Afros, patillas y bigotones: el draft de expansión de 1970
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meej
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Re: Afros, patillas y bigotones: el draft de expansión de 1970

por meej » 09 Dic 2017, 19:30

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John Warren (Knicks): En St John’s, Warren había sido un alero todoterreno que destacaba por su buena defensa, pero con apenas 1.90 de estatura su futuro profesional estaba en la posición de base. A pesar de sus limitaciones como director de juego y al hecho de no haber tenido minutos el año anterior en los Knicks, los Cavs no tendrían más remedio que confiar en él hasta que “Butch” Beard terminara su servicio militar.

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Luther Rackley (Royals): Hace sólo unos días supimos de la muerte de Rackley, un pívot de 2.08 que alcanzó el punto más alto de su carrera al formar parte del mejor equipo de instituto del país, por delante del Power Memorial de Lew Alcindor. En Xavier se reveló como un jugador esforzado, buen reboteador pero muy justo de talento que terminó cayendo a la tercera ronda del draft. El entrenador de Cincinnaattii, el mítico Bob Cousy, dijo de él: “¿Qué se supone que puedo hacer con un pívot que ya era mediocre en la universidad?” Sin embargo, al igual que en el caso de Wesley para los Cavs sí que podía llegar a ser un jugador valioso saliendo desde el banquillo.

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McCoy McLemore (Pistons): Cómo me gusta el nombre de este tío. En esta época, el concepto de ala-pívot como power forward se aplicaba a jugadores grandes, en general pívots reconvertidos a aleros por sus limitaciones o por la presencia de un pívot mejor. Los ala-pívots como McLemore, con menos de dos metros y especializados en la defensa y el rebote, se denominaban aleros defensivos. “Double Mac” (¿cómo es posible que nadie le pusiera ese apodo?) había llegado a la NBA a base de trabajo, partiendo de un Community College para terminar empatado en primer puesto de la Missouri Valley Conference. Su muñeca de madera limitaba su utilidad, pero su defensa y sus rebotes lo hacían valioso; así que no es de extrañar que esa combinación lo llevara a ser elegido en tres drafts de expansiones distintos. Considerado el mejor defensor en su posición de la liga y un consumado profesional, se esperaba que aportase liderazgo en el vestuario. Bill Fitch era consciente de que ni él ni Johnny Egan querían pasar sus últimos días perdiendo partidos en una ciudad tan inhóspita como Cleveland, así que les ofreció buscarles un buen traspaso en cuanto pudiera a cambio de que cumplieran durante los meses que tuvieran que esperar.

Len Chappell (Bucks): Otro veterano de tres drafts de expansión, también por causa de su curiosa mezcla de virtudes y defectos. Cualquier equipo nuevo necesitaba un jugador así, un ala-pívot de 2.03 bien ancho de hombros que podía incluso jugar de “cinco”, y que aportaba rebotes y lanzamientos de media distancia (suya fue la primera canasta de los Chicago Bulls). Pero nunca había llegado a plasmar el potencial que se le atribuyera en Wake Forest y por el que fue un nº 4 del draft, y a estas alturas estaba ya con un pie en la retirada. De hecho, fue cortado por los Cavs a las dos semanas de competición, a pesar de las agudas carencias del equipo. Personalmente sospecho que tampoco él quería pasar sus últimos días en Cleveland, y no estaba dispuesto a esperar como McLemore o Egan.

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Johnny Egan (Lakers): A Egan lo llamaban base porque medía 1.80, la verdad. En esta época no se solían distinguir las dos posiciones exteriores excepto en el caso de auténticos directores de juego como Lenny Wilkens, y muchos equipos no distinguían roles sino que esperaban que los dos “guards” anotaran de fuera y movieran el balón indistintamente. El papel de Johnny Egan en todos los equipos que estuvo fue siempre el mismo, salir desde el banquillo a revolucionar el partido. Era rápido y saltarín, y jugaba todo el tiempo a tope de revoluciones, sumando puntos con su famoso “rainbow” que era una penetración culminada dejando el balón muy arriba (un poco al estilo de Juan Carlos Navarro). También en los Cavs su rol sería ese, mientras le comía la oreja a Bill Fitch sin parar pidiéndole volver a California, donde había dejado a su familia.

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Bobby Lewis (Warriors): Otro jugador que había tenido su momento de gloria en instituto para luego ir a menos. Aún fue segundo espada en un equipo de North Carolina que se plantó en la Final Four, pero en la NBA no había pasado de jugador de relleno. De todas formas, este escolta de 1.90 podría valer para completar la rotación exterior de los Cavs. Total, no es que pidieran demasiado.

Don Ohl (Hawks): Era seguramente el jugador con mejor historial de todo el draft de expansión, un tirador exterior superlativo con nada menos que cinco presencias en el all-star. Pero a sus 34 años su rendimiento ya no era el que había sido, y con la evidencia de que apenas le quedaba gasolina en el tanque decidió que no valía la pena volver a cambiar de ciudad para intentar aguantar un año más. Don Ohl se retiró sin llegar a incorporarse a los Cleveland Cavaliers.

Loy Petersen (Bulls): Jugador absolutamente marginal en Chicago, no llegó a debutar en Cleveland.

meej
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Re: Afros, patillas y bigotones: el draft de expansión de 1970

por meej » 10 Dic 2017, 11:50

Portland Trail Blazers

Los Blazers tenían un plan totalmente diferente al de los otros dos expansionistas. Mientras que los demás escogían jugadores en función de su calidad o para cubrir los huecos de la plantilla, los de Portland tenían un perfil definido que iban buscando. El cerebro de ese plan era el legendario Pete Newell, gran amigo de Stu Inman. Fue Newell el que lo convenció de elegir en el draft a Geoff Petrie sin haberlo visto, y recomendó a Tex Winter para el puesto de entrenador. Cuando Winter prefirió la oferta de los Rockets, Stu Inman aceptó el ofrecimiento de Rolland Todd, entonces entrenador de Nevada-Las Vegas. Todd destacaba por aplicar un juego rápido con anotaciones altas, que era justo lo que buscaba el propietario Harry Glickman. Por tanto, los jugadores elegidos en el draft de expansión deberían ser jóvenes y rápidos, para poder adaptarse a ese estilo de juego.

Los Portland Trail Blazers debutarían en la NBA con un solo jugador de más de 28 años.

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LeRoy Ellis (Bullets): El padre del futuro barcelonista LeRon Ellis sería el único veterano de la plantilla. Este pívot de 2.08 había llegado a jugar una final de la NBA con los Lakers, y se había establecido en la liga como un muy buen reboteador con ciertos recursos ofensivos. Sin embargo, su falta de peso y músculo lo había limitado al nivel de buen suplente incapaz de imponerse en la zona. Para los Blazers era el jugador ideal, un pívot rápido capaz incluso de salir al contraataque a la primera oportunidad.

Larry Siegfried (Celtics): Este veterano base nunca había llegado a cumplir las expectativas de un nº 3 del draft procedente de uno de los mejores equipos universitarios de la historia. De todas formas, era un jugador sólido y experimentado que podría ayudar a un club con carencias en la dirección de juego. Lo que pasa es que ese equipo serían los Rockets, a los que fue traspasado el mismo día del draft a cambio del escolta Jim Barnett.

meej
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Re: Afros, patillas y bigotones: el draft de expansión de 1970

por meej » 10 Dic 2017, 23:34

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Rick Adelman (Rockets): El propio Adelman reconoce que era un jugador muy regulero, base suplente en unos endebles Rockets. Pero los Blazers confiaban en que ocuparía el rol que podría haber sido de Siegfried, el típico base pasador capaz de tirar si le flotan y que intenta hacer en cada momento lo que necesita el equipo. Si querían correr, necesitarían un base capaz de subir el balón con velocidad.

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Ed Manning (Bulls): El padre de Danny Manning era un jornalero de hesto. Un ala-pívot de dos metros especialista en la defensa y el rebote cuyo lugar quizás estuviera como suplente de un equipo con aspiraciones donde sus capacidades pudieran ser más apreciadas, mejor que en un equipo de expansión con ansia de puntos. En cualquier caso, un profesional que sin duda lo daría todo en la pista.

Dorie Murrey (Sonics): Otro obrero de las zonas. Murrey era un diminuto pívot de dos metros que a base de músculo ayudaba en el rebote, pero que se veía limitado por su estatura a un papel muy secundario. Apenas llegó a debutar con los Blazers, porque enseguida fue traspasado a los Bullets a cambio de una futura segunda ronda del draft.

Jerry Chambers (Suns): Un prodigioso anotador universitario que fue elegido mejor jugador de una Final Four a pesar de que sus Utes terminaron cuartos (caso único en la historia, e irrepetible dado que se eliminó el partido por el tercer y cuarto puesto). El servicio militar interrumpió su carrera profesional, y a su vuelta se vio abocado al papel de revulsivo desde el banquillo, demasiado pequeño con su 1.95 para hacer algo más. En principio podría parecer un buen jugador para un equipo de expansión necesitado de puntos, pero a pesar de ello terminaron traspasándolo a los Hawks a cambio del ala-pívot Gary Gregor. Supongo que necesitaban más rebotes que puntos.

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Stan McKenzie (Suns): Quizás el ejemplo más claro del plan de los Blazers. McKenzie era un escolta de 1.95 que lo más parecido a un momento de gloria que había tenido fue su temporada en el Ignis de Varese. Banquillero total, cabría esperar que su paso por Portland fuera igualmente anónimo. Pero los Blazers lo consideraban un jugador más que válido al contraataque, rápido y buen finalizador, así que apostaron por él contra pronóstico. Quiero decir, no tenía ni afro, ni patillas a lo Curro Jiménez, ni buen bigotón, ya me dirás qué pintaba en la NBA.

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Dr. Watson
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Re: Afros, patillas y bigotones: el draft de expansión de 1970

por Dr. Watson » 11 Dic 2017, 20:13

Buen curro. Se agradece.

meej
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Re: Afros, patillas y bigotones: el draft de expansión de 1970

por meej » 12 Dic 2017, 00:19

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Dale Schlueter (Warriors): En las inmortales palabras de Neal Walk, “fuckin’ Dale Schlueter!” Clásico pívot de 2.08 sin apenas talento ni capacidad atlética, que se mantenía en la liga a base de dejarse la piel en el pellejo persiguiendo todos los rebotes y balones sueltos… y dando cera a dos manos, para qué vamos a engañarnos. Sus codos eran conocidos y temidos a lo largo y ancho de la liga, y en Portland sabrían darles buen uso.

Fred Hetzel (Sixers): Antiguo nº 1 del draft de 1965 (por detrás de los territoriales, pero por delante de Rick Barry) después de una gran carrera universitaria, este ala-pívot de 2.03 se había quedado en profesionales como jugador digno y cumplidor pero secundario hasta que empezó con problemas de inflamaciones y dolores en la tibia. Sus problemas físicos le pasaron factura, y los Blazers lo cortaron a los pocos días para que firmara como agente libre con Lakers para una última temporada antes de retirarse.

Pat Riley (Rockets): Otro más de esos jugadores que había sido una auténtica estrella en universidad y una elección de primera ronda, para luego no encontrar su sitio en profesionales. La reconversión de alero a escolta no había sido fácil en San Diego, lastrado por una interminable plaga de lesiones, y Portland podría ser un nuevo comienzo. Sin embargo, al final del verano los Lakers acudieron buscando un escolta suplente. Keith Erickson se negaba a firmar la renovación exigiendo una mejora salarial, y el prometedor novato Earnie Killum se había roto el tobillo en un partido de pretemporada. Vamos a llamar a las cosas por su nombre, necesitaban un fichaje para meterle el miedo en el cuerpo a Erickson y que firmara de una puñetera vez, y estaban dispuestos a pagar por ello. A los Blazers les faltó tiempo para enviárselo con un lacito. [La versión de los Lakers de que fue cortado y lo ficharon como agente libre no coincide con las noticias de la época.]

Joe Kennedy (Sonics): Este ala-pívot de 1.98 es un misterio para mí. Fue un jugador secundario en Duke, así que es normal que saliera en la décima ronda del draft de 1968. A pesar de ello, consiguió un contratito en Seattle e incluso jugó minutos su primer año. Los Blazers lo cogieron y llegó a hacer la pretemporada, pero al final lo cortaron y terminó pasando por la ABA con más pena que gloria. No termino de entender qué hacía este tío en la NBA.

meej
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Re: Afros, patillas y bigotones: el draft de expansión de 1970

por meej » 12 Dic 2017, 10:12

Como es lógico, las nuevas franquicias tenían pocas oportunidades de reforzarse vía traspaso antes de empezar la temporada. Ninguna querría traspasar a sus novatos más prometedores, y el grueso de sus plantillas estaba formado por descartes de otros equipos así que no habría mucha demanda por esos jugadores. Con todo, algún traspaso que otro sí que se pudo colar, incluso con cierta relevancia.

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Bob Kauffman había sido una estrella en la NAIA, un pívot de 2.03 que compensaba su falta de centímetros a base de músculo e intensidad (sus apodos serían “Horse” y “Ajax”, no hace falta decir más) hasta ser el número tres del draft de 1968. Su paso por Seattle había sido peor que decepcionante, teniendo que vivir en una ciudad que no le gustaba con un equipo que le daba menos minutos de los que creía merecer. Los Sonics lo largaron a Chicago, donde jugó aún menos así que estaba a la venta. Los Bulls le debían un jugador a los Sixers por un traspaso anterior, y cuando los Braves lo pidieron a cambio del veterano Bailey Howell (con el que los de Philadelphia querían reforzar su punto débil que era el banquillo), no les fue difícil conseguirlo. Pero ¿por qué Buffalo tenía tanto interés por un pívot de dos metros raspados que no había pasado de bulto sospechoso en su carrera profesional?

El responsable era el nuevo presidente de los Braves, Carl Scheer, que en universidad había retransmitido partidos de Kauffman y luego lo había representado en la negociación de su primer contrato profesional. Scheer estaba convencido de que con minutos podría ser un jugador importante en la liga, y el tiempo le daría la razón.

Fueraparte de Kauffman, los Braves recibieron a Nate Bowman y al recién firmado Michael Silliman de los Knicks. “No hemos hecho nada ilegal”, declaró “Red” Holzman a la prensa neoyorquina, demostrando así que habían hecho algo ilegal porque nadie dice que no ha hecho nada ilegal si no ha hecho nada ilegal.

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Nate Bowman era uno de esos pívots todo físico y absolutamente carentes de fundamentos, que en sus escasos minutos de juego promediaba más rebotes que puntos, y más faltas personales que cualquier otra estadísticas. En el reverso de su cromo, donde normalmente se incluía algún dato destacado de la carrera de cada jugador, sólo ponía “fue compañero de Dave Stallworth en universidad”. Los Braves pensaban que, a pesar de sus carencias, podría ayudar a reducir en lo posible el agujero en el puesto de cinco. Spoiler alert, fue de que no. Quiero decir, mira la foto, por amor de dios.

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Mike Silliman había destacado a las órdenes de Bobby Knight años atrás, un ala-pívot de 1.98 que había metido a West Point en tres torneos del NIT. Pero después se había tirado cuatro años en el ejército con apariciones puntuales en la selección nacional (en particular el oro olímpico de 1968), y cuando por fin dio el salto a la NBA esta temporada tuvo muchos problemas físicos y no llegó a hacerse un hueco en la rotación.

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Re: Afros, patillas y bigotones: el draft de expansión de 1970

por meej » 12 Dic 2017, 14:31

Los Cavs ficharon un día después de empezar la temporada a Cliff Anderson para intentar llenar su agujero en la posición de base en ausencia de “Butch” Beard, pero sólo duró un par de meses antes de que lo despidieran para dejar hueco a Bobby Washington. En fin, morralla. La historia buena es la de Gary Suiter.

Gary Suiter era un pívot de 2.05 procedente de una universidad de tercera fila con fama de tirarse hasta las zapatillas, al que trajeron a Cleveland un poco a la desesperada. Como jugador es posible que fuera el peor de la historia de la franquicia, pero como personaje no tenía parangón. Le gustaba ir al retrete justo antes del partido, y más de una vez se quedó encerrado; como apenas jugaba, nadie notó su ausencia. Vivía en los billares, jugando partidas por dinero que si perdía intentaba no pagar. En una ocasión le pillaron registrando la mochila de otro jugador, y cuando ya no estaba en el equipo recibieron la llamada de una funeraria reclamando $700; por lo visto, se plantó allí diciendo que había muerto un familiar suyo y que necesitaba hacer unas llamadas para preparar el entierro, y con ese truco llamó a larga distancia a todas las franquicias de la liga intentando que lo contrataran. Los Cavs lo despidieron después de un partido en el que debido a una plaga de lesiones tenía que salir de titular, cuando desapareció del banquillo justo antes de empezar y lo encontraron en uno de los kioskos del pabellón con una cerveza en una mano y un perrito caliente en la otra.

Un genio adelantado a su era. Por desgracia, unos años después una pelea por una deuda de juego terminó con Gary Suiter recibiendo tres disparos que resultaron mortales. En verdad, su reino no era de este mundo.

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tarakanov
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Re: Afros, patillas y bigotones: el draft de expansión de 1970

por tarakanov » 12 Dic 2017, 21:31

Gracias meej por ilustrarnos sobre esos jugadores de los 70. Vaya personaje el Suiter éste. Si llega a nacer en otro contexto lo imagino dándose de puñetos con John Brisker, fardando de colt en el vestuario junto a Javaris Crittenton o en un mano a mano a vodkas contra el gran Chivilis... Por favor sigue!

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Re: Afros, patillas y bigotones: el draft de expansión de 1970

por meej » 13 Dic 2017, 10:35

El equivalente a Bob Kauffman en los Portland Trail Blazers fue Jim Barnett, escolta titular en los San Diego Rockets. Los Rockets buscaban un base, los Blazers tenían a un base veterano que no les interesaba como Larry Siegfried, y su entrenador Rolland Todd había sido asistente de Jerry Tarkanian en el Riverside City College cuando Barnett jugaba en un instituto de esa ciudad. Estaba convencido de que podía ser el otro referente ofensivo del equipo junto a Petrie (es llamativo cuántos periodistas lo llamaban “Jeff” Petrie).

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Con Geoff Petrie y Jim Barnett en la plantilla, los Blazers no necesitaban a otro anotador de 1.95, así que traspasaron a Jerry Chambers a los Hawks a cambio de Gary Gregor. Gregor era un musculoso ala-pívot de dos metros que destacaba como un muy buen reboteador, una faceta en la que Portland presentaba notables carencias. Por desgracia, en pretemporada sufrió una lesión en los ligamentos de su rodilla que lo tendría varios meses de baja, debilitando de esa forma el juego interior del equipo.

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Los Blazers completaron su plantilla tras la marcha de Pat Riley con la incorporación de Shaler Halimon, obtenido de los Bulls a cambio de una elección de segunda ronda en 1971. Halimon se había perdido la mitad de la temporada anterior debido al servicio militar, y Dick Motta perdió la confianza en él durante los amistosos de pretemporada debido a su tendencia a no hacer la jugada marcada y a perder balones, dos cosas que el entrenador no soportaba. Sin embargo, en Portland pensaban que un escolta-alero rápido y atlético como Halimon encajaría a la perfección en su juego veloz y con pocos sistemas, así que se dieron prisa en traerlo apenas empezada la temporada.

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Y eso fue todo para los Blazers. Más allá de un contrato temporal a prueba para el pívot Bill Stricker (will be prosecuted), que duró un solo partido, no hubo más cambios en la plantilla durante toda la temporada.

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Re: Afros, patillas y bigotones: el draft de expansión de 1970

por meej » 13 Dic 2017, 23:47

La valoración global que hacía la prensa era clara: el equipo que mejor se había movido en el período de expansión y que mejores expectativas tenía para la temporada 1970-71 eran los Buffalo Braves. Estaban dirigidos por un ejecutivo de prestigio como Eddie Donovan, habían conseguido al mejor jugador disponible en el draft de expansión, y contaban con varios miembros de la plantilla de los Knicks que acababa de alzarse con el título.

Por detrás también existía una opinión mayoritaria, aunque no tan generalizada como la anterior. Los Cleveland Cavaliers estaban considerados el peor equipo de los nuevos, aunque también había algunos analistas que ponían por debajo a los Portland Trail Blazers, debido a las limitaciones de su juego interior y a la decisión de confiar en un novato como referente ofensivo. Bill Fitch de los Cavs abrazó estos pronósticos negativos como forma de descargar de presión a sus jugadores, con la famosa frase de “me llamo Fitch, no Houdini”. Durante toda la temporada sus declaraciones irónicas y autoparódicas fueron la única noticia alegre en un año muy difícil para el equipo. No sería hasta muchos años después que Bill Fitch reconoció que a veces se encerraba en los servicios después de los partidos para llorar de frustración.

Sin embargo, hay un motivo por el cual los Braves no lograron asentarse en Buffalo como sí lo consiguieron en Portland y Cleveland. Por increíble que suene, el fondo de inversores que había adquirido la franquicia pocos meses antes anunció en pretemporada que no disponía de medios para afrontar el mantenimiento de un equipo profesional de baloncesto, y la NBA tuvo que moverse a toda prisa para encontrar un comprador que les evitara la vergüenza de disolver una franquicia sin llegar a debutar. El problema era que en el verano de 1970 la pequeña ciudad de Buffalo consiguió a la vez un equipo profesional de baloncesto, uno de hockey y uno de fútbol (el otro fútbol). El conflicto principal vino con el equipo de hockey, que ocupaba el Buffalo Memorial Auditorium los sábados mientras que los domingos estaban dedicados a la competición universitaria protagonizada por la Little Three Conference (Niagara, Canisius y St Bonaventure). Eso significaba que los Braves no podían usar su pabellón oficial en todo el fin de semana, y también hacía inviables las retransmisiones televisivas ya que las cadenas sólo estaban interesadas en emitir partidos en fin de semana. El nuevo propietario se enzarzó en una disputa estéril que no podía ganar, ya que el baloncesto universitario contaba con gran tradición y seguimiento en la ciudad, mientras que el nuevo equipo de hockey tuvo un arranque espectacular que contrastaba con el mediocre nivel competitivo de los Braves. A menor escala, tampoco los Cavs (otra franquicia de cimientos débiles, ya que su propietario nominal no había puesto el dinero para comprarla sino que había convencido a un grupo de inversores) tuvieron el mejor arranque al tener que jugar fuera de casa todos sus partidos durante las primeras semanas de liga, debido a que su pabellón estaba ocupado por las Ice Capades o alguna mierda de ese estilo.

No ayudaba la decisión de la NBA de elaborar un calendario en el que las nuevas franquicias se enfrentarían entre sí una y otra vez. La idea no era mala, ya que les abría la oportunidad de sumar victorias en lugar de enfrentarse a equipos más potentes, pero el fallo era que la mayoría de aficionados no tenían demasiado interés por ver partidos infumables con jugadores de segunda o tercera fila con los que aún no habían conectado. Querían ver a los Lakers, los Celtics, los Knicks, aunque fuera a costa de que perdieran los locales. Para colmo, los Portland Trail Blazers fueron los únicos capaces de ganar con cierta regularidad, así que el plan inicial fue un fracaso y los principales damnificados fueron los Cavs. Habían vendido más abonos de temporada que sus dos “rivales”, pero para cuando jugaron su primer partido en Cleveland iban 0-7 y los aficionados habían perdido interés.

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Re: Afros, patillas y bigotones: el draft de expansión de 1970

por meej » 14 Dic 2017, 14:18

El primer partido de los nuevos clubes se jugó el 14 de octubre de 1970 en el Buffalo Memorial Auditorium. Los Braves salieron con Herm Gilliam como base, Dick Garrett de escolta, Don May como alero, John Hummer de ala-pívot y Nate Bowman al pívot. Deduzco que los Cavs salieron con John Warren como base, “Bingo” Smith como escolta, John Johnson de alero, Len Chappell como ala-pívot y Walt Wesley al pívot. Dick Garrett anotó la primera canasta en la historia de los Braves, y el partido no tuvo mucha historia a partir de ahí. Una canasta de Nate Bowman a mediados del primer cuarto puso a Buffalo por delante 12-10, y ya no volvieron a perder la delantera. En el tercer cuarto Don May propició una racha de 12-0 que terminó de romper el partido, y los Cavs se tuvieron que consolar con la buena actuación de “Bingo” Smith en la derrota por 107-92.

Dos días después debutaron los Portland Trail Blazers, también contra los Cavs. Los locales salieron con el base Rick Adelman, el escolta Geoff Petrie, Jim Barnett y Stan McKenzie como aleros, y Leroy Ellis al pívot. Además de anticipar el futuro “smallball”, este quinteto pequeño con un base y tres escoltas era toda una declaración de intenciones... que no fue un éxito brutal que dijéramos. Los Cavs aprovecharon la falta de kilos y centímetros para dominar el rebote, mientras que el membrudo Len Chappell se ponía las botas con 19 puntos gracias a su superioridad física. Los locales tardaron casi tres minutos en abrir el marcador con un tiro libre de Barnett, y fueron siempre por detrás en gran medida por la decepcionante actuación de Geoff Petrie que llegó al descanso con sólo cuatro puntitos anotados. Por fortuna para Portland, despertó a mediados del último cuarto con un torbellino de canastas que permitió a su equipo remontar un partido que parecían tener perdido y que Barnett ayudó a asegurar hasta el definitivo 115-112.

Al día siguiente se jugaron los primeros partidos contra rivales “de verdad”, con los Braves recibiendo a los Rockets mientras los Cavs viajaban a San Francisco; veinticuatro horas después, los Blazers se enfrentaron a los Celtics en Portland. Todos los partidos terminaron en derrotas sin discusión, con los rivales respectivos dominando a las nuevas franquicias desde el minuto 1. El juego interior marcó las diferencias, con Elvin Hayes, Jerry Lucas y Dave Cowens dominando las zonas sin apenas oposición. Los únicos que podrían haber tenido opciones fueron los de Buffalo, pero la baja de Dick Garrett por lesión los dejó demasiado cortos en anotación.

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RakdØs
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Re: Afros, patillas y bigotones: el draft de expansión de 1970

por RakdØs » 14 Dic 2017, 15:21

Que son los Community Colleges?
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meej
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Re: Afros, patillas y bigotones: el draft de expansión de 1970

por meej » 14 Dic 2017, 15:28

And you thought the opposite of stupid loser was a Community College graduate?


Como un Junior College, pero público. ¿No viste Community?

docass
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Re: Afros, patillas y bigotones: el draft de expansión de 1970

por docass » 14 Dic 2017, 16:09

Si hablamos del ámbito educativo, la distinción entre Community College y Junior College es válida, porque el primer término se utiliza para las universidades de dos años públicas (en España lo que más se parece sería la Formación Profesional de Grado Superior) y el otro normalmente para las privadas. Pero cuando hablamos del ámbito deportivo, el término que se usa es 'Juco', tanto para públicas como privadas. Es decir, un Community College es un Juco a efectos deportivos.

meej
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Re: Afros, patillas y bigotones: el draft de expansión de 1970

por meej » 15 Dic 2017, 00:42

Garrett se perdió un mes de competición, y los efectos fueron devastadores. Los Buffalo Braves encadenaron nueve derrotas consecutivas hasta vencer a los pobres Cavs, y ahí se empezaron a ver las limitaciones de Dolph Schayes como entrenador conforme se le iban abriendo frentes. Intentó compensar la ausencia de Dick Garrett con Em Bryant y Mike Davis, pero eso debilitó un banquillo que nunca fue uno de los puntos fuertes de la plantilla. Y a eso había que añadir el fracaso de Nate Bowman como pívot, que terminó enterrado al fondo de la rotación por detrás de George Wilson y Bill Hoskett. La temporada no fue fácil para Bowman, empezando por un incidente en pretemporada cuando Bob Kauffman lo estampó contra una pared después de que soltara un codo y terminando con su enfrentamiento con el entrenador por sus pocos minutos de juego, que con el paso de los meses terminaron siendo prácticamente cero. Según algunos rumores, un día Nate Bowman se llegó a presentar a un entrenamiento con una pistola en la mochila, con la intención de meterle balasera a Dolph Schayes.

Desde luego, no fue la época más feliz para el entrenador. No aportaba el liderazgo necesario para convertir a esa plantilla en un equipo de verdad, y tardó demasiado tiempo en descubrir a Kauffman como jugador válido. No fue hasta principios de noviembre que le dio una oportunidad, y el jugador respondió con 18 puntos contra los Sonics y 14 contra los Pistons desde el banquillo, jugando con una intensidad que le llevó a ser eliminado por personales en ambos encuentros. Después de salir victorioso en su duelo contra Walt Wesley de los Cavs, Schayes por fin se decidió a otorgarle la titularidad en el partido siguiente contra los Hawks de “Pistol” Pete y Len Chappell. Kauffman respondió con 35 puntazos, y con la vuelta de Dick Garrett los Braves se fueron a los 134 puntos anotados en la primera victoria de un equipo de expansión frente a uno “de verdad”.

Como la alegría dura poco en la casa del pobre, tres días después Bill Hoskett se rompió el tendón de Aquiles en la derrota frente a los Bucks, poniendo fin a su temporada. Con todo y con eso, un par de días después repitieron la hazaña derrotando a los Sonics por 112-103, con 25 puntos de Don May y 18 de Bob Kauffman, que además de sumar puntos y rebotes se estaba destapando como un pasador sorprendentemente válido. Tan duro con los rivales como amistoso con sus compañeros, su ejemplo constante de esfuerzo para explotar sus virtudes y compensar sus defectos lo fue convirtiendo en un jugador muy apreciado en el vestuario y un líder de la plantilla.

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gorkabaskonia
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Re: Afros, patillas y bigotones: el draft de expansión de 1970

por gorkabaskonia » 15 Dic 2017, 03:25

Muy interesante el post!

meej
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Re: Afros, patillas y bigotones: el draft de expansión de 1970

por meej » 15 Dic 2017, 13:55

Lo más parecido a una buena noticia lo daban los Portland Trail Blazers. Libres de lesiones y de traspasos que pudieran romper la química del equipo, Rolland Todd pudo aplicar su idea de juego rápido basado en el triángulo Petrie-Barnett-Ellis, usando la famosa “shuffle offense” y movimiento constante para propiciar cortes a canasta y puertas atrás que pusieran puntos en el marcador. Geoff Petrie era todo lo que habían esperado y más, Jim Barnett se reveló como un gran anotador promediando más de veinte puntos por partido, y LeRoy Ellis aportaba canastas interiores y sobre todo rebotes, alcanzado su récord con 26 capturas el 27 de octubre contra Buffalo. Por contra, carecían de un defensor interior de categoría, así que los pívots rivales se ponían las botas noche sí y noche también. Jugando siempre al intercambio de canastas, los Blazers derrotaron dos veces a los Braves y dos a los Cavs, y consiguieron su primera victoria “de verdad” el 5 de noviembre contra los Bullets. Tuvieron que superar 43 puntos del ala-pívot Gus Johnson y llegar al último cuarto 8 puntos abajo, pero entonces Geoff Petrie y Shaler Halimon iniciaron una remontada que culminó con una canasta más adicional de Walt Gilmore. Fueron sus únicos puntos en el encuentro, pero bastaron para poner a los Blazers por delante 132-129 a falta de minuto y medio. El marcador final de 135-131 lo dice todo.

Un par de semanas después ratificaron esas buenas sensaciones con una victoria sobre los débiles Atlanta Hawks en un duelo anotador entre “Pistol” Pete Maravich y “Super” Lou Hudson frente a Jim Barnett y Geoff Petrie, que se saldó con un marcador aún más abultado: 146-131. Sin prórroga, señores.

El único problema era la relación entre Rolland Todd y Jim Barnett. Barnett era el típico “cool cat”, siempre tranquilo, sin mostrar la emoción que a los entrenadores gusta ver en sus jugadores. Incluso le gustaba pinchar al técnico, jugando a llegar siempre a la hora en punto a los entrenamientos y sin reaccionar a las arengas antes de los partidos. Pese a ello, nadie podía negar que el equipo funcionaba.

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meej
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Re: Afros, patillas y bigotones: el draft de expansión de 1970

por meej » 16 Dic 2017, 13:34

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La otra cara de la moneda la representaban los desdichados Cleveland Cavaliers, el único equipo de la NBA con un slogan (“never give up, no matter what the odds”). Los Cavs encadenaron quince derrotas consecutivas para empezar la temporada, incluyendo una racha de tres derrotas en cuatro días en las que encajaron 43 puntos de Lou Hudson, 53 puntos de Kareem Abdul-Jabbar y un marcador histórico contra los Sixers de 87-141 en contra. Algunos rivales se reían de ellos durante los partidos, y un periódico publicaba una cuenta atrás anticipando cuándo ganarían su primer partido. Incluso la idea del propietario de repartir copas de vino para brindar con ocasión del primer partido en casa fue un desastre, ya que por lo visto no puedes repartir vino así como así y terminaron teniendo que brindar con agua. El 10 de noviembre en San Francisco se produjo otra de esas historias de Bill Fitch que suenan demasiado buenas para ser verdad, pero que merecen ser contadas. Fitch salió del vestuario antes del partido para atender una llamada del propietario, y cuando quiso volver a entrar un guardia de seguridad le cerró el paso alegando que no podía acreditar su identidad. “¿Crees que alguien diría que es el entrenador de los Cavs si no fuera el entrenador de los Cavaliers?” Después de pensarlo un momento, el guardia le dejó pasar. Perdieron de paliza por 74-109.

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Por fin, el 12 de noviembre en Portland lograron su primera victoria por 105-103. Fue un partido feo y confuso, en el que ni siquiera sonó la bocina al final, y que Fitch resumió con su ironía habitual: “Parecía que los apostadores sobornaron a los dos equipos.” Según él, la victoria se debía a un amuleto que había comprado en una tienda de segunda mano, una figura representando un cráneo con una rata, que los jugadores tocaron antes de saltar a la pista. No debía de ser muy efectiva, porque después de esa única victoria encadenaron otras 12 derrotas consecutivas hasta derrotar a los Braves el 6 de diciembre en un emocionante duelo anotador entre los pívots Bob Kauffman y Walt Wesley. Desde luego, no ayudaba un calendario demencial lleno de back-to-back-to-backs y de semanas con cuatro partidos en cinco días sin apenas descanso.

Quizás eso influyó en la que sin duda fue la jugada tonta de la temporada, el 9 de diciembre contra Portland. Walt Wesley ganó un salto entre dos y envió el balón a Bobby Lewis, que se lo pasó a John Warren. Flanqueado por “Bingo” Smith a un lado y John Johnson al otro, Warren se decidió por la jugada individual y anotó la bandeja pese a la oposición de LeRoy Ellis... en la canasta equivocada, por lo que los puntos se le anotaron a Ellis. Poco después, los Blazers recibieron una técnica por poner en pista a seis jugadores por error, aunque no impidió la enésima derrota de los Cavs por 102-109.

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Re: Afros, patillas y bigotones: el draft de expansión de 1970

por meej » 17 Dic 2017, 21:39

Bill Fitch no dejó de intentar buscar soluciones. Ya en pretemporada había asustado a los jugadores con sus maratonianas jornadas de trabajo, que incluían dos horas de entrenamiento por las mañanas, otras dos por las tardes y luego sesiones de vídeo, una tecnología entonces novedosa que le ganaría el apodo de “Captain Video” en Boston años después. Sospecho que ése fue uno de los motivos por el que los veteranos querían marcharse cuanto antes, ya que Fitch era especialmente exigente con los jugadores a los que veía más potencial. “Bingo” Smith llegó muy fuera de forma, enganchado a un refresco azucarado y sin haberse aplicado en defensa en toda su vida, hasta que Fitch lo cogió por banda.

Sus esfuerzos nunca eran suficientes, porque la realidad era que el equipo carecía de un jugador franquicia y de banquillo, por lo que terminaban perdiendo en los últimos minutos partidos que habían competido hasta el final. Años después diría que de todos los equipos que había entrenado, era el que más y mejor había seguido sus sistemas, que la actitud global y el esfuerzo habían sido inmejorables, y que sólo la falta de calidad los mantuvo en el pozo (casualmente, estas declaraciones lo exoneraban de toda responsabilidad, supongo que es casualidad). Mientras seguía poniendo buena cara ante la prensa y los aficionados, Fitch intentaba buscar soluciones que lo llevaron a ser el único de los equipos de expansión que hizo cambios en la plantilla durante toda la temporada.

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Re: Afros, patillas y bigotones: el draft de expansión de 1970

por meej » 19 Dic 2017, 11:51

El primero en salir fue el mencionado Len Chappell, que fue sustituido por un ala-pívot de dos metros llamado Larry Mikan. Sí, el hijo de ese George Mikan. Podría parecer un intento de aprovechar el nombre de su famoso padre (y menos famoso tío), pero en realidad Larry Mikan había jugado a las órdenes de Bill Fitch en Minnessoottaa, y de ahí su oportunidad. El joven Larry no pasó de secundario, y algunos en la franquicia sospechaban que en realidad no le gustaba el baloncesto sino que se había visto prácticamente obligado por su historia familiar.

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Sabía que era más pequeño que el padre, pero no tanto.

A principios de diciembre Johnny Egan consiguió volver a California, a cambio de una elección de tercera ronda más un dinerito de los Rockets, y Bill Fitch anunció a la plantilla que estaba a punto de lograr el fichaje de un magnífico base capaz de relanzar al equipo. En realidad se trataba de un diminuto base de menos de 1.80 que después de pasar fugazmente por la ABA andaba penando por los Grand Rapids Tackers de la Eastern Professional Basketball League, al que Fitch nunca había visto y sólo conocía de referencias. La verdad es que Bobby Washington no tenía nivel para la NBA, pero por lo menos sí que era un base-base capaz de dotar de sentido y dirección al juego del equipo, y lo daba todo dentro de la pista hasta ganarse el cariño de compañeros y aficionados.

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Es el de abajo.

En enero cortaron a Gary Suiter, y en febrero McCoy McLemore fue enviado a los Milwaukee Bucks, a tiempo de proclamarse campeón de la NBA después de jugar 86 partidos en la temporada debido a los delirios del calendario de Cleveland. A cambio los Cavs recibieron una elección de segunda ronda, más dinero, y al ala-pívot Gary Freeman, que había sido elegido en primera ronda del draft de 1970 y que después de fracasar en la NBA terminaría jugando muchos años en Holanda. Curiosamente, su destino original debía haber sido la Liga Nacional española, pero perdió el avión debido a una serie de averías.

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