Back al lado de Pau Gasol, en tus últimas temporadas.

Te ví triunfar en más de una ocasión, como también caer, pero tenía la impresión que te levantarías para llegar a este último dia, en tu último partido con la camiseta de los Lakers. Tu ADN. Tu admirable dedicación en cada noche, en cada partido.

Ahora si, cierro este post homenaje y me marcho a Hawaii, para descansar unos dias.

Aloha.
Ciao Mamba.
Go Lakers.
Última edición por 3485 el 14 Abr 2016, 21:01, editado 1 vez en total.
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Mark Eaton
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Re: Recordando a Kobe (1996-2016)

por Mark Eaton » 14 Abr 2016, 20:58

Me espero al dvd.

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dejan#10
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Re: Recordando a Kobe (1996-2016)

por dejan#10 » 14 Abr 2016, 21:03

Hablas de cuando intentó irse a Chicago?

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zeljko
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Re: Recordando a Kobe (1996-2016)

por zeljko » 14 Abr 2016, 21:07

Ahora me lo leo, pero mi consejo sería por entregas y así lo subes cuando el hilo baje :D .
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trikitixa: Obviously boxing must have its limits, but providing they're both perfectly fit I can see nothing wrong with one healthy man beating the living daylights out of a little schoolgirl.

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3485
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Re: Recordando a Kobe (1996-2016)

por 3485 » 14 Abr 2016, 21:55

Gracias por tu recomendación Zeljko, pero he preferido subirlo todo seguido para que se lea todo compacto. Es un ladrillo el mayor ladrillo que he escrito por aki.

Supongo que a simple vista, cuesta leerlo de un tirón (a mi también me costaría).

Un saludo
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Magok
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Re: Recordando a Kobe (1996-2016)

por Magok » 14 Abr 2016, 23:29

Genial aporte, 3485.

Mis dies.
I can accept failure, everyone fails at something. But I can't accept not trying.

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Marlo Stanfield
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Re: Recordando a Kobe (1996-2016)

por Marlo Stanfield » 15 Abr 2016, 14:57

dejan#10 escribió:Hablas de cuando intentó irse a Chicago?

¿Eres aquella chica del juicio?
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Dark player
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Re: Recordando a Kobe (1996-2016)

por Dark player » 15 Abr 2016, 15:07

Muchas gracias, gran aportacion!
No es verdad que la gente deja de perseguir sus sueños porque envejece, envejecen porque dejan de perseguir sus sueños.

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3485
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Re: Recordando a Kobe (1996-2016)

por 3485 » 15 Abr 2016, 16:19

Gracias espero no cansaros con tanta letra, números y seasons...
Última edición por 3485 el 15 Abr 2016, 16:25, editado 1 vez en total.
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kobethedagger
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Re: Recordando a Kobe (1996-2016)

por kobethedagger » 15 Abr 2016, 16:21

Magnífico. Espero que en unos años escribas algo parecido sobre la próxima leyenda laker.
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Mode3
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Re: Recordando a Kobe (1996-2016)

por Mode3 » 15 Abr 2016, 20:46

Gran homenaje le has dado. Buen trabajo. :brindo por eso:

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3485
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Re: Recordando a Kobe (1996-2016)

por 3485 » 17 Abr 2016, 00:05

Gracias supongo que los foreros de los Spurs, estais preparando un próximo tributo a Tim Duncan. Ravens, entre otros.
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3485
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Re: Recordando a Kobe (1996-2016)

por 3485 » 18 Dic 2017, 11:22

Bueno hoy es la noche donde se cierra el histórico circulo de la carrera de Kobe Bryant en los Lakers y en la NBA...Qué mejor momento para dejar mis recuerdos sobre su figura.

Es un refresh en todo el Staplesh.
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