DINASTIAS DEL BASKET (25) Una serie de Manuel Espín LOS MANEJA, PASO A LA TERCERA GENERACION
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Amadeo
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DINASTIAS DEL BASKET (25) Una serie de Manuel Espín LOS MANEJA, PASO A LA TERCERA GENERACION

por Amadeo » 16 Oct 2020, 17:46

DINASTIAS DEL BASKET. Una serie de Manuel Espín
Sagas recordadas hasta la fecha.
En pagina 1,
(1). GOL: UN APELLIDO PARA TRES GINERACIONES
(2) GLORIAS Y LUTO EN LOS MARGALL
(3) JOSEP ROSSELL, EN ACTIVO HASTA LOS 60
(4) LOS IMEDIO: ARTURO Y OTROS TRES
(5) LOS MARTINEZ, UN TRIO DE ASES
(6) LORENZO ALOCEN Y UN PROMETEDOR LINAJE
(7) ¿TOCO A SU FIN LA SAGA KUCHARSKI?
(8) PERE COSTA Y SU POKER DE ASES
(9) JAVIER SANJUAN ENSEÑO EL CAMINO
(10) LOS DALMAU, UNA INSTITUCION EN MÓNGAT
(11) LOS CARRERAS FUERON TRES
(12) LOS CINCO HIJOS DEL LLORAD0 JOFRESA
(13) LOS RAMOS: AQUELLOS ESTUDIANTES
(14) JORDI PARRA: UNA PROMETEDORA SUCESION
(15) LOS MARTINEZ ARROYO: UNA SAGA HISTORICA
(16) LOS SANTILLANA: GENIS EL HEREDERO
(17) JOAN RIERA LA FIGURA DEL INOLVIDABLE “AISMALIBAR”
(18) ALBERT PEREZ, TRES GENERACIONES DEL BIM
(19) JOSE LASO: UNA PROMETEDORA SUCESION
En página 2
(20) LOS SAGI-VELA, UBERRIMA COSECHA DE “ESTUDIANTES”
(21) JOAN MARTINEZ: MATARO-MANRESA; IDA Y VUELTA
(22) “MAMA” ESCORIAL DIO EJEMPLO
(23) BUSCATO: UN “AS” QUE HA HECHO HISTORIA
(24) EMILIANO, FIGURA MITICA
(25) LOS MANEJA, PASO A LA TERCERA GENERACION
De nuevo Gracias a la Hemeroteca del Mundo voy a ir recordando, la serie, desde el primer número hasta el último, como homenaje y reconocimiento a título póstumo a su autor, que ha dejado un gran legado para recordar el baloncesto, y mantener una memoria, gracias a su gran labor durante muchos años.
Primero recordar al autor.
Texto traducido automáticamente al catalán,
Manuel Espín Salvador
Periodismo Deporte general
Periodista deportivo.
Barcelona, 1910 - Barcelona, 23 de octubre de 1996
Especializado en baloncesto, ya realizaba crónicas y artículos en el diario católico La Mañana antes de 1936. Después de la Guerra Civil, trabajó en Mundo Deportivo, donde fue jefe de la sección de baloncesto. Colaboró con Radio Barcelona y Radio España de Barcelona, entre otros, y cubrió toda clase de competiciones estatales e internacionales hasta el 1979. Hasta los años noventa continuó publicando artículos, que recogió en el libro Nuestros ases (1983-1987). También participó en la redacción de La historia del basket español (1986), que se publicó por fascículos a Mundo Deportivo, y Dinastías del basket (1988).
El enlace al texto original en catalán.
https://www.enciclopedia.cat/ec-eec-5000.xml
Última edición por Amadeo el 15 Abr 2021, 09:47, editado 29 veces en total.

Amadeo
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Re: DINASTIAS DEL BASKET (1) Una serie de Manuel Espín GOL: UN APELLIDO PARA TRES GINERACIONES.

por Amadeo » 16 Oct 2020, 17:48

DINASTIAS DEL BASKET (1). Una serie de Manuel Espín
GOL: UN APELLIDO PARA TRES GINERACIONES.
El brillante legado de “l’avi” Pere: sesenta años como forjador de nuevos valores
De aquellos pioneros que en el lejano 1927 introdujeron el basket en Badalona, como nueva sección de la Societat Gimnástica, sobrevive rebosante de salud, energía y entrega, literalmente vocacional, a este deporte. Pere Gol, auténtica intuición en el deporte badalonés. En el deporte, que no exclusivamente en el basket, por cuanto su nombre había sonado con anterioridad como relevante figura del — ¡aquel equipo del F.C. Barcelona de los legendarios Forgas, Gamiz, Coll, Inglán, Viñas, Gol¡—y como positivo valor en atletismo.
El basket, empero, acabaría siendo el deporte predilecto en el Pere Gol iba a depositar sus energías e ilusiones para un futuro que venturosamente y que sea por muchos años, sigue vigente. Atrás, quedaba un largo período de actividad repartida entre fútbol, basket y atletismo, a la que tuvo que poner fin después de una lesión contraída en el fútbol. Gracias, diríamos mejor, a una lesión en el fútbol ya que el basket pudo de ese modo contar en exclusiva con los inapreciables les favores de tan ejemplar deportista.
Mirando hacia atrás
De aquellos tiempos nuestro ilustre y superveterano personaje, dotado de una privilegiada memoria, guarda un sinfín de recuerdos; la fusión de la Societat Gimnàstica con el Badalona Club, en 1932, de la que surgió la Unió Gimnàstica; la formación del primer equipo que se formó en Badalona, 1927, con Otorino Crestoni; Gironés, Maymó, Muntané y el propio Gol .Con este equipo jugó la S. Gimnástica, en 1927 el primer partido de basket celebrado en Badalona y fue contra la barcelonesa Société Patrie. “Uns mestres contra uns aprenents” subrayó el señor Gol, sin necesidad precisar para quién había sido la victoria. Otro recuerdo, éste con sabor de curiosa anécdota: en 1928, la Federación Catalana de básquet no admitió su ficha de jugador porque había sido profesional de fútbol, en el Badalona. Precisamente había sido aquel año cuando el federativo Ricardo Cabot, había declarado legal el profesionalismo en el fútbol en nuestro país.
Con el estallido de la guerra civil se puso final a la brillante trayectoria Pere Gol como jugador. Pero el basket iba a poder contar un entrenador valiosísimo, autentico forjador de primeros valores a cuyo ejemplar menester sigue entregado todavía, asistido por la gloriosa lozanía de sus 83 años, como instructor de las Escoles Minguella, fecundo semillero.

La dinastía en marcha
De su matrimonio con María Tarradellas, nacieron María (1940) y Guifré (1944). Siguiendo el ejemplo paterno, ambos se entregaron al basket en cuerpo y alma. María (1940) y Guifré (1944). Siguiendo el ejemplo paterno, ambos se entregaron al basket en cuerpo y alma. María, en la Gimnástica; Guifré, en la Penya, con su padre como primer instructor. María, a los 12 años, ya se entrenaba con las chicas del primer equipo. En 1956, la Gimnástica, de la mano de su entrenador Gol, ingresó en bloque en el Joventut. Su eclosión como primerísima figura del basket de aquel tiempo no tardaría en producirse. A este respecto nos contaba el señor Gol que, amor de padre al margen, María era sin duda la número uno. En apoyo de esta opinión, aportó la del delegado del Tabaquero, de La Coruña, señor Fernández Trigo, el que años más tarde sería gerente del Real Madrid, que definió a María Gol, como la Di Stéfano del basket”.
Guifré, como no podía ser de otro modo, siendo hijo de quien era, se inició en el basket de muy pequeño. A falta de otros compañeros de edad parecida, entrenaba con las chicas, hasta que se formó el primer equipo infantil de la Penya. Guifré tenía entonces 10 años. Y en el Joventut siguió por espacio de 18 años. Toda una vida sirviendo a la Penya. Opinión paterna y desapasionada que, naturalmente, compartimos: Fue siempre un jugador serio, disciplinado, dotado de una impecable técnica. Fue uno de esos jugadores que todo entrenador quería tener en su equipo. A él, claro, se le confiaban las misiones más difíciles: por ejemplo, el marcaje del adversario más temible. Recordemos las veces que en los partidos contra el Madrid anuló al temible Emiliano. Y es que en todo equipo—prosiguió el señor Gol—es necesario un jugador capaz de sacrificarse en beneficio del conjunto. Mala cosa es que en un equipo todos se crean estrellas”. Guifre Gol ocupa hoy un primerísimo lugar en el “ranking” de entrenadores. Ha seguido, ya se ve, las huellas de su progenitor.
El turno de los nietos
Una nueva promoción está forjándose en la actualidad como continuadora de la dinastía de los Gol, reforzada con el entronque familiar derivado del matrimonio contraído por María Gol con Josep Lluís, uno de nuestros legendarios. El mayor de los hijos, Guifré, de 24 años, juega en un equipo de nivel comercial y ha realizado cursillos de árbitro y monitor; en la actualidad colabora como auxiliar de su padre en cuestiones técnicas. María, de 22 años, llegó a titular del Comansi, pero una lesión la obligó a retirarse y a dedicarse de lleno a los estudios. El benjamín, Roger, de 15 años, se inició en las Escoles Minguella, como alumno de “l’avi” y, ya en primero de B.U.P., juega en el Santa Coloma.
El cuadro de aportación familiar a la dinastía lo completan los dos descendientes del matrimonio formado por Guífré Gol y Anna Riera; Rita, de 15 años, se inició en el Gamma y en la actualidad figura en el Gitanjali, mientras el “més petit de tots”, Guifré, de 12 años, juega en el infantil del Ademar.
Cuatro nietos, cuatro, de l’avi Pere”, aseguran una tercera generación en la que su superior dinástico tiene depositadas muchas esperanzas. De la apasionada afición heredada de sus mayores y de los ciudadanos técnicos que están recibiendo puede y debe esperarse lo mejor…

http://hemeroteca.mundodeportivo.com/pr ... 2/pdf.html

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Re: DINASTIAS DEL BASKET (2) Una serie de Manuel Espín GLORIAS Y LUTO EN LOS MARGALL

por Amadeo » 23 Oct 2020, 09:48

DINASTIAS DEL BASKET (2) Una serie de Manuel Espín
GLORIAS Y LUTO EN LOS MARGALL
El llorado Enric y Narcís tienen en Josep María un digno valedor de la estirpe

La villa de Malgrat guardará un perenne recuerdo, compartido por los aficionados catalanes todos, de uno de sus hijos predilectos, Enric Margall, creador, con sus primos Jaume y Juli Margall, de una de las dinastías que más han brillado en el ámbito del basket de los últimos cinco lustros. El paso de Jaume por el primer equipo del Malgrat, en el que coincidieron, fue breve, lo propio que el de Juli, pocos años más tarde. Razones de estudios, de poderosa fuerza en un tiempo en el que el basket no podía tomarse más que como un grato pasatiempo movieron a uno y a otro a colgar pronto las zapatillas, aunque su amor a este deporte sigue vigente. Jul!, por ejemplo, practica asiduamente en partidos de veteranos.
Una muerte que seguimos llorando
Enrique, con una tenacidad que sería una virtud esencial en su personalidad deportiva, siguió en la brecha: titular del Malgrat a los 16 años, a los 19 lo fichaba el Joventut y a los 20 conocía ya los honores de la internacionalidad. Desde 1965 a 1974 Enric Margall fue un fijo en la Selección Española—136 prestaciones, con dos Olimpiadas y 5 Campeonatos de Europa-.Pero el bueno de l‘Enric, tan querido por todos, estaba marcado por el signo de la fatalidad: en 1974 le fue detectada una lesión cardíaca que hizo aconsejable su retirada, lo que le costó perderse el Mundial de Puerto Rico. Y en 1986 se produjo su fallecimiento, sumiéndonos a cuantos habíamos contado con el inapreciable favor de su amistad en el más profundo dolor. Habíamos perdido a un amigo entrañable, modelo de caballeros y deportista ejemplar.
Guiados por sus huellas
Para sus hermanos Narcis y Josep María, Enric fue un espejo en el que no dejaron de mirarse. Uno y otro siguieron las huellas que había ido dejando el hermano mayor, quien, más que eso, fue como un padre para ambos, faltos éstos, como estaban, de la tutela paternal, por fallecimiento, desde 1964.
La trayectoria de Narcís y de Josep María sería idéntica a la seguida por el hermano mayor: del Malgrat al Joventut. A la formación técnica de uno y otro contribuyó, de manera decisiva, el técnico Albert Gasulla, el mismo que ya había hecho de Enric una figura de la elite del basket español. Narcís centró en la ‘‘Penya” por la puerta grande, en la temporada 1965-66 y permaneció en el Joventut por espacio de diez años, al correr de los cuales el equipo fue siete veces finalista de la Copa y ganó una de ellas, y en la Liga, una vez campeón (1966-67) y tres veces subcampeón. Ganar títulos era tarea punto menos que imposible en una época en que el Madrid, con sus grandes fichajes americanos, era el gran acaparador. El Joventut—recuerda Narcís—jugaba sin ellos, con “gent de casa”. Lo que no le impidió hacer figura de digno rival de los “grandes” de la época. A ello, por supuesto, contribuyó decididamente Narcís Margall, tenido por uno de los mejores defensores del basket español. Los huesos siempre le tocaba a él: los Brabender, Emiliano, Slavnic, Kikanovic, Turdic y tantos otros encontraban en el segundo de los Margall! un marcador implacable. Pese a todo, no llegó a internacional. Lo fue, sí, nueve veces como júnior y cuatro en la selección B. El puesto en la selección absoluta estaba cubierto por grandes figuras como Buscató, Brabender, Sagi-Vela, por lo que el acceso a él había de resultar sumamente difícil.
A los 31 años, tras una temporada en el Pineda y tres en el Granollers, Narcís decidió colgar las zapatillas. Pero eso es sólo un simbolismo, porque desde entonces no ha dejado de calzarlas... como entrenador de los juveniles del Mataró
Josep María y la nueva hornada
La dinastía está representada ahora por el menor de los tres hermanos, Josep María, hecho ya un veterano —32 años— al que todos podemos admirar como uno de los más brillantes valores de la actual generación Josep María, como Narcís, supieron asimilar la gran lección recibida del llorado hermano. Trabajar incansablemente, sin desmayo, con un renovado afán de superación. Este es el ejemplo que el inolvidable Enric estuvo dando como única vía para la superación.
Una nueva hornada de los Margall se está cociendo. Eva de 17 años, hija de Enric, juega en los Lluisos de Grácia; Narcís ha aportado a su primogénito Enric, de 15 años, en los cadetes de la A.P.D. Mataró; Griselda, de 13 años, en cadetes del mismo club, Narcís, de 7 años, que asiste a la Escola de Basquet, y Ariadna, de 6 años, sin destino.., por ahora Josep María Margal/tiene a Anna, de 6 años, y a Sergi, de 3, demasiado tiernos (¡) todavía. Pero predestinados, eso sí a proseguir la arraigada tradición familia
El artículo en la Hemeroteca del MD.
http://hemeroteca.mundodeportivo.com/pr ... 6/pdf.html

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Re: DINASTIAS DEL BASKET (3) Una serie de Manuel Espín JOSEP ROSSELL, EN ACTIVO HASTA LOS 60

por Amadeo » 01 Nov 2020, 15:34

DINASTIAS DEL BASKET (3) Una serie de Manuel Espín
JOSEP ROSSELL, EN ACTIVO HASTA LOS 60
Con su hijo, Salvador, compartió titularidad en el BIM y el Montclar
Por la criba inexorable del tiempo son muy pocos, poquísimos, los ex jugadores que pueden hablarnos de hechos y figuras referidos a la prehistoria del basket, de la época en que aquel extraño deporte —extraño, sí, porque aquí no se concebía otro deporte que no se jugase con los pies— que nos trajo de América el venerable Padre Millán empezó a ganar adeptos. Sólo a los auténticos pioneros les está reservado el goce y el orgullo de hacer partícipes a las nuevas generaciones de las vivencias de la época heroica, aquella en que la semilla tan generosamente sembrada por los que siguieron la labor de apostolado del Padre Millán empezaba a germinar.
Josep Rossell, todo un superveterano, merece figurar en cabeza de esos precursores. 43 años de actividad como jugador, con el forzoso y trágico paréntesis de la guerra civil, desde 1924 —año en que ingresó en la U.D. Sans—hasta 1967, en el que se retiró y celebró su cumpleaños apagando 60 velas, no dejó de meter canastas; pocas, porque ya es sabido lo pírricos que eran los tanteos de aquellos tiempos...
Al “Barça” por un pase para Las Corts
Los clubs de Josep Rossell fueron: U.O. Sans (1924),con las canastas colgadas en lo alto de las porterías de fútbol; F.C. Barcelona (1927) en el que consiguió, el primer título, campeón de Cataluña de segundos equipos, formado por los que pocos años después serían titulares, los Aumacellas, Suredá, Sierra, Camps, Borrell y el propio Rossell. —que el fichaje por el Barcelona tuvo como única compensación un pase para asistir a los partidos de fútbol. En 1931, ante la imposibilidad de acudir a los entrenamientos, que se celebraban a las 8 de la mañana, a cuya hora tenía que acudir a su trabajo, en Pueblo Nuevo, tuvo que dejar el Barcelona e ingresar en la Peña Coratge. Hasta que en 1936, el estallido de la guerra abrió el doloroso paréntesis.
En el BIM, su etapa más lucida
Las penalidades sufridas en aquellos treinta y dos meses de triste recuerdo no motivaron mengua alguna en el espíritu mil por cien basket-bolístico de Josep Rossell. Al término de la guerra, cuando, como quien dice, no se habían extinguido todavía los ecos de los últimos cañonazos, Rossell ya figuraba inscrito en el Atlético de Sant Gervasi, que sirvió de cobijo a los que sobrevivían del viejo Patrie, al que habían prohibido reorganizarse. Pero el futuro de Rossell estaba en el BIM el ejemplar club sansense, en el que permaneció desde 1941 hasta 1953.
El BlM había venido creando un plantel de jóvenes, surgidos todos, claro, de las aulas del Instituto Montserrat, y llegó un momento (1953) en que el veterano Rossell (45 años) optó por dejar paso a la juventud. Pero las zapatillas iba a tardar todavía algunos años en colgarlas...
Sobre las huellas paterna
Mientras tanto, un segundo Rossell, Salvador, iba emergiendo del fértil semillero del BlM. El primogénito de los Rossell figuraba en el centro de alumnos del Instituto Montserrat y, como tal, no podía practicar otro deporte que no fuese el basket. El culto que se rendía a este deporte en el centro escolar sansense y, de otra parte, el vivo y constante ejemplo de su padre, así lo disponían. A los 9 años, Rossell júnior conseguía el primer título: campeón escolar.
Los progresos de Salvador iban manifestándose con sucesivos ascensos, hasta escalar el primer equipo del Montseny, filial del BIM. En él coincidieron padre e hijo durante dos temporadas. Pero cumplidos los 18 años, iba a producirse en Salvador Rossell un sensible y explicable retroceso. El entrenamiento diario, el tener que mirar la pizarra para imponerse de tácticas y sistemas, llegó a producirle un cierto cansancio por el que acabó pidiendo que le bajasen al segundo equipo. Pongamos—precisa Salvador—que todo se debió a un cincuenta por ciento por un exceso de tácticas, y otro cincuenta por ciento por razones de mis estudios; opté por dar preferencia a estos últimos y por ingresar en el Monclar, junto con mi padre, un club menos exigente en cuanto a horarios. Padre e hijo estuvieron 6 años en él. Uno y otro dijeron allí adiós al basket como jugadores.
Otros Rossell aseguran la continuidad de la saga: los nietos Clara, 19 años, y Francesc, 17, hijos de María Teresa Rossell, juegan en los equipos de la American School, y la pequeña Joana, de dos años, hija de Salvador, que ya apunta maneras…
http://hemeroteca.mundodeportivo.com/pr ... 6/pdf.html

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Re: DINASTIAS DEL BASKET (4) Una serie de Manuel Espín LOS IMEDIO: ARTURO Y OTROS TRES

por Amadeo » 07 Nov 2020, 14:43

DINASTIAS DEL BASKET (4) Una serie de Manuel Espín
LOS IMEDIO: ARTURO Y OTROS TRES
La cuna, aquel Liceo Francés regido por un imberbe Raimundo Saporta
Al resurgir del basket castellano, reducido a la nada, o poco menos, tras el trágico paréntesis de la guerra civil, contribuyó de forma decisiva el Liceo Francés, de Madrid, de cuyas aulas surgió una prometedora pléyade de jugadores. Hagamos aquí un inciso para recordar que la sección de baloncesto del Liceo Francés contaba con un joven delegado, alumno también de dicho centro, un tal Raimundo Saporta, llamado, como todos sabemos, a convertirse en un auténtico genio como dirigente deportivo.
De una de las primeras promociones surgidas bajo la juvenil tutela de Raimundo Saporta procedía Arturo Imedio, uno de los más sobresalientes valores del basket español de los años cincuenta. Con él, fueron forjándose otros tres jugadores promesa del mismo apellido: su hermano Carlos y sus primos Luis y Alfonso. De los cuatro, empero, sería Arturo el que con mayor brillantez representaría al nutrido clan familiar. A su lado, empero, no desmerecieron lo más mínimo sus primos Luis y Alfonso que formaron con él en la Selección de Castilla. Alfonso, con Arturo, fue campeón de Europa universitario en los Juegos de la F.I.S.U. Pero sólo a Arturo le estaba reservado el honor de la internacionalidad absoluta, con 38 prestaciones en la Selección Española, de 1950 a 1956, en cuyo interregno, y corno eventos de mayor relieve, participó en el Mundial de Buenos Aires y en los Juegos Mediterráneos de Alejandría (1951) y Barcelona (1955).
Ya queda dicho que el Liceo Francés fue un fecundo semillero del que el basket español resultó altamente beneficiado. Además de Arturo Imedio, llegaron a internacionales Ignacio Pinedo, Juan José Vías y José Antonio Muñoz. Nuestro primer título —recuerda Arturo Imedio— lo obtuvimos al ganar el Campeonato de Castilla, en 1951,venciendo nada menos que al Real Madrid en el mismísimo Fiesta Alegre, feudo del club blanco. El equipo del Liceo Francés —subraya—se distinguía por su plena compenetración. Era un todo homogéneo, dotado de un perfecto sincronismo. Se notaba, en fin, que había en él cuatro jugadores de una misma familia —sonrió Arturo— y esto ayuda mucho... A nuestro equipo—recuerda- ya no le llamaban el Liceo Francés sino, jugando un poco con nuestros apellidos, “el de los cuatro y medio... “
Arturo y sus congéneres empezaron a soñar en empresas de más altos vuelos. El marqués de la Florida, presidente, a la sazón, del Atlético de Madrid, quiso hacer un equipo capaz de hacerle sombra al Real Madrid y fichó en bloque al equipo del Liceo Francés. Los cuatro Imedio vistieron de rojiblanco y en 1953 tuvieron que conformarse con el título de subcampeones de Castilla. El título absoluto fue para el Real Madrid. Frustrados sus deseos de acabar con el predominio madridista, el marqués de la Florida optó en 1955 por una retirada que no tuvo nada de gloriosa.
Al cuarteto de los lmedio le llegó la hora de disgregarse. A Arturo le fue ofrecido el ingreso en el Real Madrid, en donde jugó dos temporadas, la 1955-56 y 57. Como jugador blanco iba a vivir el más brillante episodio de su carrera: los Juegos Mediterráneos de Barcelona-1955.
Con la disolución del Atlético de Madrid, los demás Imedio, Luis, Alfonso y Carlos, decidieron colgar las zapatillas, juzgando preferible la plena dedicación a los estudios.
Arturo no tardaría en adoptar una decisión parecida. La Copa de la temporada 1956-57 ya no llegó a jugarla, para atender una convocatoria de oposición para ingresar en la Administración Civil del Estado. “Siempre he creído que fue un acierto porque en realidad eran incompatibles el baloncesto —un baloncesto, claro, a nivel de Real Madrid— y el estudio intensivo que exige una oposición.”
El alejamiento de Arturo Imedio del basket no fue total. En 1966 fue designado para el cargo de secretario general de la Federación Española, que ha desempeñado durante veinte años. La renovación de cargos dispuesta por la Federación de Pere Sust acabó, también, con el de Arturo Imedio. “Me dolió el cese—precisa—por la forma como llegó, cuando nos hallábamos en la escueta discusión de las condiciones en que iba a producirse mi baja.- Magistratura me dio la razón pero, disconforme con las condiciones económicas, el asunto está en el Supremo. Un mal final, como ves...”
* * *
El linaje de los Imedio está asegurado con los hijos que han traído al mundo los esposo Imedio-Prieto: tres hijos varones y una hija. Los mayores, Javier (26años) y Arturo (19), practican baloncesto a nivel autonómico; el pequeño, Jorge (14), juega en el equipo de cadetes del Estudiantes. Todo un seguro, sin duda, para un brillante porvenir basketbolístico...
Pie de foto: 1ª
At. de Madrid (1952-53). De pie, de izquierda a derecha: Luis Imedio, Neli Biteti, Escrig, Barón, Arturo Imedio, Alfonso Imedio. Agachados: Pérez, S. Román, Carlos Imedio, Perea, Fritzchi
Pie de foto: 2ª
Liceo Francés (campeón de Castilla 1951). Muro (delegado). Ar Imedio, Escrig, L. Imedio, Perea, Al. lmedio, Manuel Vías, Juan J. Vias. Agachados: Ribé, C. Imedio, Pinedo, Jiménez -
Foto: 3ª
Arturo Imedio, primer plano sin texto
Para ver el artículo y las fotos, el enlace a la Hemeroteca del MD.

http://hemeroteca.mundodeportivo.com/pr ... 2/pdf.html

Amadeo
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Re: DINASTIAS DEL BASKET (5) Una serie de Manuel Espín LOS MARTINEZ, UN TRIO DE ASES

por Amadeo » 13 Nov 2020, 11:51

DINASTIAS DEL BASKET (5) Una serie de Manuel Espín
LOS MARTINEZ, UN TRIO DE ASES

Alfonso, un pívot que hizo historia guiado por Miguel Ángel y José Luis

Aquellos tres hermanos Martínez — Miguel Ángel, José Luis y Alfonso—, que allá por el año 1943 dejaron Zaragoza para instalarse, con su familia, en Barcelona, e ingresar como alumnos en el colegio La Salle Bonanova, estaban llamados a constituir una de las más brillantes dinastías del basket español.
El primero en dar un paso al frente a la llamada del hermano Jaime Hilario, encargado de organizar la sección de basket, fue el iniciador de la saga, Miguel Ángel. Como tantos otros alumnos de La Salle, Miguel Ángel hubo de dejar a un lado sus pinitos futbolísticos, que éste era el deporte que privaba allí, como en todas partes, y bastaron unos ensayos en los recreos, sobre un campo de tierra y unos aros mal puestos para que me sintiera del todo ganado por el baloncesto.
Con José Luis, dos años más joven (14) formó Miguel Ángel un tándem en el que se fijó pronto Fernando Font, sagaz oteador del coto de los valores en embrión. De la mano del prestigioso técnico catalán, los dos hermanos Martínez ingresarían en el juvenil del Barcelona. Y dos temporadas más tarde —recuerda Miguel Ángel— pasamos al primer equipo, donde estaban los Kucharski, Manolín, Pedro y Mi- (¿línea ilegible?)
Nosotros, todo hay que decirlo, jugábamos poco, si es que jugábamos. Sí lo hacíamos, en cambio, en el segundo equipo o reserva como se le llamaba entonces. No se hacían tantos cambios como ahora. Kucharski expresaba así su teoría al respecto: el equipo lo forman cinco que juegan, uno que sale y entra y otro que lleva la maleta del entrenador y cuenta chistes...
A todo esto, Alfonso, el menor de los tres que había empezado en el La Salle, se fue después al Español, como juvenil. Pero es tuvo solo un año. Al siguiente, se vino al Barcelona. Y juntos seguiríamos mucho tiempo. Miguel Ángel, como más tarde haría José Luis, supo hacer compatible la actividad deportiva con los estudios. Aunque llegó un momento en que hubo de dar prioridad a estos últimos. Hay una cuestión de mentalidad, que hace difícil la plena concentración en una u otra actividad. La carrera de Ingeniero resultaba muy exigente en detrimento, claro está, del rendimiento en el juego. De todos modos, aún me animé a fichar por el Aismalíbar, junto con mis dos hermanos, José Luis y Alfonso. Kucharski, que había pasado a jugar y entrenar al equipo de Moncada, reunió un equipó que, sin discusión realizaba el mejor baloncesto de entonces. Estaban allí los Cuello, Riera, Salanova, Sellarés, además del propio Kuchi y Alfonso y José Luis. En 1956 jugamos la final del Campeonato de España, que nos ganó el Madrid por dos canastas, después, eso si de un sinfín de incidentes. Alfonso y José Luis jugaron magníficamente aquel partido ya los pocos días los fichaba el Real Madrid.
Para Miguel Ángel fue aquella la final del adiós. El trío de los Martínez se redujo a un dúo, que, por supuesto, seguiría luciendo con extraordinario fulgor: José Luis había alcanzado 22 entorchados internacionales, con participación en los Juegos Mediterráneos de Barcelona 1955 y el Eurobasket de Estambul-1955; Alfonso, como indiscutible del equipo nacional, en el puesto de pívot, con 146 prestaciones. Trece años en el equipo nacional, con un currículum irrepetible: 5 Campeonatos de Europa; 3 Preolímpicos; 2 Olimpiadas; 3 JJ. Mediterráneos; 1 Campeonato Mundial.
En opinión de Miguel Ángel, que compartimos, Alfonso fue en su época el mejor reboteador y ello sin alcanzar siquiera los dos metros de estatura.
Con respecto a Alfonso era punto menos que obligado referirnos a su situación actual con la que está purgando el pecado (?) de haberse entregado al baloncesto en cuerpo y alma. Asi, mientras José Luis cursó la carrera de Derecho y es hoy una primerísima autoridad en la compleja y solicitadísima especialidad de formación de “ventas”, y yo pude hacerme con la carrera de Ingeniero, Alfonso creyó que su futuro quedaba salvaguardado con el baloncesto. No contaba, claro, con que su siempre generosa entrega al basket, con su valiosísima aportación al equipo nacional, no iba a encontrar otra correspondencia que la ingratitud y el olvido, causa de ese estado de frustración, de ánimo deprimido, en que se encuentra.
Los Martínez parecen tener asegurada la línea sucesoria en lo que al basket se refiere Nacho, de 14 años, hijo de Miguel Ángel, el creador de la dinastía, juega en el La Salle, de Tarragona, en donde estudia en régimen de internado. José Luis, feliz padre de familia numerosa, está representado por los dos más jóvenes del cuarteto: David (14 años), que entrena con los infantiles del Español, y Borja (13) que juega en el colegio.
Tres valores en formación para los que la triste experiencia vivida por “tío Alfonso” ya cuidarán papa Miguel Ángel y papá José Luis


http://hemeroteca.mundodeportivo.com/pr ... 7/pdf.html

Amadeo
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Re: DINASTIAS DEL BASKET (6) Una serie de Manuel Espín LORENZO ALOCEN Y UN PROMETEDOR LINAJE

por Amadeo » 20 Nov 2020, 14:51

Dinastía del basket (6) Una serie de Manuel Espín
LORENZO ALOCEN Y UN PROMETEDOR LINAJE
Oscar, Sergio, Nuria, Carlos y Patricia, una generación en marcha.
Han transcurrido tres lustros desde el día en que Lorenzo Alocén, el superveterano aragonés nimbado por la gloria de sesenta y nueve entorchados internacionales, decidió colgar las zapatillas y dejar paso a la juventud. No es que él, a sus 37 años, se sintiese muy lejos de lo que ha dado en llamarse divino tesoro. Pero a esa edad, el basket, aunque de él ya se extrajese un cierto provecho económico, tenía que ceder la prioridad al que hacer profesional, con vistas a un futuro más estable y equilibrado Lorenzo Alocén es de los que supieron ser previsores y prefirió seguirla prudente política de la hormiga.
En el momento de la suprema decisión, que daba atrás una larguísima teoría de brillantes logros, cosechados a su paso por los cuatro clubes cuyos colores defendió: el zaragozano Helios, en el que había debutado a los 20 años, edad evidentemente ardía que no le impidió, sin embargo, erigirse pronto en figura; el Real Madrid, por el que fichó en 1961. El fallecimiento de su padre fue causa de que regresase a Zaragoza, en donde se alineó nuevamente en el Helios. Dos años más tarde, se vino a Barcelona para fichar por el Picadero, en el que permaneció por espacio de ocho años, al cabo de los cuales, y cuando Alocén contaba ya con 37 años, ingresó en el Círculo Católico de Badalona. Un año en el club badalonés, y la retirada.
En total, quince años de pisar canchas y de lucir en ellas con fulgores de primera magnitud. De todo ese tiempo conserva Lorenzo Alocén muchos y muy gratos recuerdos. Al Helios lo llevo todavía en mi corazón. El Madrid me hizo sentir del todo realizado como jugador; y en el (línea cortada e ilegible) mi trayectoria deportiva. Y del año que pasé jugando en el “Círcol” guardo también gratísimos recuerdos.
El cenit de la carrera deportiva de Lorenzo Alocén se sitúa en el período que va de los años 1961 a 1969. 69 prestaciones internacionales pregonan la indiscutible calidad de un pívot que, aún sin alcanzar los 2 metros (1,98 m) aparecía como fijo en las selecciones que se formaron desde 1960.En el Europeo de Belgrado-1961, después de haber jugado dos amistosos contra Bélgica, en Barcelona y Madrid, ya pude jugar mi gran competición internacional. Estuve después en el oficioso Mundial de Manila y Taipeh (1962), en el Preolímpico de Ginebra-1964, en la Olimpiada de Méjico-1968 y, finalmente, en el Eurobasket-1969 de Nápoles.
En el copioso anecdotario que Lorenzo Alocén pudo vivir en esa dilatada trayectoria de deportiva figura, como pieza central, su famosa autocanasta en un Ignis-Real Madrid en Copa de Europa. Nunca se había visto que un jugador hiciese perder a su equipo marcando una canasta en propia aro. Fue un ardid de Ferrándiz —subraya Alocén— que se las sabía todas. La jugada, o, si lo prefieres la jugarreta, la había pensado ya en el hotel y así quedó acordado. Había que evitar la prórroga que habría sido dramática en aquel infierno de Varese,
Del basket sigue hablándose en el hogar de los esposos Alocén-Guzmán como en los mejores tiempos, o acaso más. Nuestros cinco hijos van por el mismo camino. Oscar, el mayor, 21 años y 1,95, casi dos centímetros más que (línea cortada e ilegible) servicio militar en La Coruña y venia jugando en el Bosco. El chaval tiene ya un buen historial, que pasa por el Barça, juvenil y júnior, el Santa Coloma y Sant Josep. Fue incluido en la Selección militar de España que intervino en Campeonato dela OTAN, y Oscar fue incluido en el equipo ideal Sergio, que mide 1,98 y tiene20 años, se inició también en el P. Mañanet. Una rotura de ligamentos de la rodilla le obligó a suspender toda actividad durante algún tiempo, pese a lo cual y gracias a una protección especial pudo seguir entrenando. Ingresó en el Juvenil del Español, fue luego al Sant Josep con el que quedó campeón de España; un año en el Laietá y actualmente está en el Santiago Apóstol. Nuria, la tercera de la “colla”, mide 1,88 y tiene 18 años, empezó en el Betania, pasó dos temporadas en el Hospitalet y este año está en el Daltex Mataró, en Primera-B. Fue llamada a dos preselecciones de la Federación Español, en Granada y Polanco. En cuanto a los «peques” Patricia, 12 años, se inició en el C.I.C. y está en su segundo año en el Colegio Claret, un equipo que reúne a varias jugadoras con mucho futuro; y Carlos, 14 años, empezó, cómo no, en el Mañanet, pero éste nos ha salido «polideportivo”, ya que, además del basket, también natación, tenis y atletismo. Lo cual dicho sea de paso, no me disgusta nada. Importa, y mucho, que sienta pasión por todo lo que sea deporte.
Y no importa menos, por supuesto, que la dinastía, tan brillante iniciada por el “papá Alocén” la vea está asegurada con tan prometedora……falta la terminación no es visible.
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Re: DINASTIAS DEL BASKET (7) Una serie de Manuel Espín ¿TOCO A SU FIN LA SAGA KUCHARSKI?

por Amadeo » 27 Nov 2020, 10:24

DINASTIAS DEL BASKET (7).Una serie de Manuel Espín
¿TOCO A SU FIN LA SAGA KUCHARSKI?
La respuesta la dará Jorge, nacido hace un año, único varón entre cinco nietos
De un matrimonio ciento por ciento basketbolístico como el que formaron, en un feliz día de 1951, Eduardo Kucharski una de las más rutilantes estrellas de la constelación basketbolística de todas las épocas, y María Luisa Vázquez, plenamente acreedora la misma calificación en el ya pujante basket femenino de entonces, era lógico, obligado, esperar unos retoños llamados a proseguir la línea dinástica tan brillantemente trazada por el legendario Kuchi.
Tenía que ser así, necesariamente, porque pocos neófitos podían tener, como los descendientes del brujo Kucharski, uno de los talentos más preclaros que han surgido en el deporte de la canasta, un tan valioso maestro en casa, un tan calificado y directo instructor de quien asimilar los mil y un secretos de la compleja técnica de este deporte.
Eduardo y Jorge, nacidos, respectivamente, en 24-7-52 y 2-2-54, fueron los frutos de la feliz pareja y las previsiones se cumplieron: uno y otro fueron jugadores de basket. La época de plenitud de su padre había quedado atrás —fue de 1950 (Mundial de Buenos Aires a 1955 (Juegos Mediterráneos de Barcelona) —, por lo que de ella no pudieron tener más referencias que las que, en forma de “batallitas’ debió facilitarles años más tarde el propio “papá Kucharski”. Con el tiempo, empero, por lo oído y por lo leído, tanto Eduardo como Jorge, iban a tener un conocimiento exacto de lo que fue su padre, como jugador y posteriormente, como entrenador. Sabrían, pronto, por ejemplo, que papá fue internacional por primera vez en 1943, en el primer encuentro internacional de después de terminada la Guerra Civil —un Francia-España, en Toulouse, que ganó la selección española, por 24-25—. Otros capítulos de la historia vivida y protagonizada por su progenitor que debieron, sin duda, avivar su juvenil espíritu de emulación fueron: su participación en el pre-Mundial de Niza, en el que una histórica canasta de “Met” Ferrando, calificó a la selección para ir al Mundial de Buenos Aíres, en 1950., Nos figuramos la forma cómo debió contar a los niños la triste “batallita” del Mundial, en el que sólo se ganó un partido y aun porque Yugoslavia se dio de menos de competir con los súbditos de Franco. Fue ésta, claro —y en este punto debió hacer hincapié Kucharski— una pírrica victoria que más bien sirvió para avivar la tristeza que ya había acumulado el equipo español.
Los Juegos Mediterráneos de Barcelona de 1955……..??? que intervino, Kucharski senior. Fue el primer gran triunfo de ámbito internacional que alcanzaba el basket español. De él, como de todo el periplo seguido por su padre, tienen pleno conocimiento Eduardo y Jorge, perfectos conocedores, asimismo, de la trayectoria marcada por su padre en sus vertientes, de jugador y técnico. Como jugador, conocernos todos sus pasos por el Layetano, en donde se inició, el Barça, el Joventut, el Aismalíbar, de nuevo el Joventut y, por último, en el Barça, su último club. Como técnico, pudimos vivir muy de cerca sus tres años al frente de la Virtus, en Bolonia, que le contrató en 1960, tras el Preolímpico de Niza.
La carrera basketbolística de Eduardo Kucharski Jr., como la de Jorge, iban a resultar más bien cortas. El mayor —en verdad y en estatura, con 1.89— empezó, claro está, en el Laietá (entonces Layetano) y fue seleccionado para el Europeo juvenil de Nocera-1 969, junto con los Rullán, Perera, Pascual, Merino, Losmozos, Izabal. En la final, perdimos contra Italia (54-61). Con ellos jugaba un jovencísimo y ya prometedor Marzorati. El Laietá disolvió el equipo tras ver fallido el intento de ascenso. Yo fui al Pineda, un año, y después al C.C. Badalona, 2 años. Y me retire. Me resultaba difícil compaginar los estudios de ingeniero técnico industrial con el basket, cada vez más exigente. Los primeros años, la verdad, sentí nostalgia, pero la vencí dedicando mi tiempo libre al tenis.
Jorge, por su parte, excepción dela regla, no se inició en el Laietá, sino en el mini del Joventut, y fue el superveterano Pere Gol su primer instructor. Jugó, eso sí, más tarde en el infantil del Laietá, con el que llegó a la final del Campeonato de España. Fiché después como juvenil por el La Salle. En tres años, aquel mismo juvenil, pasó de Tercera a Primera nacional Fue un éxito total del entrenador, el malogrado Ramón Pericay, y los directivos José Mª Alberich e Ignacio Anglariff. Al cumplir veinte años, decidí dejar el basket. Había terminado la carrera de ingeniero técnico industrial y opté por dedicarme de lleno al trabajo, dando así satisfacción a mi padre, que hacía tiempo que estaba deseando que le relevásemos en la dirección de la fábrica. Las perspectivas de continuidad de la dinastía no parecen muy claras...por ahora, Eduardo es padre de dos niñas: Cristina, de 7 años; y Marta, de 5; y Jorge, lo es de Beatriz, 7 años; Georgina, 5 años, y Jorge, 1 año. El futuro basketbo-…..(no se puede leer la línea final)
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Re: DINASTIAS DEL BASKET (8) Una serie de Manuel Espín PERE COSTA Y SU POKER DE ASES

por Amadeo » 11 Dic 2020, 11:51

DINASTIAS DEL BASKET (8) Una serie de Manuel Espín
PERE COSTA Y SU POKER DE ASES
Joaquim, el internacional blaugrana, figura estelar del cuarteto
Al calor de la fuerte y deportiva pugna que en la entonces corta área del basket sostenía la histórica Gimnástica y el Joventut, a poco de finalizada la Guerra Civil, nació en la ciudad costeña el que iba a ser el “tercer grande” de este deporte en Badalona. Nos referimos al Círculo Católico, y no a la entidad en sí, fundada en 1879, sino a su sección de basket. Esta debió su alumbramiento a un grupo de jóvenes, adolescentes en su mayoría, que cautivados por el ambiente decidieron constituirse en equipo federado, previo el asentimiento de los rectores del Circol.


Formaban el grupo fundacional los socios Josep María Alarcón, Jaume Campmany, Joan Guardiola, Ramón Martí, Salvador Martí, Josep Nadal, Josep Padrós de y Pere Costa. Este último, a sus 16 años bien ajeno, por supuesto, al futuro, que le estaba asignado en este sector basquetbolístico al que, impulsado por una naciente vocación deportiva, acababa de irrumpir. Un año después en 1942, el Círcol disponía ya de pista de juego en el patio de la Rectoría Vella de Santa María. Se iniciaba así una hermosa y aleccionadora historia. El sueño de aquellos precursores iba a verse plasmado en refulgentes realidades: en 1972 el C. C. Badalona ascendería a Primera División nacional, en la que permaneció por espacio de siete temporadas. Hoy cediendo, qué remedio, a la impetuosa corriente de un desenfrenado profesionalismo, el C.C. Badalona ha tenido que regresar a sus orígenes: Y ahí está, en la Tercera Preferente, sin renunciar, eso nunca, a los postulados que movieron a aquellos pioneros a integrarse en el pujante movimiento pro-basket de hace casi medio.
Para Pere Costa constituye un gratísimo placer el abrir el baúl de tantísimos recuerdos como en él ha venido depositando desde aquella lejana época. Hasta 1956 seguí en el Circol como jugador primero y como entrenador después. Entrenar fue siempre mí gran afición; a los 19 años ya me encargaba de los juveniles, y seguí después con los juniors, para terminar como entrenador del primer equipo, hasta 1961, en cuyo año “la Caixa”, en la que prestaba mis servicios, me traslado a Llinás de Valles, en donde permanecí de 1963 a 1970. Y también allí tuve la suerte de que me encargasen la formación de la sección de basket partiendo desde minis, Fue ni que decirse tiene, un trabajo que cumplí con mucho gusto. Hasta que en 1970, también por motivos profesionales, tuve que volver a Badalona, Pero a Llinás, sigo yendo unos días a la semana; vale la pena cultivar aquel “planter”.
Al goce de ir enhebrando un tan largo rosario de satisfacciones deportivas como jugador, directivo y entrenador del Circol, Pere Costa fue sumando el de ir bisando su paternidad hasta alcanzar los bienes por supuesto más morales y familiares que económicos, de la familia numerosa… Cuatro hijos, cuatro, todos ellos con clara vinculación con el basket, garantizan la continuidad de la dinastía.
Joan fue el que abrió la serie el 4 de abril de 1952. El tener que cumplir el servicio militar en Morón de la Frontera lo desconectó de nuestro deporte. Cuando volvió jugó dos temporadas en el Basket Badalona y en el Mollet y, finalmente, se dedicó a entrenar; estuvo en el Basket Badalona, el Mollet, el Pineda y el Santa Coloma; es este último club esta ahora como secretario técnico. Manel, el segundo de la “colla” nacido el 4 de diciembre de 1955, siguió parecido camino desde la edad infantil hasta la senior, pero lo dejó. Actualmente está en el Ateneo Popular de Pomar, en donde parece interesarse nueva por el basket.
La “estrella” de la familia, sin discusión, la constituye el tercero nacido el 30 de octubre de 1957. Él es Joaquim, titular del F.C. Barcelona y 71 veces Internacional de 1982 a 1986. Iniciado en los minis y juvenil del C.C. Badalona, jugó en el junior del mismo Círcol y como junior jugo su primera temporada en el primer equipo en 1973. Joaquim fue fichado por el Barca en 1982-83. Curioso firmo contrato por tres años y decidió rescindirlo al terminar el primer año. El “noi” había jugado poco, y el banquillo no se había hecho para él, por lo que decidió volver al Licor 43. Tres años en él y de nuevo al Barca (1986-87), esta vez, mejores perspectivas en lo que a jugar más minutos respecta. Y ahí está, jugando el último y único año de su contrato ¿Seguirá? Veremos. Si la decisión está en sus manos, me figuro que sí. Físicamente encuentra en insuperable estado, sin la más mínima huella de la operación de abductores que lo practicó el doctor Borrell. Tiene 30 años y no cree, ni tampoco, que no pueda jugar a pleno rendimiento unos años más.
El cuarteto lo completa Pere, nacido el 10 de enero de 1962. Iniciado también en el Círcol como juvenil, fue campeón de España júnior en 1981. Al año siguiente formo tándem con Joaquim en el primero en el C.C. Badalona. Actualmente juega en el Sant Josep.
Pero hay otros Costa a la expectativa. Joan, el mayor, tiene dos hijos. Pere, de once años, y Joan, de nueve, que juegan en los mini y premini, respectivamente, del Col-legi Mireia. Otra generación asegurada.

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Re: DINASTIAS DEL BASKET (9) Una serie de Manuel Espín JAVIER SANJUAN ENSEÑO EL CAMINO

por Amadeo » 18 Dic 2020, 17:23

DINASTIAS DEL BASKET (9) Una serie de Manuel Espín
JAVIER SANJUAN ENSEÑO EL CAMINO
El deporte de la canasta es la divisa de la familia
Aragonés de origen y catalán de adopción desde la infancia, Javier Sanjuán, nacido en Zaragoza el 23 de julio de 1939, se instaló, siendo niño, juntó con su familia en Barcelona en donde al correr del tiempo se convertiría en relevante figura del basket, plenamente merecedora de la internacionalidad con la que le distinguieron los seleccionadores Fernando. Font (Eurobasket de Belgrádo-61.) y Joaquín Hernández (Mundial oficioso de Manila-62).
Para Javier Sanjuán, cómo para tantos otros valores surgidos de las prestigiosas aulas lasalianas, el colegio de la Bonanova fue el punto de partida para una trayectoria esmaltada de relevantes logros. Tras una larga y provechosa etapa de formación en los equipos del La Salle, Javier pudo ya dar el salto a equipos de rango superior. “Tenía 19 años cuando debuté en el equipo del Español. Curiosamente fue mi hermano, Vicente, quien me propuso ingresar en el equipo blanquiazul, que tenía como entrenador a Paco Ortiz y jugaban en el además de mi hermano, Lloret, Borrell, Batiste, Bonich, el portorriqueño Hiram Ruiz y el americano Pete Reimer“
En efecto; uno recuerda que el Español fue de los primeros equipos que contaron con americanos, o lo que casi venía a ser lo mismo, con portorriqueños. Venían a, España, ya se sabía, a estudiar nuestro idioma...
“En el Español—sigue recordando Javier Sanjuán—estuve tres años y después, aceptando la proposición de Kucharski, pasé al Aismalibar en donde encontré a los Buscató, Baturone, Riera, Rossell Navarro, Del Baño. Estuve otros tres años, hasta que se disolvió, en 1963 ingresé entonces en el Barcelona, que estaba en Segunda División, recuperándose lentamente de la disolución del equipo decretada tres años antes por el presidente Llaudet. Al equipo lo entrenaba Eduardo Portela y existía de parte del club un resuelto propósito de ascender a Primera, cosa que se logró. Hubo en los años siguientes cambios de entrenador, Fernando Font, Navarro, Javier Añua. En esa fase tuve como compañero de, equipo, lo qué son las cosas, a los entrenadores actuales Aito y Manolo Flores. El Picadero fue mi siguiente y último club. Solo un año, alternando con los Albanell, Codina, Escorial, Alocén, entrañables amigos todos ellos, porque el club se disolvió Y mientras se producía la inevitable desbandada, yo opté por retirarme. Mis 33 años y mi carrera de ingeniero industrial, a punto de terminar, así me aconsejaron hacerlo. En el basket me consideraba suficientemente pagado con las satisfacciones que en él había obtenido, en el orden humano, con los muchos y excelentes amigos fui captando, y en el deportivo, entre otras muchas, con mis quince prestaciones en el equipo nacional y la participación en la Universiada de Budapest”
A Javier Sanjuán le estaba reservado, además, otro honor dentro del ámbito del basket: el de ser el iniciador de una dinastía que iba a tener un digno continuador en su hermano Vicente nacido, también como el en Zaragoza el 22 de enero de 1941. Mirándose en el espejo de su hermano mayor Vicente, fue siguiendo los pasos de Javier desde el mismo punto de arranque que no fue otro que el Colegio La Salle Bonanova, magnífico vive con sus bien atendidos cuadros juveniles. A Vicente, empero, le nacería a no tardar una vocación que, sin salirse de la pauta del basket, le movería a cambiar la cancha por el banquillo, de entrenador convirtiéndose en esta última faceta en uno de los más prestigiosos técnicos de su tiempo. “Tras haber pasado por La Salle y los juniors y primer equipo del Español, en el que estuvo dos años como senior, jugo tres años en el San José, y a los 25 años se retiró para dedicarse a entrenar que era lo que en realidad le apasionaba Como entrenador pasó por los equipos base del Barcelona e incluso por el titular azulgrana; entrenó al Mataró, al que subió de categoría, al Granollers y, por último, al Fórum Filatélico. Fue, además, director de la Escuela de Preparadores. Su traslado a Las Palmas, como director de una empresa de seguridad hizo que, dejase el basket, pero en Canarias, al parecer, se le reavivó su pasión de siempre y cuidó de dirigir a los juniors del Claret.”
Otros Sanjuán están modelándose como continuadores de la línea descrita por sus progenitores Javier, de 20 años y 1,84 se inició como su padre, en La Salle Bonanova y juega en el Caixa de Sabadell, que entrena Miguel López Abril “En un equipo en el que priva una total disciplina que aspira a subir a Primera B, objetivo actual del Caixa de Sabadell, los progresos de Javier han sido evidentes. Jorge, el pequeño, de 14 años, juega este año en los cadetes del La Salle. Apunta buenas maneras en las que han dejado huella los buenos entrenadores que han tenido en sus comienzos. No hace falta que diga lo mucho que me satisface que mis hijos se hayan entregado al basket, para mí el deporte más formativo y el que mejor prepara a quien lo cultiva para ir por la vida.”
Otro Sanjuán, el primogénito de Vicente, Guillermo, que está formándose en los juveniles del La Salle Bonanova, completa el terceto continuador del linaje.

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Re: DINASTIAS DEL BASKET (10) Una serie de Manuel Espín LOS DALMAU, UNA INSTITUCION EN MÓNGAT

por Amadeo » 30 Dic 2020, 19:15

DINASTIA DEL BASKET (10) Una serie de Manuel Espín
LOS DALMAU, UNA INSTITUCION EN MÓNGAT
Josep (el pionero y Joan) (el legendario) son un ejemplo de fidelidad a unos colores
El día en que alguien —,por qué no los más altos organismos del deporte español?— instituya un galardón como premio a la fidelidad a un club, vamos a postular la candidatura de dos jugadores que pueden ser tenido como ejemplo vivo de amor a unos colores, de cariño a una afición y de profunda vinculación a la ciudad que les vio nacer.
Nuestros candidatos no son otros que los Dalmau, Josep y Joan, cabezas visibles de una dinastía de la que Montgat, y el basket de aquella simpática villa, se sienten particularmente orgullos
El mayor de los dos hermanos, Josep (nacido el 18 de noviembre de 1913) tuvo una directa intervención la fundación de la U.D. Montgat, nacida en el seno de la Biblioteca Popular, primitivo nombre del club. Fundado en 1931 el club montgatino se proclamó campeón de Tercera categoría en la temporada 1935-36, con el consiguiente ascenso a Segunda. Un ascenso—subraya Josep Dalmau- que no pudo hacerse efectivo porque la guerra estalló a los pocos días.
El viento de la Guerra Civil se había llevado, para empezar, la participación española en la Olimpiada de Berlín. Y también la llamada Olimpiada Popular de Barcelona, a la (hay una línea no visible que debe estar cortada)

La Olimpiada Obrera, de consiguiente, quedó aplazada para un año más tarde, en Amberes. España concurrió en varios deportes, entre ellos el basket, Josep Dalmau, que mantenía la aureola de gran figura, que empezó a distinguirle hasta el estallido de la Guerra Civil, figuró entre los seleccionados por Mariano Manent.
—El equipo lo formábamos Brotons (Español), Miquel Martínez, Mirambell (Laietá), Vilá y Centelles (F. C Barcelona), Redón y Ramón (Juniors) y yo. La participación española fue un éxito total: ganamos todos los partidos y el título fue para nosotros. De aquel torneo, que iba a darnos nada menos que, un título olímpico, un título a pequeña escala, si se quiere, guardo un recuerdo imborrable, por el trato cordialísimo que encontramos en todas partes y con el favor de los públicos a nuestro lado. A ello claro, contribuían claras razones de orden político.
Josep Dalmau, todo un polifacético, se había significado también como un atleta de grandes posibilidades en la especialidad de salto de altura. El 5 de julio, cuando como quien dice ya se percibían ruidos de sables, gané el Campeonato de Catalunya, con 1 m 75. y una semana (hay una línea no visible que debe estar cortada)1,75, en lucha con Ernesto Pons, el campeonísimo de la época. Poca altura, es cierto, si se la compara con las marcas actuales. Pero es que el estilo que se empleaba entonces era el “ledden”, en el que era condición indispensable que el pie pasase la barra antes que la cabeza y que ésta se mantuviese más alta que el pie
El atletismo se acabó para Josep Dalmau al terminar la guerra. El basket, empero, seguiría contando con él, como entrenador, del Montgat —¿de qué otro club, podía serlo?— desde 1945. En el cargo le sucedió Lluís Centelles (e.p.d.). Bajo su dirección el Montgat alcanzó el hito más alto: la final de Copa disputada en 1946, contra el Barcelona en Las Arenas, tras haber eliminado el Real Madrid en semifinales.
No hemos dicho a todo esto que Josep Dalmau amplió en 1945 el entorno basketbolístico de su hogar, “fichando” como esposa a Eulalia Alañá, una de las más refulgentes figuras de la época. Una época ciertamente pródiga en valores de los que su equipo, el de Manufacturas Giró, era uno de los mejor surtidos, con las Rita Carrera, Lluissa Horta, Lluisa Giró y la propia Eulalia Alaña. Era la época de las Ramona Miquel, Ana Cabanes, Maria Morros, Aurora (hay una línea no visible que debe estar cortada
Del matrimonio Dalmau-Alañá queda una sucesión basketbolística más bien restringida. Sus hijas María Teresa y Nuria no pasaron de ser unas “fans” del “oncle” Joan y otro tanto ocurrió con Josep, aunque éste algo contribuye, de momento, con su pequeña Clara, de 14 años, que en el colegio Mireia de Montgat, empieza a hacer honor al apellido que lleva.
Joan, el segundo de la dinastía, puede exhibir un historial repleto de logros a cuál más brillante. La edad tardía en que se inició en el basket no impidió que en unos pocos años se erigiese como gran figura. Pieza básica de la selección española desde 1947 a 1955, con el Mundial-5º de Buenos Aires y Juegos Mediterráneos de Alejandría-1955 como eventos más notables. Siguiendo el camino de Josep, para él no hubo otro equipo que el Montgat, y no sería porque no le faltasen proposiciones de fichaje, en especial del Barcelona, que lo único que consiguió fue tenerlo como refuerzo para algunos encuentros amistosos en el extranjero.
La saga de los Dalmau prosiguió con el hijo de Joan, llamado también Joan, de 29 años. Su padre veía en él un digno continuador de la estirpe, pero una grave lesión de rodilla torcería una trayectoria abierta a mu-(hay una línea no visible que debe estar cortada
Nota: (Juniors) Nombre del CB Hospitalet en aquella época.
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Re: DINASTIAS DEL BASKET (11) Una serie de Manuel Espín LOS CARRERAS FUERON TRES

por Amadeo » 07 Ene 2021, 14:32

DINASTIAS DEL BASKET (11) Una serie de Manuel Espín
LOS CARRERAS FUERON TRES
Aunque sólo Pere y Miquel alcanzaron el estrellato
Los hermanos Carreras fueron, y a Dios gracias siguen siendo tres — Ventura, Pere y Miquel—pero sólo los dos últimos conocieron el honor de verse inscritos en el índice onomástico de las más relevantes figuras del basket español. Ventura, el primogénito, tuvo, en ese aspecto menos fortuna: por culpa de la guerra civil, que le sorprendió a una edad, 20 años, en que podía aspirar a los mayores logros. Ventura hubo de pagar el obligado tributo a los trágicos tres años que vivió nuestro país. El deporte —sus deportes, atletismo y basket— sufrieron el obligado abandono, condenando al mayor de los Carreras a ser incluido en esa vasta legión de deportistas anónimos que, lejos de las candilejas reservadas a los elegidos —verbigracia Pere y Miquel—siguieron cultivando el deporte sin otras miras que las de obtener los consabidos beneficios físicos.
Los tres hermanos tuvieron un mismo punto de partida: las Escuelas Francesas de Barcelona, fecundo semillero al que el legendario “Patrie” acabaría bebiendo la grandeza que le condujo a ser el mejor conjunto español de basket de mitad de la década de los treinta. Ventura, por ser el mayor—nacido en Barcelona el 12 de enero de 1916— fue quien más serio perjuicio sufrió a causa de la guerra en el orden deportivo.
—Tenía 20 años cuando llegó el fatídico 18 de julio. En el Patrie venía entrenando desde los 13 años, y desde el infantil fui subiendo peldaños hasta llegar a entrenar con los que venían siendo mis ídolos, los Maunier, Arnaud, Mitchel, Canal, Grau, Gelabert, Solduga. Mis sueños no tardaron en verse rotos. Fui pronto movilizado, aunque, por fortuna, no tuve que disparar un solo tiro: en mi unidad me fue asignada la conducción de un camión; librándome así de ir al temido frente.
Terminada la guerra, Ventura Carreras, sin la posibilidad de volver a “su Patrie”, privado de reanudar su actividad por tratarse de un club francés” —ése fue el pretexto de que se valió el presidente de la Catalana Julio Clavero, para borrar del mapa del basket catalán el histórico Patrie— montó el equipo de basket del Círculo Gimnástico Barcelonés, en el que había militado anteriormente como componente de la sección atlética.
—El equipo se formó con gente nueva, con elementos de la sección gimnástica y de atletismo. El día de nuestro debut fue histórico por el resultado: nos enfrentamos al Hospitalet, con sus Maneja, Sanahuja, Vidal, Redón y nos ganó por un rotundo 55-5. Lo que se dice un palizón. El equipo se deshizo a los dos años. Pasé a la U. D. Sans y estuve allí cinco años, alternando con los Grau, Querol, García. El basket vivia entonces una etapa de apogeo en Sans, y los duelos U. D. Sans-B.I.M. constituían todo un acontecimiento. En 1946 pasé del Sans a la España Industrial, en donde estaban Tarragó, Ferrer, Rubio. Logramos subir a Primera Categoría en 1950 y como premio, el presidente, señor Labuena, que era al mismo tiempo directivo del “Barca”, nos regaló un corte de traje de pana.
A sus 34 años Ventura Carreras se despedía del basket con el orgullo de haber contribuido al ascenso de su equipo a Primera y, además, con el goce de comprobar que la dinastía por él iniciada tenía en Pere y Miquel unos brillantes continuadores. Uno y otro se había erigido ya en pilares básicos de sus respectivos equipos. Pere, lo fue del Atlétic de San Gervasio —formado con los ex Patrie—y Miquel, del Español. Pero ambos coincidirían en el Barca. Miquel pasó nueve años domo blaugrana —cuatro prestaciones como internacional, de 1947 a 1949— y se retiró en 1950. Una lesión en la rodilla, con la reliquia de una incompleta curación y, para colmo de males, una lesión de cadera, hicieron irreversible la retirada. Siguió, con todo, diez años como entrenador (Laietá, Hispano Francés y Sant Josep) pero la secuela de sus antiguas lesiones le aconsejaron de nuevo la retirada.
Por su parte, Pere, tras un años de estancia en el Atlétic, en donde se reunieron varios de los jugadores procedentes del desaparecido Patrie, Fernando Font, Argila, Borell, Antunez y el propio Pere Carreras, fue invitado por el directivo del F. C. Barcelona, señor Molas, a ingresar en el club, dispuesto éste a recuperar la sección de basket, lo que se logró en la temporada 1941-42. El fichaje de Pere Carreras por el Barca tiene su lado, anecdótico. El propio Pere nos lo recordaba:
—En mi fichaje no se habló para nada de dinero y sí de un puesto de trabajo. Entré a los 22 años como auxiliar de taquillaje y acabé ocupando el cargo de Administrador General. Siempre he creído que fue preferible esta solución a la de fijar una cantidad como compensación a mi prestación como jugador.
Más de nueve lustros ha venido permaneciendo Pare Carreras al servicio del Barça. Hasta 1960 como jugador, con un brillante curriculum: 8 entorchados internacionales de 1943 a 1950, que hubieran sido más si hubiese podido desplazarse a Argentina, en 1950.
—En el club reinaba una gran actividad con los preparativos para la construcción del Camp Nou y tuve que renunciare la selección.
Es obligado suponer que tras el triste papel desempeñado por España en aquel Mundial su ausencia no debió lamentarla lo más mínimo...
¿Proyección de la saga de los Carreras? Escasa y lejana. Ni Pere, pare de María Pilar y María Carmen; ni Miquel, padre de David y Víctor Miguel, han tenido sucesores en él basket. Únicamente el nieto de Ventura, Jordi, que juega en los Maristas de Les Corts, promete reverdecer los laureles familiares. El chaval tiene 10 años, mide 1,58 y calza el 43. De él puede decirse que empieza con buen pie...
http://hemeroteca.mundodeportivo.com/pr ... 9/pdf.html

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Re: DINASTIAS DEL BASKET (12) Una serie de Manuel Espín LOS CINCO HIJOS DEL LLORAD0 JOFRESA

por Amadeo » 14 Ene 2021, 12:13

DINASTIA DEL BASKET (12) Una serie de Manuel Espin
LOS CINCO HIJOS DEL LLORAD0 JOFRESA
Rafel, Sergi, Tomás, Mónica y Elena, nacidos para brillar
“Jofresa: se perfila una larga dinastía.” Con este título encabezábamos un capítulo de la serie “Nuestros ases’, publicado el 6 de septiembre de 1984. El que fue notabilísimo jugador, figura sobresaliente de la década de los sesenta, nos dejaría, víctima de cruel e irreversible enfermedad, ocho meses después de habernos expresado sus ilusionadas esperanzas acerca del porvenir deportivo de sus cinco hijos. La muerte de Josep María Jofresa, acaecida a una edad —43 años— en la que todas las ilusiones de futuro estaban plenamente justificadas, fue motivo de una profunda conmoción en el mundo del basket, en donde se guardaba el mejor recuerdo de las dotes de auténtico caballero del deporte que lució siempre, en el campo y fuera de él, este ejemplar jugador.
No era este luctuoso y repentino epilogo el broche que merecía: una ejecutoria humana y deportiva como la que lució Jofresa en sus cuatro lustros de servicio al basket, desde sus comienzos en los Infantiles del La Salle Josepets, allá por el 1950, hasta su retirada, en 1975, como jugador del Hospitalet, después de haber defendido con singular lucimiento los colores del Español, Picadero y C.D. Manresa. El cenit de su carrera deportiva hay que fijarlo en los años 1962 a 1964. En este último fue seleccionado para el Preolímpico de Ginebra. De la no clasificación de España para la Olimpiada de Tokio nos recordaría Jofresa que “una innoble ‘faena” de Francia, que se dejó ganar por Bulgaria, impidió que el equipo español se clasificase para Tokio, privándonos a todos de la gran ilusión que teníamos por ir a la Olimpiada“. Nos habló, también, de su retirada y del amargo recuerdo que de ella conservaba. “Tenía ya 34 años y con Cliford Luyk compartía el título de ‘Abuelo de la Liga’. Para mí fue una salida más bien triste: me fui sin que nadie se dignase decirme adiós. Y es que en esto de las despedidas no tuve nunca demasiada fortuna.” Una afirmación, esta última, que tenía no poco de fatalista premonición…
Tras su retirada de las canchas de juego, Josep María Jofresa siguió viviendo intensamente el basket, ilusionado con el futuro de sus cinco descendientes — Rafel, Sergi, Tomás, Mónica y Elena—, todos los cuales iban a seguir pronto el camino trazado por el fundador de la dinastía.
Las esperanzas puestas en el porvenir deportivo de los cinco descendientes del matrimonio Jofresa- Prats están cristalizando plenamente., Rafel, de 21 años, se halla, de hecho, en la elite del basket español como titular del Joventut. Sus comienzos tuvieron como escenario, a los 8 años, las Escuelas Pías, bajo la dirección técnica de Quique Prats. A los 15 años ingresó en el Joventut, integrado en el juvenil A que entrenaba Lluís Corominas, pasando al año siguiente al júnior, con Julius Coreña como entrenador en aquel mismo año alternó los entrenamientos con el titular, dirigido por Aito García Reneses. Con 1,85, Jofresa aparece en estos momentos como uno de los tres mejores bases de España, aunque él, sin falsa modestia, discrepa. “Pongamos, si le parece, entre los seis mejores. “ De su padre, conserva “Rafa” un recuerdo altamente óptimo de su calidad como jugador. “Con 1,92 era uno de los más altos de su tiempo ya esa condición unía una más que estimable calidad técnica, así como una magnífica selección de tiro.”
Sergi (19 años) empezó también en los Escolapios, pasando de allí al Hospitalet en el que, como júnior, llegó a jugar en el segundo equipo. Al comienzo de la actual temporada fiché por el Ferrerías, de Menorca.
Tomás (18años), el menor del trío de varones de la familia, se inició, cómo no, en las Escuelas Pías. A los 13 años ingresó en el Joventut, formando en el infantil que entrenaba Mas Vidal, y ahora, como júnior, entrenado por Pedro Martínez. Su nivel es bastante próximo al de su hermano mayor. De momento, Alfred Julbe ya le viene dando minutos en algunos partidos..
Las niñas, para no ser menos, están haciendo sus primeras armas basketbolísticas, aunque Mónica (16 años), la mayor, alterna este deporte, patrimonio de la familia, con el atletismo. Por estatura (1,74) parece bien dota da para convertirse en figura. En el juvenil del Hispano Francés, su club, tiene como entrenador a Quique Prats, lo que significa que está en buenas manos. El propio Quique Prats entrena al infantil del mismo club, en el que se alinea Elena (13 años, 1,60) que promete no desmerecer de sus predecesores.
Para los descendientes del llorado Josep María Jofresa, el basket es por razones obvias, un tema que, necesariamente, ha de privar sobre todos los demás. Hay que hacer constar, empero, en honor de la numerosa y deportiva familia, que al margen del deporte palpitan en ella otras inquietudes vitales, corno las de prepararse para el mañana mediante los estudios. Rafel cursa Empresariales; Sergi va para ingeniero industrial; Tomás está en tercero de BUP; Mónica cursa segundo de BUP, y Elena está en octavo de EGB.
Unas vidas bien enfocadas; deporte y estudios pueden ser perfectamente compatibles incluso: en tiempos en que el deporte exige una dedicación poco menos que total. Multitud de ejemplo así lo demuestra.
http://hemeroteca.mundodeportivo.com/pr ... 7/pdf.html

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Re: DINASTIAS DEL BASKET (13) Una serie de Manuel Espín LOS RAMOS: AQUELLOS ESTUDIANTES

por Amadeo » 21 Ene 2021, 11:48

DINASTIAS DEL BASKET: (13) Una serie de Manuel Espín
LOS RAMOS: AQUELLOS ESTUDIANTES
José Ramón y Vicente, dos fijos en la selección de 1962 a 1975
En el cuadro de honor de los alumnos del madrileño Instituto Ramiro de Maeztu más aventajados como componentes de los equipos de basket del club Estudiantes dos nombres aparecen con el subrayado de los jugadores fuera de serie. Son los de José Ramón Ramos y su hermano Vicente. Dos jugadores, ex internacionales ambos, que a lo largo de unas dilatadas y brillantes trayectorias conquistaron, con pleno derecho, el acceso a la nómina de figuras más relevantes del basket español.
Fue José Ramón Ramos por obvias razones de edad —nacido en Madrid el 2 febrero de 1943, cuatro años mayor que Vicente- el primero en señalarse a la atención de los técnicos del país, seleccionador nacional incluido, como un valor muy por encima del nivel medio de los demás jugadores. Que no en vano se trataba de una de las promesas forjadas en el ya acreditado crisol del Ramiro –cuna y sede del Estudiantes—, bajo las competentes manos del entrenador de los infantiles, Roberto Bermúdez.
Una fulgurante carrera se abrió de inmediato para José Ramón, iniciador de una saga llamada a brillar muy alto en el firmamento basketbolístico español. “A los 15 años—nos recordaba el propio José Ramón— pase del infantil al juvenil, que entrenaba Emilio Laguna Ya los 16 me vi ya en el primer equipo, con el que jugué mi primera liga, punto con los Abreu, Alcántara, Jesús, Codina, Burguilla, Leopoldo Codina. Estuve seis años en el primer equipo al habían venido incorporándose los hermanos Martínez Arroyo, mi hermano Vicente, Aito García Reneses, Bergia. El equipo mantuvo siempre un gran nivel de juego y se permitió el lujo de ganar no pocas veces a los más ilustres equipos. Real Madrid incluido.”
La confirmación `plena de las cualidades técnicas que adornaban a nuestro personaje llego en mayo de 1962, con su inclusión en el equipo nacional que dispuso el seleccionador, el malogrado Joaquín Hernández, para los dos partidos contra Argentina, celebrados en Barcelona contra Argentina, celebrados en Barcelona. Ferrándiz lo convoco también para el Eurobasket-65 de Tiflis-Moscú. Díaz Miquel, por su parte, contó también con él para el Mundial de Chile-1966 y para los Juegos Mediterráneos y Eurobasket de Helsinki de 1967. Tres años más tarde, seguía contando con la confianza de Antonio Díaz Miguel, que dispuso de el para el torneo internacional celebrado en Madrid, que sirvió de broche a la carrera internacional del mayor de los Ramos.
A los honores de la reiterada internacionalidad sumó José Ramón Ramos el goce moral y económico, de habérsele propuesto un fichaje de altura por parte del Picadero de Barcelona, que su presidente Joaquín Rodríguez quiso hacer uno de los equipos primates del basket español. El fichaje se consumó en un santiamén y, huelga decirlo, ante la sorpresa general. Sorprendió mucho, en efecto, que un gran valor del Estudiantes no recalase en el Real Madrid. Pero esto ocurriría a la siguiente temporada. “En el Picadero coincidí con Jesús Codina, Teo Cruz, el americano Harge, Albanell, Alfonso, Alocén, Soro, Formamos un gran equipo: Recuerdo que el Real Madrid le ganamos por 32 puntos. Al “presi”, como le llamábamos le costó mucho dinero reunir a tantas figuras. Yo, por ejemplo, cobraba veinte mil pesetas al mes, que eran mucho dinero veinte años atrás.”
La última etapa la cubriría José Ramón Ramos, cual hijo prodigo, en el Estudiantes. Después, eso sí, de pasar seis años en el Real Madrid, en el que ingresó tras la disolución del Picadero. “Con el Madrid ganamos dos Copas de Europa, cuatro Copas de aquí y cinco Ligas. Estuve allí de 1966 a 1972. Fue la gran época de Luyk, Emiliano, Monsalve, Sevillano, Nava, Paniagua. Ganar títulos era lo habitual.”
Retirado a los 32 años, la dinastía de los Ramos seguiría brillando con poderosa fuerza gracias a Vicente, decididamente convertido en gran estrella del basket español, con 109 prestaciones internacionales y con la etiqueta de uno de los mejores bases con que ha contado este deporte. El Real Madrid, su club de toda la vida a partir de sus comienzos en el Estudiantes, tuvo en Vicente Ramos uno de los pilares en que se apoyó su indiscutible hegemonía nacional y europea. Un valor auténticamente excepcional, modélico como deportista y caballero.
La dinastía de los Ramos tiene asegurada su prolongación con los tres hijos varones de José Ramón: el primogénito, que recibió el mismo nombre en la pila bautismal, 17 años; Javier, que cumplirá 12 en junio, y Juan Luis, de 9 años, se mueven, con no escaso acierto, según reconoce, “papa” Ramos, entre los juniors infantiles y “minis” de Estudiantes. La tradición familiar no podía permitir que fuese en otro sitio…
La descendencia de Vicente es de exclusivo signo femenino: Maite, 11 años, y Roció. Por el momento, no se advierte en ellas, en edad de muñecas, inclinación canasteril. Quizás más tarde…
http://hemeroteca.mundodeportivo.com/pr ... 0/pdf.html

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Re: DINASTIAS DEL BASKET (14) Una serie de Manuel Espín JORDI PARRA: UNA PROMETEDORA SUCESION

por Amadeo » 28 Ene 2021, 08:16

DINASTIAS DEL BASKET (14) Una serie de Manuel Espín
JORDI PARRA: UNA PROMETEDORA SUCESION
Jordi (júnior) y Albert (cadete), dos “ases” en embrión
Aquel magnífico jugador que fue Jordi Parra, un producto y no de los menos sobresalientes de la cantera verdinegra que tan amorosamente cuidó siempre el Joventut, sigue teniendo en el basket, a los 54 años de edad ya los veintitrés de haber colgado las zapatillas de jugador, un motivo de íntima y profunda atención. A decir verdad, desde que decidió, con su retirada, dar paso a los jóvenes que en el Círculo Católico esperaban ilusionadamente el acceso al primer equipo, Jordi Parra no dejó de sentirse vinculado de una u otra forma a su deporte de siempre: entrenador del Pineda, al que ascendió a categoría nacional, directivo del mismo club costeño.
Atrás habían quedado casi cinco lustros de actividad como jugador al correr de los cuales fue obteniendo una pródiga cosecha de logros. El haberse iniciado en el basket a una edad evidentemente tardía —hasta los 15 años no habían tocado siquiera un balón— no impidió que tres años más tarde lograse sus primeros entorchados como internacional. Fue, lo que se dice, un internacional precoz. Sus progresos técnicos habían sido sorprendentes. Su debut como jugador verdinegro lo efectuó Parra en 1949, a los 15 años, en la entonces llama da categoría B, y tras dos años de permanencia y de constantes progresos en la misma, ya fue ascendido al equipo titular, junto a los míticos Maneja, Bassó, Oller, Massagué, Brunet, Gubern, Masferrer, Fajeda.
— Todo me resultó fácil en aquellos comienzos, gracias, es justo decirlo, a la buena acogida que hallé en todos mis compañeros de equipo; al cabo de un año Jacinto Ardevínez me llevó al equipo nacional, para un amistoso contra Bélgica, en Bilbao. Los honores de la internacionalidad seguiría conociéndolos en los seis años si- (falta al menos una línea) Campeonato de Europa de Estambul y los Juegos Mediterráneos de Beirut. Las cosas, lo reconozco, me estuvieron saliendo a pedir de boca.
En el Joventut permaneció Jordi Parra siete años como titular. Pero antes él se abrirían perspectivas de más altos vuelos. “El Barcelona me propuso fichar y lo hice por un año para ingresar en el siguiente, 1960, en el Real Madrid. Si hay dos cosas de las que me he arrepentido en mi andadura deportiva son, la primera, haber deja do el Joventut, en el que más a gusto me encontré porque era el único club en que se jugaba de verdad al basket como juego de conjunto, y la segunda haber ingresado en el Madrid en el que pasé dos años lo que se dice nefastos, por mi te tal incompatibilidad con Pedro Ferrándiz. En parte, justo es decirlo, lamenté irme del Madrid por las excelentes personas que hallé en el equipo, los Montgomery, Báez, Sheaf, Lluís, Díaz Miguel, Emiliano, Sevillano, Capel, todos entrañables compañeros.”
La trayectoria de Jordi Parra como jugador prosiguió con un fichaje por el Picadero -un año— y el Círculo Católico, de Badalona, con una permanencia de dos años. Tras su retirada, el basket iba a asignarle una importante misión. “Después de mi retirada, me tomé un descanso. Un año en blanco, de reflexión, y creí que como entrenador podía seguir siéndole útil al basket. Con el ascenso del Pineda a la Liga Nacional, en la que permanecimos cinco años seguidos obtuve mi mayor satisfacción.”
El futuro, no muy lejano, le tenía reservado a Jordi Parra otras satisfacciones, superiores, si cabe: las de ver a sus hijos Jordi (29-9-69) y Albert (25-9-73) en camino de convertirse en futuras estrellas del basket. Jordi ha venido jugando como (falta al menos una línea) sobre si continuará en el club. “Depende—nos dice—de que se resuelvan algunos problemas” No precisa, empero, qué clase de problemas, aunque nos parece descubrir en la vaguedad de sus palabras que el muchacho está quejoso porque el entrenador Agustí Forner le ha hecho jugar pocos minutos en el primer equipo. Es posible, también, hipótesis que no parece descabellada, que hasta los oídos del muchacho han llegado los cantos de sirena de ciertos técnicos encargados de descubrir figuras en embrión...
La opinión del cabeza de familia sobre sus retoños confirma que en ellos tiene la dinastía unos brillantes continuadores. De Jordi, el primogénito, subrayaba su excelente técnica individual. “Si yo la hubiese tenido cuando tenía su edad estoy seguro de que mi calidad como jugador hubiese sido infinitamente superior. Lo que, con todo, más me complace es que Jordi, como Albert, sigan con fidelidad el consejo que siempre les doy en el sentido de que, para triunfar, hay que sacrificarse. Sacrificio y humildad. Esta es la base para destacar en deporte.”
Del pequeño Albert, cadete en el Pineda, entre nado por Jaume Durán, nos dice, gozoso, el fundador de la saga: “Va funcionando de forma satisfactoria. Posee también una muy buena técnica individual, Albert, como Jordi, vive mucho por el basket. Es la ventaja de respirar ambienté basquetbolístico en casa y, además, de disponer de un basket en el jardín, que sirve para completar su entrenamiento”.
Jordi Parra subraya, por último, las facetas extradeportivas que concurren en sus dos descendientes: Jordi alterna al basket con estudios y trabajo, esto último en el negocio familiar, una vasta cadena de supermercados. Y Albert, a sus 14 años solo basket y estudios. Lo de arrimar el hom- (falta al menos una línea, para finalizar)
El enlace a la hemeroteca del MD con pie de foto: Una familia unida por el baloncesto (Foto: S. Carmona), en el artículo.
http://hemeroteca.mundodeportivo.com/pr ... 1/pdf.html

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Re: DINASTIAS DEL BASKET (15) Una serie de Manuel Espín LOS MARTINEZ ARROYO: UNA SAGA HISTORICA

por Amadeo » 04 Feb 2021, 09:55

DINASTIAS DEL BASKET (15) Una serie de Manuel Espín
LOS MARTINEZ ARROYO: UNA SAGA HISTORICA
Luis, jugador-fundador de Estudiantes; Juan Antonio, setenta entorchados internacionales y Fernando, actual gerente.
En el capítulo de familias para las que el basket fue santo de su entera e insobornable devoción merece ser citada, en lugar preeminente, la de los Martínez Arroyo, un apellidó estrechamente vinculado al Estudiantes, el ejemplar club surgido de las aulas del. Madrileño Instituto Ramiro de Maeztu.
Fue, por ejemplo, un Martínez Arroyo, Luis, el iniciador de esta prolífica dinastía, al que, junto con otros alumnos del Ramiro de Maeztu, cupo el honor de fundar el Estudiantes, un club llamado a brillar muy alto en el basket español Luis Martínez Arroyo ganabase al mismo tiempo el título de pionero como jugador del primer conjunto que defendió los colores de Estudiantes. Título, este último que lucio con legítimo orgullo su hermano Manolo dos años más joven quien acabaría fichando por el Real Madrid en la época gloriosa de los Borras y Galindez, junto a los cuales el joven Martínez Arroyo hizo figura de digno “parténaire” de los famosos portorriqueños.
La saga de los Martínez Arroyo iba a aumentar doce años más tarde, en 1.944 con otros dos, miembros gemelos Juan Antonio y Fernando Uno y otro como no podía ser de otro modo fueron alumno del Ramiro, en donde se iniciaron en los estudios - de ingeniero industrial, Juan Antonio, y de químico, Fernando— y, naturalmente, en el baloncesto.
Los dos hermanos coincidieron largo tiempo como titulares del primer equipo. Fernando permaneció en el Estudiantes durante ocho años: Juan Antonio, en cambio, prolongó su actividad: como jugador diez años más. Curiosamente, empero, Fernando acabaría componiendo una más dilatada hoja de servicios al club, en el que actualmente ocupa el cargo de gerente.
En punto a la consecución de logros deportivos fue, sin duda. Juan Antonio el que alcanzó cotas más altas, reunidas en un historial de singular brillo. Setenta veces internacional desde 1963 a 1971 con participación en los juegos Mediterráneos-Nápoles 1963, Campeonatos de Europa de Wroclaw-1963 de Tiflis-Moscu 1965, Olimpiada de Mejico-1966 precedida del preolímpico de Monterrey y Campeonato de Europa de Essen-1.971, amén de otros torneos de índole internacional y numerosos encuentros de carácter amistoso.
Juan Antonio permaneció por espacio de doce años en la primerísima línea del basket español. Si su cosecha de, logros internacionales fue, como cabe deducir de sus prestaciones en el equipo nacional, realmente notable, no puede decirse lo mismo en lo que a títulos nacionales concierne. “El Real Madrid —recuerda Juan Antonio—era el gran acaparador de títulos y ni siquiera dejaba unas migajas para los demás. Ganarle un título era lo más parecido a una heroicidad, que fue lo que hicimos los de Estudiantes ganándoles la final de Copa de, 1963, en San Sebastián, batiéndole por .94-90. En la Liga, fuimos subcampeonos dos veces, en 1963 y 1968, ‘las dos detrás del Madrid.
En el historial de Juan Antonio Martínez Arroyo hay una llamémosla anécdota que dice mucho en favor de su espíritu mil por ciento deportivo y, asimismo, del afecto al club donde estaba adquiriendo su formación humana y deportiva. El Real Madrid, siempre ojo avizor sobre los nuevos talentos del basket hispano, le propuso fichar en tres ocasiones. Empeño inútil. “Además”-recuerda—de lo bien que me sentía en Estudiantes, en donde Jaime Bolea; el llorado entrenador al que más he querido; me había convertido en titular recién cumplidos los 16 años, comprendía que pensando en los estudios me convenía más no moverme de Estudiantes, un equipo menos exigente en cuanto a entrenamientos y viajes. Para mí los estudios fueron siempre lo primero, y de ahí mí negativa las tres proposiciones que en tempo radas distintas me hizo el Madrid.
Juan Antonio tiene razones rnás que sobradas para considerar sus dieciocho años de actividad en el Estudiantes como la más grata etapa de su vida “Para mí -resume- fue el lugar donde hallé la gran felicidad, donde gané grandes amigos y donde vi cristalizadas mis mayores ilusiones juveniles.”
Unas ilusiones que difieren muy poco de las que ahora tiene depositadas en ese cuarteto de Martínez Arroyo que prometen una brillante continuidad dinástica Pablo, el mayor, de 17 años es, en opinión de su feliz papá, el que denota una mejor formación como jugador de basket. ‘Se le nota, claro, que ha jugado un año en Estados Unidos, en la High School de Miami. Creo que este contacto con el basket USA, le ha beneficiado mucho. En el juvenil de Estudiantes seguirá mejorando mucho. Es, además, y esto me satisface enormemente, un buen estudiante; está en tercero de BUP. Luego viene Gonzalo, de 14 años. Empezó en infantiles, en Estudiantes, claro está, y éste año estará en cadetes y hará primero de BUP. Tiene tanta o más afición que el mayor y lo pasa muy bien, lo que para mí es lo importante.”
Del hogar dé los Martínez Arroyo, han salido, además, dos aportaciones a’ basket femenino. Ana, de 15 años, y Lucía, de 12..’“Ana hará segundo de BUP y juega en el Colegio de Jesús María, el antiguo CREFF. Y Lucía hace ya sus pinitos como preinfantil. Buenas estudiantes las dos, con una gran afición por nuestro deporte y son muy buenas estudiantes.”
La saga se cierra, por ahora, con el pequeño Alejandro, hijo de Fernando. “De momento está en el mini-basket y todos estamos muy ilusionados con el más tierno componente de la dinastía. Carlos, su hermano, parece tener mayor inclinación futbolística…”
Si no sé le pega el fuerte virus baloncestístico familiar Carlitos parece llamado a ser la oveja negra…
Pies de las dos fotos:
El baloncesto, divisa de los Martínez Arroyo. En el grupo, los prometedores Gonzalo, Lucía y Ana, junto a sus padres
Este es Pablo, el que faltaba en la foto. Estudia y juega en los Estados Unido
El enlace a la hemeroteca de MD para ver texto y fotos.
http://hemeroteca.mundodeportivo.com/pr ... 3/pdf.html

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Re: DINASTIAS DEL BASKET (16) Una serie de Manuel Espín LOS SANTILLANA: GENIS EL HEREDERO

por Amadeo » 11 Feb 2021, 08:29

DINASTIAS DEL BASKET (16). Una serie de Manuel ESPIN
LOS SANTILLANA: GENIS EL HEREDERO
Y tres promesas más: Bárbara, Davinia y Maragda
Si las predicciones de los médicos especialistas se confirman, y hay razones de peso y “altura” para esperar que así sea, dentro de cuatro o cinco años contará el basket español con otro pívot de estatura no inferior a los 2,05. ¿Su nombre? Genís. ¿Su apellido? Santillana. El futuro pívot no es otro que el primogénito del ex internacional y casi legendario Luis Miguel, creador, con su esposa Montse Cros, de una dinastía que lleva trazas de establecer un récord en número de integrantes. Hasta el momento son cuatro las visitas que la cigüeña hizo al hogar de los Santillana: el citado Genís, el 31 de mayo de 1975; Bárbara, el 8 de abril de 1977; Davinia, el 14 de diciembre de 1979 y Maragda, el 4 de octubre de 1981.
Cuatro descendientes, cuatro, que, siguiendo las huellas paternas, pisan ya canchas de basket y dejan entrever una posibilidades ciertas de ser dignos del apellidos que llevan y que tanto les obliga. Luis Miguel, nuestro ilustre veterano, toda vía joven gloria del basket español, puede contemplar el futuro con ilusión no inferior, diríamos incluso que superior, a la que le animaba en los no muy lejanos tiempos de su juventud, allá por los comienzos de la década de los 60, cuando, como infantil del Laietà —rebautizado entonces, a la fuerza ahorcan, con el nombre de Layetano—daba los primeros pasos de una carrera literalmente deslumbrante.
— Fueron casi veinte años — recuerda Luis Miguel— que iban a marcar profundamente mi vida. De ellos, quince en el Joventut, de los que guardo imborrables recuerdos, con la nota final, eso, eso sí de no haber podido salir del club por la puerta grande, como siempre deseé. Mi desafortunada salida del club se produjo con la llegada a la “Penya” del entrenador Manel Comas, del presidente Santiago March y de Manel Barceló, un barbero en funciones de técnico. Tuve pronto pruebas de que yo no era santo de su devoción. Eso, y la evidencia de que querían darle otro aire al club, me hicieron verla conveniencia de marcharme. Mi situación personal, al margen del basket, me permitía por otra parte, no aceptar la nueva estructura que pensaba adoptar el trío de recién llegados.
Un brillante homenaje puso un digno colofón a la carrera de Luis Miguel Santillana como jugador de la “Penya”: internacional en 159 ocasiones, de 1971 a 1980; cuatro veces solicitado para la selección europea, lo que indica la alta cotización que el pívot badalonés mereció en el ámbito internacional. Pero pronto se vio que con su a todas luces prematura baja del Joventut, Santillana no se había retirado definitivamente del basket activo. No habría de transcurrir mucho tiempo, unos meses tan solo, para que una nueva etapa se abriese ante él.
-Antonio Serra me propuso incorporarme al Barça y no dudé lo más mínimo en aceptar su ofrecimiento, interesante tanto en el orden deportivo como en el económico. Pero nada más que nada acepté por puro orgullo personal, para demostrar que seguía teniendo un puesto en un equipo puntero.
En este punto de la conversación era obligado recordar su famoso “palmeig” en el último segundo del partido.
—Fue en 1982, en una semifinal de Liga contra el Madrid, en el Palau. Con aquel “palmeig’ del que tanto se habló y escribió, fue posible celebrar el desempate en Oviedo, en donde, venciendo nuevamente al Madrid, ganamos la Liga.
Santillana ponía así, con su decisiva participación en el logro del título, un brillante broche a sus dos años como azulgrana. Siempre creímos que la parte que le correspondió como artífice del éxito blaugrana le aseguraba a Santillana a permanencia en el equipo una tercera temporada. Pero en el Barça, técnico y directivos fueron de los pocos que se olvidaron del providencial y famoso “palmeig...”.
Desde su definitiva retirada como jugador, Santillana ha seguido sintiéndose estrechamente vinculado a su deporte. Hoy más que nunca, por razones obvias. Su primogénito Genís es, sin duda, el principal depositario de sus mayores ilusiones. De él nos cuenta que lleva tres años en el La Salle Bonanova, dos como alevín después de uno como preinfantil con pelota pequeña y aro grande. “Este año ingresará en el Barcelona como infantil, con la ventaja de jugar en pista cubierta. A sus trece años, creo que tiene un buen futuro en el basket. Unas pruebas médicas hacen augurar un crecimiento de hasta 2,05. Sus características naturales son las de alero. Tiene buena técnica individual, que revela la buena mano de sus entrenadores Alberto Rouco y Ricardo Tello. Por supuesto, seguirá estudiando en La Salle, donde cursará 8.° de EGB.
Con vistas al futuro, un futuro próximo, de la naciente carrera deportiva de Genís, “papá” Santillana tiene sus planes trazados.
—Estados Unidos es, ha de ser, el gran objetivo a cubrir por aquellos jóvenes que quieran alcanzar ese alto nivel del basket americano. El futuro, convengámoslo, está en Estados Unidos. Y esto empiezan a comprenderlo muchos; Luyk tiene allí a su hijo Sergio, de 17 años; Brabender, por su parte, ha hecho lo propio con David, de 14 años, y Martínez Arroyo, con su hijo mayor, Pablo, de 17 años. Mi idea es hacer los mismo con Genís.
Los comienzos de las tres niñas son, salvando las obligadas distancias de sexo y edad, no menos prometedoras.
—Bárbara juega en alevines en el La Salle, después de haber pasado dos años en benjamines. Tiene como entrenadores a Pepe Navarro y María José Pedragosa. Tiene mucha afición y, de momento, denotas ya la ventaja de haber empezado desde muy pequeña. Muy aplicada, además, en estudios, con 6.º de E.G.B. A Davinia, que la entrena Asun Belén, se la advierten también notables progresos. Lleva tres años con los minis y cursa 4.º de E.G.B. Y Maragda, la “més petita” empieza a practicar con los “mini” en el La Salle, como todas, y ha hecho 1.º de E.G.B. También, muy aplicada y con una gran afición. Confío—apuntó, sonriente— que mi apellido suene asimismo en el basket femenino.
Como es obvio en el hogar de los Santillana el tema del basket es poco menos que obligado. Mucho más ahora, con la diversidad de facetas del “cap de família“: comentarista de la “tele” como refuerzo de las retransmisiones; organizador del Campus Alfa-5 Santillana, que reunió a cien alumnos entre 8 y 15 años, con lecciones prácticas del propio Santillana y de Villacampa y Josep María Margall. Un título que le falta a Santillana: el de entrenador.
— Tengo la idea de sacarlo. Los internacionales lo podemos obtener en un solo curso. Creo que me puede resultar de interés, aunque no sea más que como respaldo a mi actividad como técnico comentarista de televisión.
Y para aceptar, pensamos nosotros, alguna de las muchas proposiciones que le llegarían para ocupar el cargo de entrenador…
Pie de foto: Los Santillana. Delante, de izquierda derecha, Maragda, Davinia y Bárbara. Detrás, Genís y Josep Miquel. (Foto: Gemma G.F.)
Ver texto y foto en la hemeroteca del Mundo Deportivo.
http://hemeroteca.mundodeportivo.com/pr ... 3/pdf.html

Amadeo
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Re: DINASTIAS DEL BASKET (17) Una serie de Manuel Espín JOAN RIERA LA FIGURA DEL INOLVIDABLE “AISMALIBAR”

por Amadeo » 18 Feb 2021, 09:10

DINASTIAS DEL BASKET (17) — Una serie de Manuel Espín—
JOAN RIERA LA FIGURA DEL INOLVIDABLE “AISMALIBAR”
Si algún día se decide Eduardo Kucharski, rutilante vieja gloria del basket español, a escribir sus memorias, cosa que los seguidores, viejos y jóvenes, de este deporte celebraríamos infinito, es seguro que en ellas habría de figurar un largo y denso capítulo dedicado al Aismalibar, un club que hizo historia, al que él, a la sazón, ya veterano “Kuchi”— que así se dio en el basket catalán por sintetizar su apellido polaco— elevó del cero al infinito como por arte de magia. Que algo, mucho, de mago, en efecto tuvo, como jugador, primero, y como técnico, después, este singular personaje, nacido para triunfar en no importa qué actividad.
Del Aismalibar—uno de tantos clubes como el viento de un creciente profesionalismo se llevó— podría contarnos Kucharski muchas y muy interesantes cosas, reveladoras de su excepcional calidad como jugador y de sus dotes como técnico-director de equipo. Aquélla y éstas empezaron a manifestarse nada más producirse su ingreso como jugador entrenador en el equipo del C.B. Aismalibar, un club nacido en el seno de una pujante empresa del mismo nombre, de Moncada, que militaba en las filas de la Obra “Educación y Descanso”, adscrita al sindicalismo vertical de la época.
Allí se enfrentó Kucharski a una tarea ímproba. El equipo del que se hizo cargo no pasaba de ser uno más de los que disputaban la competición de empresas comerciales, de nivel obvia mente inferior al de los equipos inscritos en la Federación Catalana. Pese a todo, el objetivo de inscribir el club en el organismo regional lo cubriría Kucharski en un plazo insospechadamente breve. La primera etapa —ganar la Primera Regional— la cubrió Aismalibar con un cinco base integrado por Kucharski, Sellarés, Cuello, Pi y Joan Riera. Esto ocurría en 1954. Al año siguiente, 1955, conseguía Aismalibar ganar el título de su categoría y con él, el ascenso a la Primera División. Había sonado la hora de codearse con los primates del basket español. Había llegado, claro está, el momento de reforzar el equipo, con fichajes—Alfonso y su hermano José Luis Martínez—que causaron sensación en aquellos tiempos. Con el tiempo, pocos años después, seguirían otros fichajes no menos sensacionales: Emiliano, Buscató, Navarro, el argentino Héctor Folgosa, el portorriqueño Cuello...
Del equipo que Kucharski halló en su primer año había quedado únicamente Joan Riera Además de ser el más joven de aquel equipo inicial —del que Kucharski lo hizo titular a los 16 años— era, al propio tiempo, el que mayores cualidades técnicas y físicas reunía.
Joan Riera presenta, en estos momentos, una interesante particularidad: la de no haber perdido contacto con el basket desde la época, ya lejana de su retirada como jugador. Hace ya de ello... El propio Joan Riera nos da unas precisiones:
—Con el Aismalibar fuimos cuatro veces finalistas de la Copa, sin conseguir ganarla. Dos veces, 1956 y 1957, contra el Madrid, contra el Barcelona, en 1959 y contra el Picadero, en 1964. Cuatro finales, cuatro derrotas. Los rivales, es cierto, fueron siempre muy fuertes, pero no lo es menos que los árbitros pecaron siempre de una escandalosa parcialidad, de modo especial el de la final contra el Picadero, en Lugo, que nos robó literalmente el partido.
Desde entonces, el basket ha sido una constante en la vida de este pundonoroso jugador que fue Joan Riera, convertido después en competente entrenador. Consumada la desaparición del equipo de Montcada, Joan Riera y su hermano Sebastián, dos años más joven, defendieron los colores del Ripollet. Joan pasó al C.D. Manresa dos años después. “El basket —puntualiza—era para mí como una droga y seguí, como entrenador, en el Ripollet, Laietà, Santa Coloma y La Salle Montcada. Tres años de tregua y en 1985 de nuevo al Ripollet, atendiendo un ruego de su presidente Joan Martínez. Enric Piqué, entrenador del juvenil, pasó al primer equipo y yo quedé como segundo entrenador. Y ahí sigo.”
Ahí sigue, claro, con la atención puesta, al mismo tiempo, en los ostensibles progresos de Joan, el segundo hijo de su matrimonio con Margarita Canals, nacido el 11 de enero de 1968. “Empezó tarde, más tarde incluso que yo, a los 16 años, en el juvenil del La Salle Montcada y pasó después dos años en los juniors del Ripollet. Un año en la “mili” y volvió al júnior de Ripollet; este año ha pasado al primer equipo que entrena Enric Piqué. Mide 1.88 y veo en él buenas cualidades: buen movimiento de pies, fuerza de rebote, seguridad en el tiro. Creo, en fin que promete. Y lo creería mucho más si el chico entrenase tantas horas como entrenaba yo, porque así lo quería Kucharski...”
“Jordi, el mayor (16-3-1965) jugó dos años en el juvenil del Masrampinyo pero una lesión de menisco fue un serio contratiempo para él. Y no faltó sino que el Masrampinyo se deshiciese para que el chico, desanimado, lo dejase. Pero el basket sigue atrayéndole y está jugando un campeonato interempresas en Sabadell, en plan totalmente amateur. Lástima, porque el chico, con 23 años, y 1.92 podía haber llegado a figura”
La saga de los Riera se cierra, por ahora, con David, hijo Sebastián. Tiene 15 años, mide 1.90 y juega en el juvenil del C.B. Montcada. De él dice su “oncle Joan” que tiene posibilidades, aunque le convendría mucho poner más genio y brío en la lucha. Dos hermanas de David, Rosa, de 19 años, y Laura, de 10, juegan en el mismo club, el C.B. Montcada.
Basket: el distintivo de toda una saga encabezada en 1952 por el internacional Joan Riera.
Enlace a la hemeroteca del MD, con el texto y foto. (Hay las dos últimas líneas finales de las tres columnas cortadas, pero gracias a la aportación de la familia, del original he podido transcribir todas las líneas que salen cortadas en la hemeroteca.)
http://hemeroteca.mundodeportivo.com/pr ... 6/pdf.html

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Re: DINASTIAS DEL BASKET (18) Una serie de Manuel Espín ALBERT PEREZ, TRES GENERACIONES DEL BIM

por Amadeo » 25 Feb 2021, 08:28

DINASTIAS DEL BASKET (18) Una serie de Manuel Espín
ALBERT PEREZ, TRES GENERACIONES DEL BIM
El segundo de la saga tuvo como compañero de equipo al tenor Josep Carreras
Entre los muchos blasones que puede lucir el BIM —un club ejemplar donde los haya, nacido en el seno del Instituto Montserrat, de Sants— figura el muy honroso de haber visto defender los colores de sus equipos a tres generaciones de una misma familia. Fue el primero en hacerlo Albert Pérez ¡ Navarro, iniciador de la dinastía, al que sucedió su primogénito, del mismo nombre, nacido en enero de 1949, de quien, a su vez, ha tornado el relevo otro Albert, nacido en noviembre de 1979.
La de los Albert Pérez es una dinastía acéfala desde marzo de 1987 en que se produjo el fallecimiento de su iniciador a causa de una insuficiencia renal que le tuvo sometido a un penoso tratamiento de hemodiálisis que, por un dramático espacio de once años, puso a prueba su entereza, hecha de sólida formación cristiana.
Con el fallecimiento de “l’Albert” —que no de otra manera se le llamaba desde que, en edad escolar todavía, cooperó a la creación de la Agrupación en cuyo seno nacería el BIM— perdió la ya consolidada y prestigiosa entidad sansense a uno de sus más devotos y eficientes servidores. Los veteranos del BIM recuerdan con nostalgia los viejos tiempos de la entidad, aquellos en que a falta de un local social donde planificar la actividad deportiva y social del club, utilizaban “el quiosc de la rellotgeria”, situado a la entrada de un pequeño corredor que desde la carretera de Sants conducía a la escuela del Institut Montserrat. Su reducido espacio— menos de seis metros cuadrados— con un pequeño mostrador y al fondo un minúsculo taller de relojería, no impedía que se convirtiese en (hay al menos una línea cortada en la hemeroteca) BIM” que, a última hora de la tarde de casi cada día, y al regreso del trabajo y antes de llegar a casa, convertían el “Quiosc”,según leemos en el boletín editado con motivo de sus bodas de oro, en “una pequeña Agora en donde todo el mundo hablaba, discutía y opinaba”, ante la complacida presencia, eso sí, de “l’Albert”, que tenía allí su centro de trabajo, y de su padre, el “senyor Gil”, con su fi gura patriarcal.
“L‘Albert” fue, en opinión compartida por todos los que vivieron la primera época del BIM, un personaje clave que influyó decisiva mente en el esplendor que acabaría alcanzando la entidad. Como jugador y, simultáneamente, como directivo, impulsor de las diversas secciones, la de teatro y excursionismo, entre otras. Fue capitán del Renaixement BB —nombre que precedió al de BIM—en el que figuraron los Vizcarro, Trenchs, Fábregat y Mallafré. La guerra impuso, cómo no, la trágica y obligada pausa en las actividades del Renaixement. Albert Pérez se incorporó al club terminada la contienda y jugó de 1940 a 1944. Su retirada se produjo en ese último año. Habían surgido valores jóvenes que aconsejaban el relevo. De otra parte, sus obligaciones de hombre casado y padre de familia —otro Albert había llegado— restaban tiempo a su dedicación deportiva, aunque no a sus quehaceres como directivo del BIM, su club de toda la vida.
El segundo de los Albert había crecido lo suficiente para incorporarse a los cuadros infantiles, de los que fue ascendiendo hasta la titularidad del juvenil. “A los l5años—recuerda — coincidí por cierto con Josep Carreras en el equipo juvenil. Él tenía dos años más (En la hemeroteca hay al menos una línea cortada) fundamentos y era toda una promesa. Pero lo dejó pronto porque la carrera de música y canto acabó exigiéndole una plena dedicación. Yo no duré mucho como jugador y no porque me faltase ilusión y no tuviese deseos de jugar. Ocurrió que tuve una lesión de la que tardé en reponerme. De otra parte, cursaba estudios de ingeniero industrial y cuando terminé la carrera tuve que ir a trabajar a Madrid. Mí retirada era de todo punto obligada y eso hizo que a los 22años tuviese que decirle adiós al equipo, con mucho pesar por mi parte y, por supuesto, por la de mi padre. De todos modos, el basket sigue atrayéndome no menos que entonces: cada semana nos reunimos los veteranos del BIM y jugamos nuestro ya habitual “partidet.”
El tercero de los “Albert Pérez” está forjándose en el mismo yunque de “l’aví” y del padre: ese BIM que tiene en las aulas del lnstitut Montserrat un vivero inagotable. El chaval nació en noviembre de 1979 y lleva ya tres años practicando. Tiene como entrenador a Jordi Serra, toda una institución, por cuyas manos han pasado los más sobresalientes valores del club. “De momento, nuestro Albert figura en uno de los dos grupos de minibasket de la escuela, de los que ha de salir el equipo que irá a la competición oficial. El ‘nano’ tiene afición y ‘hace’ además ‘expresión corporal’, solfeo y piano. Luego se verá hacia dónde se inclina.”
La inclinación, cualquiera que sea, será, no se dude, de signo positivo, que no en vano está formándose en las aulas de una escuela de bien cimentado prestigio y en un club donde la formación moral de sus jugadores es lo (para terminar falta al menos una línea)
Enlace a la hemeroteca del MD, de las dos fotos y el texto.
http://hemeroteca.mundodeportivo.com/pr ... 8/pdf.html

Amadeo
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Re: DINASTIAS DEL BASKET (19) Una serie de Manuel Espín JOSE LASO: UNA PROMETEDORA SUCESION

por Amadeo » 04 Mar 2021, 07:43

Nota: Si con el tiempo, alguien tiene el artículo en papel, podría añadir las líneas finales de las tres columnas, que me envié una o unas fotos de las últimas líneas
DINASTIAS DEL BASKET (19) Una serie de Manuel Espín
JOSE LASO: UNA PROMETEDORA SUCESION
Pablo y Juan José, con el aval de las “high-schools”
En el ya amplio capítulo de distinguidas familias que han venido surgiendo en el básket español la creada por José Laso, el ex internacional madridista y prestigioso entrenador, lleva camino de convertirse en una de las más relevantes. A que ello sea así contribuyó de forma decisiva el iniciador de la dinastía, con una aportación de singular relieve, como jugador, primero, y como técnico, faceta esta última en la que goza desde hace años de un sólido y bien ganado prestigio.
Como a tantos adolescentes de la época, a José Laso lo que realmente le atraía era el fútbol. Su futuro parecía estar fijado en él a la sazón deporte rey, pero afortunadamente para el básket y para el propio Laso, a éste se le ocurrió un buen día probar cómo se le daba eso de baloncesto. Tuvo la buena idea de inscribirse en un torneo de infantiles montado por el Real Madrid. Y las cosas se le dieron tan bien que a partir de aquel momento su deporte favorito no fue otro que el baloncesto.
Por la razón expuesta José Laso entró en el deporte de la canasta a una edad —15 años— ciertamente tardía. Lo que no fue obstáculo para que ingresado en el Real Madrid se convirtiese pronto en una de las figuras descollantes del cuadro juvenil. La aplicación del joven Laso y su afán por superarse fueron debidamente canalizados por Pedro Ferrándiz que, recién llegado de Alicante, se había hecho cargo de la preparación del Hesperia, filial del Madrid. En él, Laso se encontró con otros jóvenes - Sevillano, Sañudo y Llopis, entre otros— llamados, corno él, a brillar muy alto en el firmamento del básket español.
El objetivo que José Laso se había trazado en sus alentadores comienzos no podía ser otro que el de llegar al primer equipo del Real Madrid. Dos años después veía convertido en realidad tan ambicioso sueño.
—Los dos años en el Hesperia me sirvieron (falta al menos una línea de esta columna) po. Todo fue a pedir de boca en aquel mi primer año como madridista. Ganamos Liga y Copa y Kucharski me llevó al equipo nacional Pero la dicha duró poco. Al año siguiente jugué poco y, desanimado, opté por marcharme. Fiché después por el Agromán y, convencido de que había sido una mala experiencia decidí retirarme.
José Laso no iba a tardar en convencerme de que la suya había sido una decisión precipitada.
—Lo fue, es cierto. A mis 22 años, el baloncesto ejercía sobre mí una fortísima sugestión. Probé en una faceta que me atraía con enorme fuerza, la de preparador. Me confiaron la preparación de la Operación Altura, dos años después me confiaron la de la selección nacional júnior.
Pero, a pesar de los positivos resultados de esta función formativa de José Laso, lo suyo, a sus floridos 24 años, era, sin duda, meter canastas bajo la tensión de la lucha competitiva. Descolgado que hubo las zapatillas, pudo reverdecer laureles en el Kas, de Vitoria. En los diez años siguientes pasó por el Águilas, de Bilbao, y el Kas. En ese largo período, volvió al equipo nacional, llamado por Díaz Miguel. Un caso digno de ser destacado, el suyo: haber vuelto al equipo nacional al cabo de nueve años: desde los JJ.MM. de Beirut-1959 al Europeo de Helsinki-1967.
Cerrada su etapa como jugador, con la culminación de una bien ganada internacionalidad, José Laso emprendió una nueva y definitiva singladura como entrenador. La inició en el Basconia, al que en nueve años ascendió de Regional a Primera División. Estuvo 4 años como seleccionador Sub-23; 2 años en el CAI, otras dos temporadas en el Caja de Álava —ex Basconia—.El largo y positivo periplo ha desembocado en Valla-(falta al menos una línea en este columna) damente situado en la cúpula de los entrenado res nacionales. La actividad que como técnico instructor ha desempeñado José Laso en estos últimos diecisiete años se ha hecho extensiva, cómo no, a sus dos hijos (Pablo, nacido en octubre de 1967 y Juan José, octubre 1970).
El mayor, Pablo, se inició en el colegio San Viator, con Juan Pinedo como entrenador. “Las enseñanzas de mi padre — precisa- me fueron de una grandísima utilidad, así como las de Javier Añúa y Manu Moreno, a los que tuve como entrenadores en el Basconia, o, lo que es lo mismo en el Caja de Álava, en el que debuté en la temporada 1984-85. Me sirvió de mucho —prosigue—la estancia de un año, cuando había cumplido los 16, en Estados Unidos, en un equipo de las High School. Allí estudié, además, Formación Humana. Fue un tiempo muy bien aprovechado.”
Pablo Laso, con 1,79 y 20 años aparece ya como una figura en pleno período de cristalización. El equipo nacional —al que ya lo llevó Díaz Miguel el año pasado, para los JJ.MM. de Siria— tiene en este joven valor un base para un futuro muy próximo. En su incipiente currículum figuran, además, los entorchados internacionales como júnior (llamado por Ignacio Pinedo) y Sub-23, elegido por Pablo Casado.
El tercero de los Laso, Juan José, empieza siguiendo las huellas de su hermano. Primeros estudios en el San Viator y primeras canastas, como juvenil en dicho colegio. Esas mismas huellas le conducirán, en breve, a una High School de Estados Unidos. Un año de estancia allí obrará, sin duda, maravillosos efectos en su formación. Es la opinión de su hermano, Pablo, y, por supuesto, la de su padre, quien, deseoso de lo mejor para el futuro baloncestístico de sus herederos, sabe bien lo beneficioso que ha de ser, para un jugador que empieza su paso por una de (también falta alguna línea en esta tercera columna para acabar el final del texto)
El enlace al texto y a las dos fotos de la Hemeroteca del MD.
http://hemeroteca.mundodeportivo.com/pr ... 3/pdf.html

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