Nuestros ases (20) Una serie de Manuel Espín. SANTIAGO NAVARRO: UN PIVOT (1’85 M.) DE LOS DE ANTES.
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Amadeo
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Re: Nuestros ases (13) Una serie de Manuel Espín. MARCELINO MANEJA: CON EL, LA “PENYA” FUE UN “HURACAN VERDE”

por Amadeo » 23 Feb 2021, 11:57

Nuestros ases. (13) Una serie de Manuel ESPIN
MARCELINO MANEJA: CON EL, LA “PENYA” FUE UN “HURACAN VERDE”
Con su inconfundible pañuelo en la cabeza, durante siete años fue el motor de un Joventut trepidante

En la selección, participo en los cuatro primeros partidos de la posguerra.
Hasta cuatro años después de finalizada la guerra civil no le fue posible al basket español reanudar su actividad internacional. Fue en 1943, en efecto, cuando España pudo, al fin, asomarse de nuevo al campo internacional con un Francia-España amistoso, celebrado en Toulouse el 7 de Marzo. En dicho encuentro recibió su bautismo internacional nuestro personaje de hoy, Marcelino Maneja, figura auténticamente legendaria surgida de la prodiga cantera de L’Hospitalet. A Maneja le cupo pues el honor de haber protagonizado los cuatro primeros encuentros internacionales de España en el regreso de nuestro país al área internacional: el citado partido contra Francia; otro contra Portugal, en 1947, y otros dos, en 1948, contra los mismos países. Como se ve, en aquellos tiempos los contactos internacionales a nivel de selección nacional se daban con cuentagotas.

Hospitalet, una fecunda cantera.

Nacido el 5 de junio de 1921 en L’Hospitalet, Maneja ingreso a los 12 años en el Atletic Básquet Junios de aquella ciudad ribereña: Dos años más tarde, pasé de infantil a reserva del primer equipo, con el que quedamos campeones de Catalunya y España. Era aquella la gran época del Patrie, que en la temporada 1935-36 quedo campeón de Catalunya, seguido de nuestro equipo, el Juniors. En nuestro primer equipo jugaban los hermanos Vidal, Berbis, Sanahuja, Rodón, Benach y Piera.
El advenimiento de la guerra impuso la consabida dispersión de la que el Juniors, como ocurrió con todos los demás equipos no pudo librarse: En L’ Hospitalet quedamos los más jóvenes, los que por nuestra edad pudimos seguir en casa. Eso hizo posible que siguiéramos jugando los Roquetas, Rovira, Lillo, Rodón y yo. Jugamos con bastante frecuencia contra equipos de cuarteles, y a cambio nos daban unas muy apetitosas raciones de rancho, o bien azúcar, tabaco, arroz, todo los cual era muy bien recibido, sobre todo en aquellos momentos de escasez
Ya en sus tiempos de jugador infantil, Marcelino Maneja aparecía como una gran figura en ciernes. Con su inconfundible pañuelo atado a la cabeza, que seguiría usando hasta el mismísimo día de su retirada, veinte años después. Maneja se hacía admirar por su endiablada rapidez, puesta al servicio de un estilo personalísimo y, obviamente, por su tiro fácil y preciso: Mi ídolo, de pequeño fue Arnaud, el fabuloso delantero del Patrie. Siempre traté de lograr que mi juego se pareciera al suyo, y lo cierto es que no fueron pocos los que me compararon a él, con la natural satisfacción por mi parte, claro.
Finalizada la guerra, el Juniors, por aquello de la españolización de los nombres extranjeros, paso a denominarse C.B. Hospitalet. Poco a poco fueron reintegrándose al club los jugadores hermanos Vidal, Farré, hermanos Piera, Sanahuja, Rodón, Rosell, Escalera, Ventura, Roqueta y Grau. Con todos ellos pudimos formar un equipo que en los dos primeros año casi lo gano todo. En 1940 fuimos campeones de España imbatidos, ganando en la final al Atletico, por 20-17. En 1941, subcampeones tras perder la final, jugada en Madrid, con el Español, por 24-35. Los tres primeros encestadores éramos del Hospitalet, por este orden: yo, Sanahuja y Rodón.

HORIZONTES MÁS AMPLIOS

Hospitalet se había quedado pequeño para Marcelino Maneja, en quien ya soñaban algunos de los club grandes de aquel entonces. Del Español me propusieron el ingreso y jugué con ellos la temporada 1942-1943. Pero solo estuve un año. Al año siguiente volví a L’Hospitalet, pero al Círculo Católico. Estuve allí tres temporadas, después de la cuales fiche por el Joventut, en donde jugué siete temporadas. Iba a ser esta, sin duda, la etapa mejor de mi carrera. Ganamos el Campeonato de España en mi primer año y me retire, en 1953 ganando también el Campeonato de España. El Joventut de entonces arrollaba todo. Llegamos a merecer la denominación de “Huracán verde”, que creo que reflejaba bien el estilo y las maneras del equipo, literalmente imparable cuando nos desmelenábamos, cosa que ocurría con mucha frecuencia. Eran los tiempos de Valls, Gubern, Kucharski, Oller, Basso, Espiga y Maneja. En el último año de mi estancia allí se habían incorporado Parra, Masferrer, Roca, Quico Martínez, Massagué, Brunet. En 1953 lesionado de menisco, decidí retirarme. Tuve todavía proposiciones, pero las decliné. A mis 33 años y con el buen sabor de la Copa recién ganada en Valladolid, contra el Real Madrid, en 1953, creí que había sonado la hora de mi retirada.

Recuerdos…

Desde entonces, Marcelino Maneja vive de recuerdos, gratos y amargos, que de todo hubo: El más amargo, no haber participado en la Olimpiada de 1958 en Londres, Al perder contra Francia, por 34-40, se desistió de participar, y luego que Francia fue finalista en Londres, lo que vino a probar que perder contra los franceses, por solo seis puntos, no había sido ningún deshonor. Y como recuerdo grato mis años de estancia en el Joventut, en donde dejé infinidad de amigos que, como puedo comprobar cada vez que voy por Badalona, me profesan un sincero afecto. Fueron unos años inolvidables.

http://hemeroteca.mundodeportivo.com/pr ... 7/pdf.html

Amadeo
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Re: Nuestros ases (14) Una serie de Manuel Espín. LUIS TRUJILLANO: LA GENUINA FURIA ESPAÑOLA

por Amadeo » 02 Mar 2021, 08:33

Nuestros ases. (14) Una serie de Manuel ESPIN
LUIS TRUJILLANO: LA GENUINA FURIA ESPAÑOLA
Su último servicio al baloncesto: el patrocinio del Banco Exterior de Español a la selección
Los aficionados que provienen de la década de los cincuenta recuerdan, sin duda, a Luis Trujillano, a la sazón internacional y titular del Real Madrid, como uno de los más genuinos exponentes de la furia española, esa cualidad tan típicamente nuestra de la que también se valió el básket en unos tiempos en que este deporte se hallaba ayuno de las enseñanzas técnicas que iría recibiendo con los años. Luís Trujillano se hizo admirar siempre por su tesón combativo, por su inabatible espíritu de lucha, por su entrega total, cuyas virtudes se basan, obviamente, en una exuberante condición física.
Tetuán, punto de partida
La carrera deportiva de Luis Trujillano fue singularmente breve. Nacido en Jerez de la Frontera el 1 de junio de 1933, se inició en el básket a los 14 años, en el Colegio del Pilar, de Tetuán, en cuya ciudad había fijado la residencia su familia. En 1949 se alineó en el equipo de la Unión África Ceutí y al año siguiente, a la edad de 17 años, fue fichado por el Real Madrid, club al que pertenecería hasta 1958, año de su retirada. Esta se produjo, pues, a los 23 años, esto es, a una edad en la que tenía todavía un futuro altamente prometedor.
“A esa edad ingresé en el Banco Español de Marruecos, filial del Banco Exterior al que pertenezco actualmente y opté por dejar el deporte. En 1962 ingresé en el Banco Exterior, en Sevilla y allí sí compartí el deporte con el puesto de entrenador del titular de baloncesto, ascendiendo a Primera División donde permanecimos dos años. La falta de medios económicos hizo que desapareciera el equipo. Fue una pena.”
Siete años en el Madrid
El Madrid que encontró Luis Trujillano al volver a la península ya había empezado a dominar claramente en el concierto nacional. Los portorriqueños Borrás y Galindez completaban, con los Muñoz, Bea, Garrido, Pinedo, Bonet y hermanos Becedas, a los que se unió Trujillano, un equipo muy fuerte:
“Ganamos cinco Copas, en los años 1951, 52, 54, 56 y 57, y dos Ligas, 1957 y 58. Guardo de aquellos años un maravilloso recuerdo. Pude viajar, conocer mundo y gané grandes amigos, Arturo Imedio, Antonio Díaz Miguel, Ignacio Pinedo, Cristóbal Rodríguez Pedro Ferrándiz, Raimundo Saporta, y tantas otras personas con las que me he sentido y siento familia rizado, porque la amistad del de porte será siempre verdadera amistad.”
La gratitud hacia el Madrid tiene para Trujillano otras vertientes:
Sin las compensaciones económicas que hoy existen, jugar en el Madrid me ayudó, especialmente, en los últimos años, a conseguir la licenciatura en Derecho, liberando a mis padres de un sacrificio económico superior a sus posibilidades. Somos siete hermanos y costear estudios para todos era una carga poco menos que insoportable.
Estudiar, lo primero
Trujillano, como se ve, es de los que pudieron, o quisieron, compaginar deporte con estudios:
“Mi principal objetivo era estudiar, conseguir el título universitario, aunque es cierto que ni las horas de entrenamiento te absorbían lo que hoy, ni los viajes y concentraciones te limitaban tanto como ahora. Ello, no obstante, creo que todo es perfectamente compatible. Ahí tienen los casos, referidos a jugadores más recientes, de José Luis Sagi Vela, Cristóbal, Corbalán, Del Corral, Vicente Ramos, Martínez Arroyo, que, además de sus compromisos con sus clubs, tenían que atender sus obligaciones con el equipo nacional, y que han finalizado sus carreras.”
Aquella navaja de Oporto...
Trujillano vistió 25 veces los colores nacionales. De 1954 a 1958. Jacinto Ardevínez vio en él a un titular fijo de la selección nacional: “Los Juegos Mediterráneos de Barcelona fueron el acontecimiento más señalado en que intervine. Días memorables los de aquel julio de 1955. Quiero destacar, sobre todo, el magnífico compañerismo que existió en todas las selecciones en que intervine y que, por lo que veo, ya que sigo de cerca a las selecciones senior y júnior, sigue existiendo. Tuve también, cómo no, mis ratos amargos. A veces tuve problemas por mi excesiva fogosidad. ¿Recuerdas aquella navaja que me lanzó uno del público en Oporto?”.
Lo recordamos, sí, y también que desde la grada fue arrojado un ladrillo a la pista...
Desde el Banco Exterior
Luis Trujillano asume, en la actualidad, el cargo de Director General Adjunto del Banco Exterior de España. Esta circunstancia, pensamos, no debe ser ajena al patrocinio que dicha entidad dispensa al equipo nacional.
“Sí quiero destacar —asiente— que el puesto que ocupo hoy en el Banco me ha permitido propiciar que sus órganos rectores hayan apoyado la oportunidad que se nos presentó para patrocinar a las selecciones nacionales de este deporte. Creo que ha sido una operación muy, satisfactoria para ambas partes. Para el Banco, la suerte es que los éxitos conseguidos por el equipo español han hecho crecer poderosamente la afición, lo que cumple plenamente los fines propagandísticos perseguidos por el Banco. Pero lo más importante para mí es que hayamos podido tratar con gente fenomenal, directivos y jugadores. Mi entidad se está volcando con los chicos y me consta que éstos están orgullosos y agradecidos de que sea nuestro Banco el patrocinador del equipo. Por ml parte, puedo decir que, por mi condición de forofo, haré cuanto esté a mi alcance para que la unión Banco-baloncesto se estreche y fortalezca al máximo.”
Enlace en la hemeroteca del MD, para ver las dos fotos y el texto.
http://hemeroteca.mundodeportivo.com/pr ... 4/pdf.html

Amadeo
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Re: Nuestros ases (15) Una serie de Manuel Espín. MANUEL MARTIN: SU DESCALIFICACION POR PROFESIONAL, RECUERDO MÁS DIVERT

por Amadeo » 09 Mar 2021, 08:26

Nuestros ases. (15) Una serie de Manuel ESPIN
MANUEL MARTIN: SU DESCALIFICACION POR PROFESIONAL, EL RECUERDO MÁS DIVERTIDO.
Un premio de 600 pesetas por la conquista de la Copa, la causa
Sus galardones: 20 veces ¡internacional, 6 títulos de Copa y una medalla de plata al Mérito Deportivo
En unos momentos en que se habla y se escribe de fichajes multimillonarios, sin que nadie se escandalice, resulta curioso e incluso divertido recordar el único caso de denuncia de profesionalismo registrado en el basket español. Ocurrió en 1941 y el club denunciado fue el R. C. D. Español, cuyo primer equipo acababa de ganar el Campeonato de Europa. Aquel mismo año había debutado en el equipo blanquiazul Manuel Martin, procedente del Sanfeliuense, en cuyo club se había formado desde la edad infantil. Manuel Martín, al que se conocería comúnmente por su diminutivo Manolín, nos ayuda a evocar aquella esperpéntica efemérides.
Un título caro
La Copa se jugaba por segunda vez después de la terminación de la guerra civil. La anterior, de 1940, la había ganado el Hospitalet:
—El Español llegó a la final tras eliminar al Helios en cuartos de final y al Rayo de los hermanos Alonso, por 25-20. Por último vencimos al Hospitalet, por 25-24. Los tanteos de entonces eran así de cortos. El Hospitalet alineaba a sus fenómenos Maneja, Sanahuja y Piera, El Español lo formábamos Francisco Martínez, Centelles. Tomás, Miguel Carreras, Peón, Vilaseca, Llop, López y Arturo Cortés. Como premio por haber ganado la Copa, el club nos prometió el regalo de un reloj. Pero pasaba el tiempo y el reloj no llegaba. Y ante nuestras reiteradas reclamaciones, el club optó por darnos el dinero y que cada uno se comprase lo que quisiera. Fueron 600 pesetas. La Federación Española tuvo conocimiento de ello y descalificó por un mes a los seis Jugadores que habíamos percibido el dinero, o sea Peón, Centelles, Tomás, López, Vilaseca, Cortés y yo. Todos cumplimos la sanción, pero de una forma curiosa: por turnos de dos jugadores cada mes. Así, en los tres meses de verano se Iiquidó el asunto. Y en septiembre, todos dispuestos de nuevo a jugar el Campeonato de Cataluña.
Del Español al Barcelona
En sus dos años de estancia en el Español, Manolín Martín cuajaría plenamente como jugador de primera línea. A su depurada línea de juego unía una estatura (1,82) más que notable para aquellos tiempos. Su destino final, por consiguiente, no podía ser otro que un Barcelona que resurgía de sus cenizas de la guerra civil y al que Fernando Font venía incorporando destacadas figuras del momento: Ferrando, Miguel y Pedro Carreras, Ignacio y, finalmente, Martín, formaban la base de un Barcelona que dominaría ampliamente el panorama nacional por espacio de seis años:
—Con el Barcelona fui campeón de Copa tres años consecutivos, 1945, 46 y 47 y a los que siguieron las dos Copas, ganadas en 1949 y 50. Hasta nueve años después, 1959, no ganaría ya otra Copa el Barcelona. En 1951 iba a iniciarse la gran racha de triunfos madridistas, con alguna esporádica intromisión de Joventut, Picadero y Estudiantes.
La vuelta al redil
Cumplidos los 31 años, Manuel Martín hubo de pagar el insoslayable tributo a la veteranía cediendo paso a la juventud. Y, asumiendo el papel de hijo pródigo, retornó al Sanfeliuense, el club de sus inicios, para desempeñar el doble papel de jugador y entrenador:
—Pero esto fue sólo para una temporada. A la siguiente decidí colgar las zapatillas. Desde entonces, el basket es para miel capítulo más grato de mi vida, que me permitió gozar de muchas satisfacciones y ganar muchos y grandes amigos. ¿Dinero? Eso no contaba para nosotros. En el Barcelona cobraba unas diez mil pesetas al mes. Para mis, gastos y un poco más. Bastante menos —sonríe—de lo que se paga actualmente a las primeras, figuras. Cuando pienso que a mí me declararon profesional por haber aceptado 600 pesetas…
En los JJ.MM.-1951, el mejor logro
De 1947 a 1952, Manuel Martín intervino en 20 partidos internacionales. Los más importantes, los del Torneo de Clasificación para el primer Mundial de Buenos Aires, en 1.950. Y al año siguiente, en los Juegos Mediterráneos de Alejandría, en los que España llegó a la final.
—Nos ganó Egipto por sólo dos puntos. Antes, habíamos ganado a Turquía, Líbano, Siria, Italia y Grecia. En el equipo había gente muy buena: Borrás y Galindez, Dalmau, Arturo Imedio, Pinedo, Oller, Brunet, Loriente y Carlos Piernavieja. Y nos entrenaba Fernando Font, sin duda el mejor técnico de entonces. Por la segunda plaza, ganada en Alejandría, recibimos la medalla de plata al Mérito Deportivo.
Dos partidos amistosos, contra Bélgica y Francia, en 1952, cerraron el curriculum internacional de Manuel Martín. Atrás quedaban unos años de esplendor deportivo y un cúmulo de imborrables recuerdos:
— ¿Los mejores? Mis años de triunfos en el Barcelona, mis dos años en el Español, donde me pulí de tantos defectos técnicos y, más atrás, mis años en el Sanfeliuense y en el Colegio Ateneo, con el que fui campeón comarcal infantil, en cuyo torneo ganamos el primer partido por 2-1. La descalificación por profesional, conste bien, es ahora para mí el recuerdo más divertido
El enlace a las fotos y al texto en la Hemeroteca del MD.
http://hemeroteca.mundodeportivo.com/pr ... 5/pdf.html

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Re: Nuestros ases (16) Una serie de Manuel Espín. IRADIER: CANASTAS Y PINCELES.

por Amadeo » 16 Mar 2021, 09:05

Nuestros ases. (16) Una serie de Manuel ESPIN
IRADIER: CANASTAS Y PINCELES.
Titular en primera a los 16 años y 75 veces internacional acaba de inaugurar su primera exposición
Jesús Iradier, el que fuera rutilante estrella del Barcelona en los años 1971 /76, ha vuelto, a ser noticia últimamente. Pero no por sus canastas, a las que renunció ya hace un año, sino por su consagración como artista-pintor a través de una exposición de sus obras —plumillas y óleos— en una sala de Vitoria, con un alentador éxito de crítica.
Kas, primer objetivo
Nacido en Madrid el 19 de julio de 1949, a los 13 años sus padres lo mandaron a estudiar interno a un colegio de Segovia en donde se inició en el deporte de la canasta. “A los 15 años jugaba en el Imperio de Segunda División ya los 16 ingresaba en el Kas, después de asistir a una Operación Altura con Díaz Miguel, Villafranca y Bob Williams, el cual me fichó.”
A tan temprana edad, por consiguiente, alcanzaba Jesús Iradier, la titularidad del equipo norteño. “En el Kas pasé seis años apasionantes, inolvidables. De entonces, conservo muchos y muy entrañables amigos. Tuve de entrenadores a Añua y al malogrado Lester Lane, con quien di el gran salto. Recuerdo que cuando le dio el infarto yo le acompañé en la ambulancia y con los dolores tremendos que sufría me cogió la mano y me dijo “tú tienes que ser el mejor”. Nunca he olvidado aquellas palabras. Fue un gran entrenador después de haber sido un maravilloso jugador qué asombró al mundo en la Olimpiada de Roma. Con el Kas jugamos una final de Copa y ganamos numerosos y siempre en los primeros puestos de la Liga. ”
“En el Barça, todo más profesional”
Los blaugrana fueron los colores que defendería Jesús Iradier en los siguientes cinco años “Fue esta nueva etapa en la que me encontré con muchas sorpresas y no te temporada, como jugador del pocos intereses creados. Todo era más profesional, otra forma de concebir el deporte. Me costó algo adaptarme y hube de cambiar muchos conceptos pero viví el baloncesto intensamente. En cuanto al juego, las cosas resultaban más fáciles pues había gente muy alta y no tenía que preocuparme tanto de los rebotes. Jugamos la final de la Korac, ganamos todo tipo de torneos y siempre segundos de la Liga. Como entrenadores tuve a WiII Ernst, Vicente Sanjuán y Ranko Zeravica. Cuando me fui del Barça tuve que oír muchas críticas pero lo cierto es que el negocio familiar y un club, porqué no decirlo, me convencieron para ir a Madrid”.
En el Manresa, el Trofeo Marca al mejor
Pero ocurrió que no fue a la capital sino a Manresa. Iradier sorprendió a todos con su ingreso en el club del Bages: “Era la única, forma de obtener la carta de libertad qué tenía con el Barca y que no la soltaba si no era por ese medio. Me entrenó Antonio Serra y aquel año, 1976/77, alcancé el Trofeo Marca al mejor jugador de la Copa. Pero paradojas de la vida:
el año anterior, después de salir de una operación de tobillo, fui indispensable en la Selección, jugando con el Barca, ya la siguiente temporada, como jugador del Manresa, y siendo el mejor Jugador español, fui apeado del equipo nacional para no volver más a él”.
Iradier permanecería otros seis años en activo, como pilar sólido de Estudiantes (1 año), Caja Rural (media temporada). Zaragoza (tres años) para acabar jugando su última temporada en el Basconia, tras la cual, a la edad de 34 años, aunque pletórico de fuerzas e ilusión por jugar, decidió colgar las zapatillas. Otras inquietudes, entre ellas la pictórica, así se lo aconsejaron.
De Múnich, un amargo recuerdo
En el currículum internacional de Jesús Iradier figuran 75 prestaciones con la Selección. “Tengo de mi vida como internacional recuerdos buenos y otros que no lo son tanto. El peor lo viví, sin duda, en la Olimpiada de Múnich. En el partido contra Egipto se jugaba mal y en el descanso Díaz Miguel, bastante nervioso me echó la culpa a mí, que por cierto no había salido a jugar, diciéndome que no animaba al equipo. Reaccioné ante tal injusticia y ello me costó no jugar el Europeo de Barcelona un año después. Por fortuna, tuve momentos de gozo que compensan ampliamente aquel amargo recuerdo. El quinto puesto en el Mundial de Puerto Rico, la cuarta plaza del Europeo de Belgrado figuran a la cabeza de los muchos y muy buenos recuerdos que guardo en conjunto de ml actuación internacional.
Ahora, la pintura
Veinte años de ir metiendo canastas, quehacer en el que nuestro personaje llegó a brillar con deslumbrante fulgor, concretan la acusada personalidad de una de las más relevantes figuras del basket que han pasado por nuestras canchas. Tras ellos, nuevos horizontes se abren ante Jesús Iradier: la pintura, su nueva pasión. “Actualmente estoy desarrollando mi nueva faceta, que, paralela al deporte, he venido llenando mi vida. Ya he realizado mi primera exposición, que ha servido para animarme a ir a por la segunda, que me gustaría llevar a Barcelona, para saludar, de paso, a todos los muchos y muy buenos amigos que tengo ahí…”
http://hemeroteca.mundodeportivo.com/pr ... 2/pdf.html

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cheatum6
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Re: Nuestros ases (16) Una serie de Manuel Espín. IRADIER: CANASTAS Y PINCELES.

por cheatum6 » 16 Mar 2021, 09:52

https://youtu.be/HLb1FW8UkEg?list=RDCMU ... UE3aLrCwyw

En 1986 fichó por el CABA Albacete en Tercera División, contaba 37 tacos pero el tío seguía teniendo un físico privilegiado, una fuerza de la naturaleza.
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Jaroslav Skala
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Re: Nuestros ases (16) Una serie de Manuel Espín. IRADIER: CANASTAS Y PINCELES.

por Jaroslav Skala » 16 Mar 2021, 16:06

Buenos muelles:

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Amadeo
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Re: Nuestros ases (17) Una serie de Manuel Espín. CARLOS SEVILLANO, EL “GRAN CAPITAN” DEL REAL MADRID

por Amadeo » 23 Mar 2021, 11:01

Nuestros ases. (17) Una serie de Manuel ESPIN
CARLOS SEVILLANO, EL “GRAN CAPITAN” DEL REAL MADRID
— Lideró al equipo blanco desde los 19 años hasta su temprana retirada
— Su mayor alegría: recibir la primera Copa de Europa (1964)
— Su recuerdo más amargo: la lesión de 1969 que le obligó al adiós
La poderosa fuerza de aquel Real Madrid de la década de los sesenta, manifestada en una espléndida cosecha de títulos —2 Copas Intercontinentales, 4 Copas de Europa, 6 Campeonatos de Liga y 9 Copas de España— provenía, en un considerable porcentaje, el brío y el juego temperamental de Carlos Sevillano, cuyas cualidades técnicas, aunadas a sus virtudes humanas, le confirieron el alto honor de capitanear al equipo madridista de 1959 a 1969, todo el tiempo de su apogeo como jugador.
En su palmarés particular son muchos, asimismo, los honores y trofeos que cosechó Carlos Sevillano: 96 veces internacional; 1 vez en la Selección Europea; medallas de bronce, plata y oro al Mérito Deportivo; insignias de oro y brillantes del Real Madrid y de la FEB, así como la Cruz de Caballero de la Orden de Cisneros Todo un cumulo de distinciones que subrayan la relevante ejecutoria del ex internacional madridista.
Ferrándiz, su descubridor.
Carlos Sevillano dio sus primeros pasos en el Colegio Chamberí de los Hermanos Maristas de Madrid, allá por el año 1951, en donde practicaba todos los deportes: En 1953, una llamada de Pedro Ferrándiz, encargado por el Real Madrid de formar un equipo infantil, fue lo que me inició en el baloncesto. Unas semanas más tarde, el Plus Ultra, de fútbol, quería ficharme como portero, nacido en Madrid, el 5 de noviembre de 1940, yo tenía entonces trece años.
Carlos Sevillano conoció pronto el goce de ganar títulos. Formé parte del equipo de baloncesto de la FISEC, quedando campeón de Europa de los años 1953 y 54 y campeón de Castilla y de España con el Madrid. En el 54 pasé a los juveniles y fui campeón de Castilla y España y acudía la Universiada con el equipo de la FISUC. En 1955 y 56 jugué en el Hosperia, filial del Real Madrid siendo el equipo revelación de la Liga; quedé segundo máximo encestador, después de Bonareu. En 1957 pasé ya al primer equipo del Real Madrid, siempre con Ferrándiz de entrenador. Acababa de cumplir 17 años y ya en 1959 fui capitán, hasta mi retirada, en 1969.
Prematuro y forzoso adiós
Carlos Sevillano tuvo que retirarse a los 28 años, a una edad en que normalmente tenía todavía por delante una brillante prosecución de su carrera deportiva. Pero una triste circunstancia le obligó a colgar las zapatillas. Este es, quizás, el más amargo recuerdo que conservo dé mis años de jugador, en Badalona, en un encuentro contra el Joventut, choqué en el aire con Alfonso Martínez y sufrí una lesión en la rodilla izquierda, de la que me operaron el 29 de febrero de 1968. Estuve escayolado dos meses, con un período corto de recuperación. Pero en mi vuelta ya era lo mismo no me encontraba en plenas facultades físicas y decidí retirarme a finales de 1969 en la Copa Intercontinental que se celebraba en Madrid
Hay otros recuerdos ingratos en la vida deportiva de Carlos Sevillano. Otros más: no haber podido ser olímpico, pese a haber sido preseleccionado para los Juegos de Roma, Tokio y Méjico. Es lo único que me ha faltado, pues participé en los Juegos Mediterráneos de Beirut y Nápoles, en los Europeos de Wroclav, Belgrado y Moscú, en tres preolímpicos —Roma, Tokio y Méjico—, en dos oficiosos Mundiales, Manila y Chile, en fin en casi todo.
Los mejores recuerdos
En el capítulo de notas gratas, Sevillano puede invocar un considerable número de ellas: haber recogido la primera Copa de Europa como capitán, en 1964, en el Frontón Fiesta Alegre; luego recogería tres más; haber jugado por todo el mundo con el Real Madrid y con la selección nacional; el haber empezado a jugar con Johnny Báez y haber terminado en las primeras temporadas de Brabender; el haber jugado con los Kucharski, Brunet, Hernández (q.e.p.d.), Bonareu, que jugaban sus últimas temporadas cuando yo empezaba; de haber aprendido con los americanos Montgomery, Sheaff, Hightower, Morrison, Bergess, Luyk, y con los seleccionadores desde Jacinto Ardevínez hasta Díaz Miguel, y los del Real Madrid, Hernández, Busnel y Ferrándiz. De este último puedo decir que influyó en mí un 80 por ciento.
De ayer a hoy
Desde su actual cargo de director de instalaciones Municipales de Madrid, Carlos Sevillano sigue con atención el desarrollo del basket, el deporte toda su vida: Es obvio que ha cambiado mucho. Hay más altura que en mis tiempos. Nunca se había visto en un equipo a aleros o bases de cerca de dos metros. Así, se ha ganado en fortaleza. Ahora puede verse a cinco o seis hombres raboteando, cuando antes eran dos los hombres que tenían que rabotear. Al ganar en fortaleza se logra que los jugadores sean más precisos, con una efectividad que ronda el 80 por ciento, a lo que contribuye, también, un entrenamiento más intenso, una mayor dedicación. Los partidos se preparan con más técnica, se hacen defensas más agresivas, con más variantes, hay estadísticas. En fin, otro mundo. En mis tiempos, nos preocupábamos de meter más puntos que el contrario y ahora, en cambio, se trata de que el contrario meta menos. Nuestra arma era el contraataque, la velocidad, la furia española como norma. Particularmente para jugar más el baloncesto de antes. El de ahora es más táctico, más fuerte, y el equipo que tenga más fallos será inevitable el que pierda.
http://hemeroteca.mundodeportivo.com/pr ... 4/pdf.html

Amadeo
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Re: Nuestros ases (18) Una serie de Manuel Espín. “MET” FERRANDO, EL BUSCATO DE LOS AÑOS 40.

por Amadeo » 30 Mar 2021, 09:49

Nuestros ases. (18) Una serie de Manuel ESPIN
“MET” FERRANDO, EL BUSCATO DE LOS AÑOS 40.
Una canasta de este pequeño alero (1,69 m) abrió a España las puertas del Mundial de1950
Además de la primera Liga, se adjudicó 9 Campeonatos de Catalunya,
5 títulos de Copa, una Medalla al Mérito y fue 20 veces internacional
El torneo de Niza, celebrado en enero de 1950, de clasificación para el Mundial de Buenos Aires de aquel mismo año, sirvió para que el basket español, tras salirse del aislamiento padecido desde que finalizó la Guerra Civil, pudiera irrumpir al área internacional, en la que hasta entonces sólo Francia y Portugal, en rutinaria rueda anual, habían sido sus adversarios. España logró la calificación para el Mundial, aunque hay qué decir que de no haber cubierto ese objetivo, la presencia española en Buenos Aires estaba asegurada de antemano por una invitación del presidente Perón.
El equipo que fue a Niza contó en las tres últimas jornadas con el refuerzo de los portorriqueños Borrás y Galindez. Estos, con los Kucharski, Imedio, Lozano, Dalmau, Martín, Ferrando, Pedro Carreras, Oller, Gámez y Bárcenas, figuras sobresalientes de aquella época, integraron un mosaico con unas posibilidades ciertas de lograr la clasificación. La figura estelar acabaría siendo, sin embargo, Juan Ferrando; el barcelonista al que España debió la providencial canasta del triunfo en el decisivo partido contra Bélgica. Una canasta qué permitiría a España acudir al Mundial por méritos propios, sin el privilegio de una invitación presidencial. Una canasta, en suma, que constituiría un hito importante en la historia del basket español.
Ferrando, estrella de los 40
Juan Ferrando, popularmente conocido, aún hoy, por el Met, nació en Barcelona el 23 de junio de 1923. Sus primeras canastas las metió a los 8 años, siendo alumno del Colegio de la Inmaculada de Sarriá: Un buen día-explica—vino el Laietá a hacer un partido de exhibición y viendo a los Pla, Romeva, Muscat, Guix y Garreta acabé de entusiasmarme por el basket. En el preliminar, jugamos los infantiles de la Escuela con los “nanos” del Laietá, entre los que se hallaban, que yo recuerde, Navarrete, Esteva y Amador. Al año siguiente, firmé mi primera ficha oficial, como infantil del Laietá. Pere Sust (e.p.d.) y Guix, entrenador y directivo, habían venido a ver a mi padre para pedirle autorización para llevarme al Laietá. Durante la guerra jugué en el Barça, en el infantil A, con Vila (e.p.d.) como entrenador y Cardús como delegado. Pero terminada la guerra y en vista de que el Barcelona no pudo reorganizar la sección, fui al Laietá como juvenil. A mitad de temporada ya me pasaron al primer equipo, juntó con Esteve, de mi misma edad. Pude jugar, entonces, al lado de los legendarios Muscat y Guix.

De nuevo, blaugrana
Decididamente, el sino de Ferrando estaba teñido en azul y grana: Acabada la temporada 1939-40, el Barca pudo reorganizar las secciones y vino a verme Henry, por encargo del directivo señor Molas y del delegado Cardús, y volví al Barcelona, en donde me encontré con Fernando Font, Pere Carreras, Borrell, Hanry y Pagés, todos procedentes del disuelto Atlético, de Sant Gervasi. En el Barca estuve diez años, hasta 1951. Un largo período que yo considero como el mejor de mi vida cómo jugador. De Fernando Font aprendí mucho.
Unas diferencias con la directiva blaugrana impulsaron a Ferrando a cambiar de aires: Yo había soñado siempre con retirarme como jugador blaugrana. Pero ciertas incomprensiones con determinados directivos hicieron que me marcharse del club, no sin un gran disgusto por mi parte. A los 28 años me sentía con fuerza y ánimos para seguir en la brecha, y hasta 1956, año de mi retirada, fui jugando sucesivamente en el Mongat, un año; en el Español, dos; Kucharski me llevó al Aismalibar, en 1955 y al año siguiente, estuve en el Manresa, con el que jugué la temporada de mi despedida.
Físicamente, “Met” Ferrando no fue lo que se dice un superdotado. Su 1,69 de estatura no le impidieron, con todo, llegar a erigirse en figura excepcional de su época. En su puesto de delantero —el alero actual— podía codearse sin asomo de desventaja con los más recios defensas. La estatura no tenía entonces la importancia vital que tiene ahora. Por lo general, veníamos a ser todos de talla parecida y cuando te veías enfrente de un rival de 1,80 tenias la impresión de habértelas con un gigante.
Ferrando fue internacional en veinte ocasiones: Y pudieron haber sido más sin ciertas injusticias que se cometieron conmigo. Con el tiempo, sin embargo, me he olvidado de todas ellas y del basket no conservo sino los recuerdos gratos: los 6 títulos de Copa, los 9 campeonatos de Catalunya ganados y el título de Liga en su primera edición. Tales el balance de mis años de jugador blaugrana. Mis años de internacional, pese a todo, y el centenar de veces que fui seleccionado de la Catalana Sin olvidar la Medalla al Mérito Deportivo que don Rafael Castejón, presidente de la Federación Catalana, me entregó con motivo de las Bodas de Plata, en un festival celebrado en la antigua pista de Montjuich.
Enlace al texto y a las fotos de la Hemeroteca del El Mundo Deportivo.

http://hemeroteca.mundodeportivo.com/pr ... 2/pdf.html

Amadeo
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Re: Nuestros ases (19) Una serie de Manuel Espín. ARTURO IMEDIO, UN PRODUCTO DEL LICEO FRANCES.

por Amadeo » 06 Abr 2021, 10:10

Nuestros ases. (19) Una serie de Manuel ESPIN
ARTURO IMEDIO, UN PRODUCTO DEL LICEO FRANCES.
“Con el Madrid jugué la primera Liga Nacional (56-57) y quedamos campeones”
Desde 1966 es secretario general de la F.E.B.
Arturo Imedio Romeo, el actual secretario general de la Federación Española de Baloncesto, puede mirar atrás no sólo sin ira sino con la complacencia de haber defendido los colores españoles en dieciocho ocasiones y haber sido protagonista, gracias a ello, de los más importantes eventos internacionales vividos por el basket español después de la guerra civil: Torneo Premundial-50 disputado en Niza, Campeonato del Mundo de Buenos Aires, en 1950, y los Juegos Mediterráneos de Alejandría-1951 y de Barcelona-1955. Arturo Imedio fue de1950 a 1956 un fijo indiscutible de las selecciones españolas, que se formaron en ese interregno. No fueron muchas cierto, las salidas de nuestro equipo representativo al área internacional, para las que, todo hay que decirlo, no eran precisamente facilidades las que hallaba. Unas veces por mera cuestión política —los países del Este fueron un tabú que duró muchos años— y otras, por la llamémosla prudencia de los propios federativos españoles, poco dados a correr aventuras que no ofreciesen unas mínimas seguridades de victoria.
En el Liceo Francés, los primeros pasos
Nacido en Miranda de Ebro, de la provincia de Burgos, el día 15 de junio de 1930, Arturo Imedio, cuya familia pasó a residir en Madrid, cursó sus primeros estudios en el Liceo Francés, donde se inició en la práctica del baloncesto, formando en uno de los numerosos equipos infantiles de aquel prestigioso centro escolar. El Liceo Francés tuvo una actuación por demás relevante en favor del resurgir del basket en la capital, a la terminación de la guerra civil. De sus aulas surgieron numerosos y excelentes jugadores, algunos de los cuales alcanzarían la internacionalidad, como el propio Arturo Imedio, Ignacio Pinedo, Juan José Vías y José Antonio Muñoz. De allí salió, también, Raimundo Saporta, que dio sus primeros pasos en el basket español asumiendo el papel de delegado del equipo del Liceo Francés.
Con el Liceo Francés— recuerda Arturo Imedio- fuimos campeones de Castilla en el año 1951, venciendo al Real Madrid en el mismísimo Frontón Fiesta Alegre.

El clan de los Imedio
Para Arturo Imedio, el Liceo Francés fue punto, de partida para empresas más ambiciosas:
-Después del Liceo Francés, jugué en el Instituto de Ferrocarriles, Canarias, de Madrid, América y Atlético de Madrid. En todos estos equipos jugaba con tres Imedios más: mi hermano Carlos y mis primos carnales Luis y Alfonso. Estos dos últimos formaron parte de la selección castellana que por los años 50 disputaban sus encuentros contra la selección catalana en la plaza Las Arenas, de Barcelona. Al desaparecer el Atlético de Madrid, ingresé en el Real Madrid, con el que jugué dos temporadas. 55-56 y 56-57 Jugué, por tanto, la primera Liga Nacional en esta última temporada en la que quedamos campeones. En el Madrid encontré en mi primer año a Trujillano, Alcántara, Alfonso, Joaquín Hernández y Leopoldo Codina.
En aquel baloncesto de los años 50, tan lejos de ese superprofesionalismo de hoy, el deporte resultaba perfectamente compatible con los estudios. Arturo Imedio era de ello un ejemplo: llegado el momento de tomar una decisión al respecto, la elección no le resultó nada dudosa:
—La Copa de la temporada 56-57 no llegué a jugarla porque convocaron la oposición para ingresar en la Administración Civil del Estado y opté por estudiar de manera exclusiva porque consideré que eran incompatibles el baloncesto y el estudio en plan intensivo como es una oposición.
Cuenca, última etapa
Para Arturo Imedio se abriría un horizonte nuevo.
—Ingresé en el Estado en el año 1958 y marché destinado a Cuenca, ciudad de la que guardo un gratísimo recuerdo y en la que jugué y entrené al equipo local, el Cuenca A.R. Fue mi último contacto con el baloncesto activo. Quedaba cerrado, así, un amplio capítulo de gratísimos recuerdos: el primer Campeonato del Mundo, de Buenos Aires, en el que sentí una enorme emoción representando a España También recuerdo complacidísimo el triunfo absoluto obtenido por la selección universitaria en 1951, en Dortmund, en la competición que hoy se denomina Universiada. Y guardo, asimismo, un imborrable recuerdo de los Juegos Mediterráneos de 1955, en Barcelona, en donde quedamos campeones.
* * *
Aunque apartado de las pistas de juego, Arturo Imedio iba a seguir estrechamente vinculado con el basket. En 1966 sería designado para el cargo de secretario general de la Federación Española, que desempeña con celo y eficiencia plenamente probados.
El enlace al texto y las fotos, en la Hemeroteca del MD.
http://hemeroteca.mundodeportivo.com/pr ... 5/pdf.html

Amadeo
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Re: Nuestros ases (20) Una serie de Manuel Espín. SANTIAGO NAVARRO: UN PIVOT (1’85 M.) DE LOS DE ANTES.

por Amadeo » 13 Abr 2021, 10:00

Nuestros ases. (20) Una serie de Manuel ESPIN
SANTIAGO NAVARRO: UN PIVOT (1’85 M.) DE LOS DE ANTES.
Discípulo de Kucharski, alcanzo la internacionalidad en el Aismalibar.
"El cargo de entrenador exige plena dedicación"

De la mano maestra de Eduardo Kucharski, que había pasado de ser un excepcional jugador a un competente entrenador, el Aismalibar había logrado, mediada la década de los 50, erigirse en uno de los mejores equipos del país La diversidad de procedencias de sus integrante no fue obstáculo que impidiese a Kucharski formar un bloque homogéneo un conjunto compacto, sin fisuras, que realizó, sin duda alguna, el mejor basket de aquellos años.
Figura destacada de aquel equipo y, al propio tiempo, uno de los jugadores que una mayor aportación hicieron al tono de calidad del conjunto fue Santiago Navarro, quien en manos de Eduardo Kucharski escalaria bien pronto la internacionalidad: en su primera temporada en el equipo de Montcada sería convocado por Jacinto Ardevínez; seleccionador nacional, para un. Suiza-España, en Ginebra, en mayo de 1957. Volvería a formar en el equipo nacional en 1958, en un amistoso España –Bulgaria, celebrado en Barcelona. Y en 1959, seleccionado por el trío Ardevínez-Olivé-Font, con Kucharski como director de equipo, acudiría a Beirut, a los Juegos Mediterráneos. Su consagración como internacional era ya plena: el preolímpico de Bolonia, previo a la Olimpíada de Roma, así como los propios Juegos Olímpicos de 1960, y el Europeo de Belgrado 1961 vinieron a completar la ficha internacional de nuestro personaje.
Objetivo: Aismalíbar
Santiago Navarro nació en Prat del Llobregat el 14 de octubre de 1936. Sus primeros pasos basquetbolísticos los dio a los nueve años en el C. B. Prat, en donde tuvo como entrenador a Joan Busquets. Tres años más tarde pasó al equipo de La Seda, adscrito a la Obra Sindical Educación y Descanso, de cuya sección cuidaba el prestigioso entrenador Pepe Vila (e. p. d.). Dos años después —la temporada. 1954-55— ingresó en el F.C. Barcelona, en el segundo equipo. Eduardo Kucharski estuvo pronto informado de la aparición de aquel rubio y espigado jugador de 1‘85, que en el segundo equipo blaugrana apuntaba tan buenas maneras. Y llegado que hubo la temporada 1956-57. Navarro viose convertido en jugador del Aismalíbar, en el que permanecería hasta la temporadas 1963-64, tras la cual volvería al Barcelona, situado entonces en la Segunda División. Aquel mismo año lograría ascender a Primera y después de dos años más de permanencia en la misma, llegó la retirada:
- Tenía ya entonces 30 años y una industria en marcha que hacía difícilmente compatibles mis obligaciones profesionales con el basket, que exigía ya muchas horas de entrenamientos, desplazamientos desde el Prat y viajes. Con todo, aun continúe en el Barcelona como entrenador, pero lo dejé pronto porque no tarde en comprobar que las ideas del club no eran las que sustentaba, que no eran otras que las de hacer un equipo desde la base, con juveniles y formarlos con tiempo. Pero esta labor a largo plazo no es posible en un club como el Barcelona, en donde se exigen frutos inmediatos
¿Un gran entrenador frustrado?
Es innegable que un jugador de las características que lució Navarro, de una depurada línea técnica en la que era fácil descubrir la influencia de su maestro Kucharski, podía asumir con plenas garantías el papel de forjador de nuevos valores
-Desde entonces he tenido varias ofertas, pero la experiencia me ha hecho ver que el cargo de entrenador ha de asumirse con plena dedicación, nada de medias tintas. Pero ya es sabido que son muy pocos, poquísimos, los clubs que pueden pagar lo suficiente para que el entrenador no piense en otra cosa que entrenar. Trabajo y basket son difíciles de conjugar.

Beirut y Bolonia, gratos recuerdos
De su época de jugador guarda Santiago Navarro muy buenos recuerdos:
-En los Juegos Mediterráneos de Beirut ganamos medalla de plata. Las cosas nos fueron muy bien. Lo mismo puedo decir del preolímpico de Bolonia 1960, en donde logramos la clasificación para Roma. Aquí el 14 lugar indica que la actuación del equipo fue más bien floja. EL cansancio del preolímpico, al que hubo que añadir el de un durísimo partido contra U.S.A., en Lugano, que tuvimos que montar para obtener un dinero con que soportar le espera de los Juegos. La esperada transferencia no acababa de llegar nunca...
El texto y las fotografías, en el enlace en la hemeroteca de “El Mundo Deportivo”
http://hemeroteca.mundodeportivo.com/pr ... 5/pdf.html

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