Concurso de relatos policiacos
La vida al margen del deporte (la hay)

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PouPierce
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La derrota de la página en blanco

por PouPierce » 21 Sep 2010, 11:52

Dejo un buen texto, a ver si la gente se anima.

La derrota de la página en blanco

Veintiún escritores, entre ellos dos premios Cervantes -Antonio Gamoneda (2006) y Juan Gelman (2007)-, reflexionan sobre la tarea del escritor y ofrecen algunas recomendaciones a los autores noveles en vísperas de la celebración del Día de Libro y de la entrega a José Emilio Pacheco del Cervantes 2009 el próximo viernes 23 de abril.

Elena Poniatowska

Si toda la vida me la he pasado buscando respuestas, es poco probable tener reglas para escribir. Si yo soy la que pregunto desde que sale el sol hasta que se mete, ¿cómo voy a saber qué se hace para enfrentar a la página en blanco? Con la página en blanco comienza la inmensa aventura frente a la mesa de trabajo, bueno, antes era una mesa, ahora es una pantalla también espantosamente blanca y llena de trucos, trampas, escondites porque una sola tecla te borra el alma. Hay días buenos y días malos. En los malos, todo va a dar al cesto de la basura, en los que uno cree buenos, sale media paginita y uno se esponja como gallina roja. Es más fácil poner un huevo que escribir. Escribir me cuesta un huevo y la mitad de otro. Bueno, como si yo tuviera huevos. La única manía que puede evitarse es insistir y empeñarse en vez de salir a la calle y abrazar a los demás aunque sea con la mirada.

Enrique Vila-Matas

Consejos a un principiante para enfrentarse a la página en blanco: tratar de driblar a la plúmbea tradición acumulada y buscar percepciones, ideas nuevas. Ahora bien, para driblar es necesario haber leído previamente mucho. Puede parecer paradójico, pero sólo habiendo leído mucho se puede intentar la aventura de ir en busca de la frescura, del gesto que devuelva al arte la potencia que tuvo en sus orígenes. Por eso me sorprenden los escritores jóvenes que dicen escribir sin previamente haber leído demasiado. A los que dicen pasar de Dickens y Proust quiero advertirles que, como la escritura es una carrera de fondo, a la larga pueden quedarse sin una bombilla en su cerebro literario y convertirse en dibujante de cómics, pero no en escritores. En resumen: se recomienda leer y ser contemporáneos. Esto último parece obvio, pero téngase en cuenta que en la literatura española algo tan simple como ser contemporáneo ha sido generalmente una rareza.

Esther Tusquets

A los muchos escritores principiantes que como editora he tenido ocasión de tratar les he dicho siempre lo mismo: la única forma de aprender a escribir es leer. Tengo poca fe en los talleres de escritura, o en los cursillos donde te preparan para la profesión de escritor. Su eficacia depende de las personas que los dirigen, si éstas son de gran altura es obvio que podemos sacar provecho de sus consejos, pero, aun en este caso, si además de la docencia son ellos mismos escritores, considero preferible leer su obra que asistir a sus clases. El escritor principiante debe leer tanto como pueda y -es otro punto del que estoy segura- debe leer sobre todo a los clásicos. Les aconsejaría también que no partieran del propósito de ser originales, distintos, de hacer a toda costa algo nuevo. Tal vez lo logren, y será magnífico, pero no debiera ser el objetivo primordial. Y nadie que se tome en serio la profesión estudiará los índices de ventas, cuáles han sido los best sellers, qué incentivos estimulan al comprador, qué es "lo que se lleva". Esas míseras funciones puede dejárselas al editor. Y por último les diría que no se tomen demasiado en serio esa supuesta angustia ante la página en blanco: a lo largo de la creación de una obra, hay múltiples momentos de angustia y surgen en los puntos más inesperados. La última página puede generar tantos problemas e inseguridades como la primera.

Bernardo Atxaga

Entre otras cosas, el escritor debe ser consciente del Código Penal que activa nada más ponerse a escribir. Van dos líneas, y ya tiene enfrente una lista de prohibiciones y de castigos. Ha empezado a narrar en primera persona, ergo ya no le es posible utilizar la primera o la tercera. Ha puesto un taco en el segundo párrafo, ergo no podrá evitarlos en las páginas siguientes, y a ver qué pone cuando llegue a la doscientos, después de dos docenas de diversos joderes y una y media de me cago en... Y si en lugar de un taco ha puesto un latinajo como ergo, pues peor aún, porque obliga a más, por ejemplo a escribir ex aequo en la tercera página y a posteriori en la octava, y cierra para siempre la vía hacia un texto serio como el que, dicho sea de paso, yo quería escribir antes de que me saliera precisamente el ergo, y la musa, Código Penal en mano, me prohibiera ese fruto.

Juan Gelman

¿Consejos? Para los jóvenes poetas, ninguno. Los únicos maestros son los grandes en lengua castellana y ayudan a encontrar la propia voz. Se busca, entonces, lo mismo que ellos buscaron y hay que ir a la página en blanco virgen de todo mecanismo adquirido en una escritura anterior: cada nueva obsesión tiene su música. Escribir poesía es abrirse camino en uno mismo. Decía la gran poeta rusa Marina Tsvetáieva: el poeta no vive para escribir, escribe para vivir.

Santiago Gamboa

Conviene, al inicio, imaginar una novela descomunal, pues la escritura es un proceso de pérdida: se sueña con una catedral y al final se logra una iglesia de provincia. Luego escribir de forma obsesiva, aunque no siempre "escribir" significa golpear el teclado. A veces basta con pensar intensamente en lo que se está escribiendo. Pero a veces, pues no hay que olvidar que las novelas tienen muchas páginas y alguien debe hacerlas. Y un consejo suplementario: cada día, para concentrar fuerzas, se pueden decir en voz alta estos versos: Prometo querer narrarlo todo y contra toda esperanza. / Prometo ser sincero en la verdad y en la mentira, y prometo contradecirme. / Prometo no ser tan "versátil" como algunos editores quisieran. / Prometo no ser nunca un escritor sin escritura. / Prometo reescribir, tachar, borrar y maldecir hasta quedar sin aliento. / Prometo todo esto, Señor, en nombre de tantos autores caídos en el campo de batalla de la página en blanco. / Prometo también algo muy sencillo. / Repetir cada mañana esta plegaria: / "Señor, no soy ávido / sólo te pido 500 palabras".

Matilde Asensi

Antes de empezar a escribir hay que disfrutar del proceso de creación. En general, todo el mundo considera que teclear en el ordenador es, de hecho, el trabajo del/la escritor/a, que la inspiración guía mágicamente sus dedos y que la narración va saliendo mientras se escribe. Pero cuando ese momento llega, ya se han dejado atrás muchos meses (incluso años) de proceso creativo: tus personajes tienen nombres y vidas, tu argumento está completo, conoces las diferentes historias que se trenzarán a lo largo de la obra y ya has documentado la época histórica en todos sus aspectos. En realidad, la fase de creación es la más amplia e interesante; escribir, lo que se dice escribir, sólo es el final del proceso.

Fernando Aramburu

Sinceramente, joven, el único consejo útil que puedo darte es que seas un genio. La genialidad ayuda a evitar complicaciones. Es como ir de viaje en un automóvil de fórmula 1. Llegas antes, aunque ay de ti como te salgas de la carretera. Si vas andando no te quedará más remedio que encomendar tus ilusiones al trabajo constante, al estudio minucioso de la lengua, a tu conocimiento particular de los asuntos humanos. Tengas mayor o menor talento para la expresión escrita, procura ser auténtico porque, de lo contrario, ¿qué vas a ofrecer sino humo a los demás? Y desconfía de los pelmas aconsejadores que pretendemos alumbrar el universo con una chispa.

Fogwill

El de la página en blanco es un lugar común tributario de la mitología del artista, su padecer, sus sacrificios. Mallarmé, en su Brise Marine lo llevó al extremo, con una ironía que pocos advierten: en el poema la página en blanco es restaurada hasta recuperar su materialidad de "vacío papel que defiende su blancura" y se suma a "los viejos jardines hechos para mostrarse", "la claridad desierta de la lámpara" y a "la joven esposa que amanta su bebé" como formando el todo repudiable de la vida burguesa. Su consejo a los que temen a la página en blanco es enfrentar a la tormenta, naufragar y perderse hasta poder "atender-entender" el canto de los marineros. Tenemos la cabeza llena de cantos de marineros, campesinos, soldados y maestros de la lengua: escuchémoslos y dejémonos de mariconerías domésticas como los triviales ritos del escritor que cree temer a la hoja en blanco cuando lo acosa una deplorable blancura mental.

Yuri Herrera

No existe eso que llaman bloqueo de escritor. Si no escribes: o no tienes nada que decir, o no es el momento de decirlo, o eres demasiado perezoso para ponerte a trabajar. En cualquier caso no hay por qué angustiarse, el mundo seguirá girando a pesar de tu silencio. Hacer literatura no es un deber. A nadie le urge un escritor. Si uno entiende eso puede tomarse el tiempo necesario para escribir, sin contentarse con la autoconfesión o la escritura automática, formas de la calistenia. Porque el verbo más importante del oficio es rumiar; la literatura se gesta rumiando. Hay que dejar que a uno se le pudran las historias en la cabeza, que fermenten hasta despedir ese olor que indica que ya están listas para ser puestas en palabras.

Elvira Lindo

Por desgracia, no se puede enseñar a escribir literatura a quien no tiene talento. El talento no se enseña. Sin embargo, a quien sí lo tiene, un buen maestro le puede servir de gran ayuda. Los mejores maestros se encuentran, sin ninguna duda, en la estantería. No se puede adquirir un estilo propio si no se lee y no se imita a los grandes escritores. La admiración y la emulación a los clásicos son el principio obligado de una carrera literaria. Después, están las escuelas de escritura. Son interesantes porque ponen al alumno en contacto con personas que comparten las mismas inquietudes. Lo deseable es que el alumno encuentre a un buen maestro. El buen maestro ha de enseñar a amar la literatura sin papanatería, pero sin malograr la inocencia del alumno. Lo ideal es encontrar un buen maestro que no esté lacrado por el resentimiento. Hay maestros que quieren imponer sus manías y sus prejuicios literarios a sus alumnos. Que les inoculan el desprecio, que es el pecado más estéril de los literatos. De ellos hay que huir como de la peste. Nada mejor que el maestro que enseña a admirar, en primer término, y a analizar las dificultades de la creación. De un taller literario es posible que sólo uno o dos alumnos tengan futuro, pero por esos dos diamantes en bruto merecen la pena todas las escuelas de letras.

Arturo Pérez-Reverte

Escribir no es tanto cuestión de talento como de constancia. El trabajo, la dedicación y las lecturas son el camino más directo para tener éxito en la creación literaria. Con el tiempo, los escritores vamos cambiando y no es la misma novela la que escribes con 20 que la que escribes con 40, o con 60, porque tu corazón cambia con el tiempo, pero creo que todo escritor coherente debe pisar siempre el mismo territorio e ir desarrollándolo con los años. El lector siempre debe reconocer tu territorio. Desconfío del autor que cambia de territorio o que no lo deja claro en sus libros.

Antonio Gamoneda

Parto de una actitud permanente en el sentido de que la manifestación o la presencia del pensamiento poético es una parte de mi vida. Ese pensamiento poético, por decirlo de alguna manera, permanece inmovilizado, pero está conmigo todo el tiempo. Y, en algún momento, una parte de mi cerebro que los científicos nos están localizando, pone en marcha ese pensamiento poético del que hablo, el cual, a mi entender, difiere de cualquiera otra modalidad de pensamiento. Es un lenguaje interior que se activa rítmicamente, en su aparición hay un desencadenante musical, y ese pensamiento rítmico es identificable como pensamiento poético. Lo que no se debe hacer, sin que esto sea una ley de aplicación general, es crear un proyecto, programar, crear unas metas o significaciones previas con fines de escritura poética. No es precisamente el automatismo puro de los surrealistas, pero sí es una actividad que no debe ser intervenida por otras formas de pensamiento. Finalmente, de manera quizá no perceptible para el poeta hasta el final sí aparece un sentido, un conocimiento que se parte del no saber que decía Juan de Yepes al saber, al conocimiento, pero por mecanismos que no son la indagación, el estudio o la indagación previa.

Ángeles Mastretta

¿Escribimos para recordar o para ir adivinando lo desconocido? Alguna vez recomendó Julio Cortázar: "Cuenta la historia como si sólo fuera de interés para el pequeño círculo de tus personajes, pensando en que podrías ser uno de ellos". Yo no encuentro una mejor recomendación para quienes quieran meterse en este lío que es escribir quimeras. Inventar mundos, es querer adivinarlos. ¿Quiénes son éstos? ¿Quiénes fueron? ¿Qué pensaban? ¿Qué los conmovía? ¿En dónde viven? ¿A quién añoran? ¿A qué se atreven? Yo para eso escribo novelas. Para soñar con otros, para inventar personas a las que me gustaría conocer, con las que me haga bien convivir durante horas, durante días alargándose por años. Lo que me sucede no necesito reinventarlo, y cuando intento hacer algo así siempre termino aceptando que la historia que digo ha sido mía. Escribir es un juego de precario equilibrio entre el valor y la soberbia. También entre sus opuestos: el miedo y la humildad. Yo de cómo escribir, de los trucos y los equívocos, no sé hablar bien. Lo único que sé con la claridad del agua, es que escritor es quien escribe todos los días, todos los ratos libres y siempre que algo mira, aunque no tenga lápiz, ni teclas con las que dejar constancia de sus palabras.

Rafael Gumucio

¿Se puede enseñar a escribir? Claro, con un buen silabario y una profesora paciente no hay niño que no sepa después de unos meses escribir su nombre y el de sus padres. ¿Aprender a ser escritor? Ser escritor es ser por escrito, ser más intensamente, más completamente por escrito que por cualquier otro medio. Todos tienen la facultad de lograrlo. Las materias que se necesitan aprobar son justamente las que no se enseñan en la universidad, pero las que se imparten en cualquier otra parte: la valentía, la honestidad, el descaro, la oportunidad, la lucidez, la gracia. Por otro hacer de escritor es más simple, basta usar anteojos, leer mucho, encerrarse en alguna universidad americana por un semestre, ser jurado de cuanto concurso hay, vestirse de chaqueta de mezclillas y preocuparse por grandes temas tipo "el mal", el vacío y la cuarta guerra mundial.

Ramiro Pinilla

El acto de sentarse a escribir nunca ha gozado de mi preferencia entre los demás del día. Siempre hubo otras necesidades más apremiantes. Sin embargo, he logrado escribir. Lo que advierte sobre la coartada de la falta de tiempo. Siempre hay tiempo para respirar. Porque, digamos, se trata de coraje. Abundan los llamados, los que redactan bien en la escuela y un día, a los dieciséis años, leen a su abuela una incipiente cuartilla y la buena señora alza los brazos y exclama: "¡Tenemos un escritor en la familia!" Con cosas así se empieza en esto. ¿Merece la pena? Un buen sueño siempre merece la pena. Pero habrá que mantenerlo limpio. No conviene, desde un principio, pretender vivir de la literatura: es peligroso para el sueño. Nunca viví de ella, siempre tuve un par de empleos. ¿A qué viene este consejo? ¿Os suena la palabra libertad? Y luego, disciplina. A un escritor compulsivo le sobra la disciplina. Creo en el trabajo lento, en soledad y al amparo de una inspiración más o menos obediente. Nunca reneguéis de los insomnios, a los que suele acudir la imaginación. Un texto, una narración, nunca es lo suficientemente buena. Siempre pudo estar mejor. Te pueden alabar mucho una historia, pero tú sabes que lo hacen porque ignoran lo que tenías en la cabeza y no halló la forma perfecta. De mis novelas y cuentos sólo pequeñas partes alcanzaron la feliz conjunción fondo/forma que creía ver, no alcancé el sueño. ¿Era posible? Sí en un texto corto, un cuento. Pero acaso esta perfección no sea más que un delirio del propio sueño, porque si cada historia o tema requiere un estilo o lenguaje distinto dentro de cada narración, y más si es larga, también conviven episodios diferentes que acaso están marcando estilos diferentes. Aunque, cuidado, porque el escritor no es un robot, él es el culpable de lo bueno y de lo malo. En este sueño no hay sonámbulos.

Andrés Neuman

Aristócratas y pedagogos. ¿Se puede enseñar a escribir?, ¿hay unas reglas mínimas? Herméticos y aristócratas necesitan pensar que no. A pragmáticos y pedagogos les conviene pensar que sí. ¿Se puede ser un aristócrata pedagógico? Ay. No se debe... 1. No se debe escribir en estado de ebriedad o enajenación por estupefacientes. 2. No se debe escribir novelas universitarias. 3. No se debe creer que hay cosas que se deben hacer. Sí se debe... 1. Se debe escribir sobre el estado de ebriedad o enajenación por estupefacientes. 2. Se debe escribir novelas universitarias, si no hay más remedio. 3. Se debe creer lo que digan los personajes.

Wendy Guerra

En mi país algunas piezas oficiales creen que las casas editoriales de todo el mundo nos publican porque añadimos ficción a buena parte de nuestro drama. Pero son ellos, la mano negra e invisible que enreda las cuerdas de nuestra propia realidad, quienes despojan lo maravilloso de lo real. Escribimos sin conocer lo que pasa debajo del iceberg. El ritual de lo que vivimos es un gesto preciado, un diamante que cruje para marcar cristales en blanco. Así se inicia nuestro oficio, nos proponemos historias cotidianas, salvadas de nuestra infancia, adolescencia y juventud espolvoreada de episodios, pero la historia misma nos despierta a una trama mayor. Escritores de ficción sustituyen por veces al periodista que no puede decir lo que contamos. En todos los tiempos un escritor se enfrentó con pánico al blanco de su pizarra, pero mi instante sobre el hielo es el arte de cincelar con herramientas las palabras sobre el frío.

Lorenzo Silva

Padecí, como muchos, el martirio de sentarme ante un folio virgen con afán de mancharlo de algo impreciso y sublime. Incluso creo que llegué a sufrir ante alguna de aquellas pantallas negras de WordPerfect. Pero hace muchos años que no he vuelto a pasar por el ominoso trance. Mi truco: nunca salgo a pelear sin haber cargado a conciencia mi arma, y nunca la empuño (salvo fuerza mayor) sin cerciorarme de que estoy despejado para hacer buena puntería. No escribas sin algo concreto que contar. Con eso, y la mente bien despierta, el folio o la pantalla en blanco son el más placentero campo de maniobra.

Marcos Giralt

Tener presente que la escritura es una disciplina que exige concentración y rigor; no creer en la inspiración sino en el trabajo; saber que éste empieza antes de ponernos a escribir, en la mirada, y que por eso hay que entrenar la pluma tanto como los ojos con los que vemos el mundo; olvidar en lo posible nuestra propia vida, pero convertir la escritura en una prolongación de ella escribiendo solamente sobre asuntos que nos importan; no conformarnos con la primera versión de un texto, releerlo y corregirlo cuanto consideremos necesario; no hacer caso de consejos que contradigan nuestro propio instinto, y elegir cuidadosamente a nuestros modelos, que sean de verdad grandes. Con esto, que no es poco, y un buen diccionario, cualquiera puede enfrentarse a la escritura. Cómo alcanzar el estado idóneo depende de los hábitos y manías de cada cual. En mi caso necesito música y un número suficiente de horas por delante.

Alberto Manguel

Hay áreas en las que ningún consejo vale: nadie jamás ha podido servirse del consejo de otro para saber cómo hacer que un pan con mantequilla no caiga del lado de la mantequilla hacia abajo, cómo recrear un sueño en todos sus detalles, cómo razonar con el Papa, cómo enamorarse. Virginia Woolf (o quizás fue Somerset Maugham) dijo que para escribir un buen libro hay tres reglas, pero que, desafortunadamente, nadie sabe cuáles son. Forzado a dar consejo a quien quiere escribir, sugiero seis cosas: 1. Leer. 2. Leer. 3. Leer. 4. Leer. 5. Leer. 6. Leer.
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Aiminajaiueitujel
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Re: Concurso de relatos policiacos

por Aiminajaiueitujel » 30 Sep 2010, 13:29

El último caso, por Raymond Doyle


"Encendí el último lucky mientras echaba un buen vistazo a mi nueva cliente. La luz de neón del cartel del bar de abajo jugaba con los intersicios de las persianas venecianas y con la penumbra del atardecer, decorando mi polvorienta oficina en un imposible y violento magenta. A ella no parecía importarle. De hecho, el tono le sentaba bien a la perspectiva de sus interminables piernas. Era una imponente rub"

El cursor del procesador de texto se quedó parpadeando, impaciente, entre la b y la nada y ahí se quedó durante un rato. Por fin, Daniel apuró un trago de la botella de vodka- no era el primero de la noche- y cambío el "rubia" a medio escribir por un "morena". Luego, se arrepintió y cambió a pelirroja, pero también lo borró de inmediato. Al final, con lentitud metódica, escribió "zorra calva" mientras esbozaba una mueca sardónica.

Qué mas daba. Fuese como fuese el color de su pelo, tendría la lengua afilada y un cuerpo de escándalo. Por supuesto, acabaría acostándose con Vergara y traicionándole. Y, al final, el inefable detective terminaría desbrozando el embrollo en que la imponente rubia/morena/pelirroja le habría metido y se despediría del lector encendiendo el enésimo lucky apestoso en el enésimo atardecer en la misma oficina polvorienta. Se echó otro trago y borró las dos últimas palabras. El vodka aún bajaba por su esófago mientras, tras pensarlo mejor, seleccionaba todo el parrafo y apretaba el botón de suprimir. Otra vez la pantalla en blanco. Como al comienzo del día, como la semana anterior, como hacía ya casi un mes desde que, según el contrato con la editorial, debería de haber entregado el primer borrador de la sexta entrega de las aventuras de Vergara. Vergara.
El puto Vergara.

"No hizo falta abrir los ojos para saber que hoy llevaba las de perder. Mi cabeza, justo donde el gorila me había golpeado, palpitaba como el corazón de un hámster corriendo en la rueda de su jaula. Me habría gustado comprobar el tamaño del chichón, y lo habría hecho si no fuese por la soga que mantenía mis brazos firmemente atados a la silla en la que me encontraba sentado. Como hay cosas que hay que hacer aunque uno no quiera, concentré todas mis fuerzas, tomé aire como el culturista que va a levantar ciento veinte kilos en el press de banca, puse en tensíón todos los músculos de mi cuerpo y lo conseguí: había costado lo suyo, pero mis párpados estaban, por fin, abiertos."

¿Por qué Vergara recibe siempre esas palizas brutales? Era una pregunta tan estúpida como retórica a la que había tenido que responder decenas de veces. Cualquier alumno del más cutre taller de escritura por correspondencia sabe que el interrogatorio patibulario, el labio partido y el ojo a la virulé son condiciones sine qua non para cualquier relato del género.

Pero era sólo una parte de la verdad. Lo que Daniel nunca admitía en esas entrevistas era que obtenía un placer casi físico al maltratar a su personaje. Que ya que era imposible librarse de él, al menos se reservaba el capricho de aporrearle el cráneo, molerle las costillas, quemarle la planta de los pies con brasas de cigarrillos o atravesarle el hombro de un balazo. Se lo merecía. Todas y cada una de las hostias que recibía estaban más que justificadas. Por protagonizar el mismo cliché una y mil veces, por convertirle a él, a su autor, en un mero comparsa, en el pie de página de las aventuras que protagonizaba. Era lo mismo que escribiera una historia de amor, un ensayo sobre literatura o una novela de trasfondo histórico. Impenitentes, inexorables, el público en las firmas de libros, los contertulios en las charlas a las que era invitado, su editor con tono untuoso, hasta sus amigos o las mujeres con las que se acostaba... todos, todos le preguntaban que para cuándo otro caso del detective Vergara.

Al principio, no entendió cómo había podido alcanzar tanto éxito. Aquel personaje surgió casi como una farsa, un ejercicio de estilo, un guiño melancólico al pasado. Con su hablar cínico y descreído, su forma suicida de encadenar un cigarrillo tras otro y su código moral de caballero andante, aquel detective constituía un anacronismo con patas. Era un compendio tan descarado de lo más trillado del género que, una vez, cuando estaba trabajando en la cuarta novela del Vergara, le envió a su editor el primer capítulo íntegro de "El largo Adiós", cambiando sólo detalles de época y nombres de personajes. Era una pequeña broma, una inofensiva revancha en forma de tomadura de pelo por todas las veces que andaba metiéndole prisa con el trabajo. Cuál fue la sorpresa de Daniel cuando aquella misma noche su editor le llamó completamente entusiasmado con el borrador recibido. "Lo único, Dani- había rematado el muy gilipollas-, lo veo un poco lento, ¿no?". Entonces sí entendió. Lo entendió todo.

Borró el nuevo párrafó y echó otro trago largo, ávido y asqueroso. Le supo bien.

"Esta vez no era un encargo. No había cliente, no había contrato, no había un sobre color manila sospechosamente abultado esperándome en la cómoda de ningún viejo magnate acosado por el chantaje. Esta noche, y sin que sirva de precedente, era personal.

Dejé el coche en un callejón sin salida como si fuera un presagio. Era una noche sin luna y los globos de las farolas flotaban en la niebla como fuegos fatuos. Recorrí en silencio las calles desiertas de aquella urbanización de lujo, con casas igualitas, con buzones igualitos, con perros igualitos y con dueños tan igualitos que se creen completamente diferentes al vecino que duerme en el chalet de al lado. Me paré. No lo llevaba anotado, pero sabía que ése era el número. Además, la luz del piso de arriba seguía encendida. Aplasté con el talón la colilla sobre la acera impoluta y eché a andar por el caminito de pizarra que conducía hasta la puerta.

Con la mano ya en el pomo, dudé unos segundos. No podía ser tan fácil. Contuve la respiración, giré la muñeca y la puerta se abrió. No saltó ninguna alarma, no ladró ningún perro ni surgió de las sombras ningún sicario de encantadora sonrisa encañonándome con una 9mm parabellum. Por no oírse no se oyeron ni las bisagras girando sobre sus goznes. Delante de mí, en la penumbra, un funcional vestíbulo decorado con pocos muebles pero caros, un par de escalones a la derecha de los cuáles se adivinaba un amplio salón fundido con la negrura y, al fondo, una escalera de obra con pasamanos de bronce que ascendía a la primera planta.

Penetré con sumo cuidado en el silencio de la casa. Mis zapatos casi flotaban mientras me aproximaba a las escaleras. Comencé a subir los escalones como quien pisa entre cristales. Conforme iba ascendiendo, la luz era más intensa. Olía a humo rancio y, si uno aguzaba el oido, alcanzaba a escuchar un leve golpeteo arrítmico pero incesante.

Tomé aire, eché mano de la sobaquera y extraje con mimo, sin prisas, mi vieja Star BKM. Su peso en mi diestra me aportó la calma que necesitaba para subir el tramo final. Cuando llegué al último escalón, pude ver que la escalera desembocaba en un ático abuhardillado y diáfano repleto de estanterías atestadas de libros y cachivaches sin orden ni concierto. En el último rincón de aquella leonera, sobre un amplio escritorio de madera de nogal, un cenicero rebosaba de colillas. Una de ellas aún estaba encendida, olvidada por su dueño. Junto al cenicero, un portátil derramaba la cegadora luz blanca de la pantalla del procesador de texto. Sobre el teclado, unos dedos afanosos machacaban una y otra vez las letras de plástico.

Me acerqué sin decir una palabra. El dueño de esos dedos, el hombre al que había venido a buscar, no volvió la cabeza. Ni siquiera cuando estuve junto a él sus ojos se movieron de la pantalla, como si aquello que estaba escribiendo fuese más importante que el hecho de que alguien le estuviese apuntando a la cabeza con una pistola automática. Había tanto que decir, tanto que hablar y tanto que explicar que ninguno de los dos dijimos nada.”

El disparo sonó como un trueno en toda la urbanización. Los perros ladraron, las luces se encendieron, las sirenas sonaron. Murieron los dos.

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GeorgeCostanza
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Re: Concurso de relatos policiacos

por GeorgeCostanza » 30 Sep 2010, 19:51

Yo tengo un par por acabar, a ver si les doy una forma mínimamente presentable antes del fin de plazo.

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Aiminajaiueitujel
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Re: Concurso de relatos policiacos

por Aiminajaiueitujel » 30 Sep 2010, 20:17

Pa na, por Aiminajaiueitujel pero no el de verdad, sino el otro


Impostura. A parte de ser una palabra de bella sonoridad, era mi vida. Ella entera. Toda mi vida giraba en torno a relativizar cada conocimiento, en que la pluralidad de conocimientos pusieran en duda la existencia misma de una verdad. Ocultar, esconder, engañar, sembrar confusión, misterio.
Tantas versiones de mí mismo había, tanto personaje, tanta impostura, que apostaría una canasta de borgoña a que nadie conocía mi yo, mi realidad.
Era, decía, sin exagerar un maestro en saber y que los demás no supieran. La información es poder siempre y cuando sea correcta.
Llevaba ya años cultivando este complicado y turbio arte.
Todo para que al entrar en casa, desde el otro lado del pasillo en penumbra y con una rápida ojeada, mi madre fuera capaz de decir "Tú has bebido".

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Sr. Lobo69
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Re: Concurso de relatos policiacos

por Sr. Lobo69 » 05 Oct 2010, 20:17

Mañana ya toca empezar a votar, ¿no?

Prometo comentario de todos y cada uno de los relatos en justa penitencia por la poca atención ke he tomado al concurso. Les juro ke he andado- y ando- bastante liado. Pero liado de verdad, no como cuando Instante teclea a una mano ke está liado mientras con la otra está haciéndose un canuto.


Un saludo.
Antes de empezar a lamernos las pollas mutuamente, terminemos nuestro trabajo

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iNsTaNte_aLepH
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Re: Concurso de relatos policiacos

por iNsTaNte_aLepH » 05 Oct 2010, 20:19

Sr. Lobo69 escribió:Mañana ya toca empezar a votar, ¿no?

Prometo comentario de todos y cada uno de los relatos en justa penitencia por la poca atención ke he tomado al concurso. Les juro ke he andado- y ando- bastante liado. Pero liado de verdad, no como cuando Instante teclea a una mano ke está liado mientras con la otra está haciéndose un canuto.


Un saludo.


******.

:D

Yo aún ni he acabado el que tenía pensado presentar, se me está alargando mucho. Pero bueno, puedo colgarlo luego fuera de concurso, no creo que pase nada.
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Sr. Lobo69
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Re: Concurso de relatos policiacos

por Sr. Lobo69 » 06 Oct 2010, 22:35

Vale, empiezo mis comentarios por riguroso orden de lectura:

Los de Macky, al no estar estrictamente presentados a concurso, los voy a comentar en bloke: el primero me parece ke no pasa más de una broma para estirar músculos, con gracejo pero sin pretensiones. El tercero no tiene mala pinta pero el final es una chapuza imperdonable. Deja muy mal sabor de boca y eso ke tenía una forma condensada de contar las cosas ke me estaba gustando... Eso no se hace, hombre. El segundo, en su simpleza, me parece un gran texto. La violencia seca, el discurrir del pensamiento del asesino, las palabras entre dos personas ke ya no tienen nada ke decirse... Un pedazo de realidad descarnada expuesto al sol sin tapujos. Muy bueno.

Ratas: parece más un fragmento o el arranke de un escrito de más páginas ke un relato en sí mismo. Está bien escrito pero le falta pasión, implicación. Como el mismo Simpkins comenta, se nota demasiado ke es un ejercicio estilístico ke una historia con voluntad de ser contada.

¡Ay, qué situación!: tiene buen ritmo y mucha ironía. Además, el final tiene su punto. A mí, desde luego, me ha pillado de improviso. Y eso ke un tío ke tiene a las spice girls de tono de llamada no podía ser trigo limpio.

Estoy hasta los cojones: exkisitamente narrado. Chirría un poco, si acaso, la descripción del cubil del protagonista, con demasiados lugares comunes. Pero la inmersión en su mente perturbada, con la anécdota de su gatita rockera incluida, me ha encantado. Estaba cantado a mitad del relato ke ese tío estaba abocado a descargar el cargador y armar una carnicería, pero esta especie de Rorschard de comisaría me ha ganado por la mano. Una aclaración, Señora Butterfly: son gajes del oficio, no gafes. Pero guárdese el colt para responderme, ke el relato me ha gustado igual.

Esperanza: relato cruel hasta en el nombre. Es una lugar común en la novela negra: el detective ke despierta herido, a merced de un cruel pistolero y ke, indefectiblemente, escapa en el último momento. Pero esta vez, el final feliz es negado. Todo ello narrado al ritmo preciso de frases cortas y certeras. Como el tiro ke acaba con la vida del protagonista. Te va lo truculento, ¿eh Macky?



Luego sigo. No, no buskéis el título del relato. Es sólo ke luego sigo.




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Sr. Lobo69
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Re: Concurso de relatos policiacos

por Sr. Lobo69 » 13 Oct 2010, 21:40

Una noche, hace ya 17 años, conocí a una morena de proporciones perfectas, andares felinos y mirada de las ke te clavan a la pared como un insecto en la sala de trofeos de un entomólogo. Cuando me decidí a atacar, akella imponente hembra, a pesar de mis pocas esperanzas de éxito, no sólo me hizo caso, sino ke hasta parecía entrar al trapo. Cruce de miradas, intercambio de sonrisas y cháchara circunstancial ke no era más ke una excusa para acercarme más a ella. Ya estábamos en esa fase de mutua contemplación en el ke se calibra el instante adecuado para el primer beso cuando apareció su amiga para llevársela de la mano. Ella me volvió a aguijonear con esas dagas ke tenía bajo los párpados y, con una sonrisa ke hubiera rendido un ejército a sus pies, me dijo: "Espérame. Luego vuelvo".

Hace 17 años de eso y aún sigo esperando. Si habéis leido mi anterior mensaje, todo eso os lo cuento para ke comprendáis ke "Luego" es una medida de tiempo elástica. Muy elástica. En fin, ke luego, aunke lo escribiese hace una semana, es ahora:


Universos: hacer este tipo de relatos de alternancia de tiempos y narrador con uso constante de flashback siempre es un ejercicio de riesgo. Si no se hace bien, puede convertirse en un texto farragoso difícil de leer. En este caso, el autor no sólo salva el tipo, sino ke aprueba con nota. Bien en los timings a la hora de sincronizar ambos discursos. Sobre todo me ha gustado ese tono sarcástico y ácido de la primera persona del policía. Muy Chandler.


Esto es triste: desde los nombres hasta los personajes, escenarios y las situaciones, relato muy cinematográfico. Es fácil imaginar la voz en off de Al Pacino narrando esta historia mientras en la pantalla vemos el clásico entierro de
gangsters, todos de luto riguroso, embadurnados en gomina y flor embutida en el ojal, presentando sus respetos al finado mientras conspiran entre sí. Pocas sorpresas pero muy bien redactado. Un relato de una pieza. Vieja escuela.


Cocina Catalana: humor bestia, algo surrealista y políticamente incorrecto. Un cóctel explosivo con situaciones
delirantes. La estupefacción del pobre sargento es hilarante y su conversación con el conseller es exkisita. Para ke fuese redondo, ha faltado, para mi gusto, pulir el final, ke me ha dejado un poco con el culo torcido. Aun así, brillante.


Cara y cruz: el relato de una situación desde puntos de vistas antagónicos es un recurso ke puede ser interesante. Pero en este caso, falta el elemento sorpresa. Se hace bastante pesado releer dos veces la misma historia cuando ya sabes el final. Kizá hubiese sido mejor intercalar ambos puntos de vista para aportar más dinamismo a la narración. Otro hándicap ke le hace arduo de leer es el uso arbitrario de la acentuación: un texto, cuando se presenta en forma de relato, ha de estar más cuidado a la hora de utilizar las tildes. Ya no es sólo por corrección linguística sino porke la acentuación o no de ciertos verbos afectan al sujeto y al tiempo. En fin, recomendaría al autor ke, si alguna vez presenta algún texto a un concurso más serio ke éste, procure cuidar mucho más la presentación.


Mentiras: relato de ésos con bicho al final. La trampa la veo impecable salvo por una licencia: cuando el
protagonista utiliza la frase al principio de lo difícil de ser detective. Por el resto, está simpático y bien llevado el engaño. Especialmente lúcida me ha parecido la alusión a "estaría mejor allí, corriendo libre". Cuando he llegado al final, he podido evitar pensar en Stewie Griffin.


Quemar: no me termina de llenar porke, aunke bien redactada, la historia abusa demasiado de las casualidades. Aun así, la perspectiva amoral del narrador le da un toke perverso a la narración ke me gusta. Y el último párrafo, entero, es una delicia. Aunke sólo fuera por recorrer el camino ke llega hasta él, merece la pena leer todo el relato.


Pa na: el pakete de fortuna bajo el doble fondo del cajón de los calcetines. La colección de porno escondida en los rincones más recónditos de la leonera. El boletín de notas oculto estratégicamente entre la colección de cómics hasta después de las vacaciones de navidad. El pakete de condones ke, aunke aún no habías tenido la oportunidad de estrenar, te habías atrevido a comprar en un arrebato temerario y dormía el sueño de los justos en la cómoda donde guardabas la ropa de invierno. Todo, todo, todo, lo encontraba a la primera. Nos pasamos la vida buscando referentes policiacos en el cine y resulta ke el detective más infalible e implacable del mundo se paseaba en bata boatiné por el pasillo de nuestras propias casas. Ké cosas.




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Re: Concurso de relatos policiacos

por iNsTaNte_aLepH » 13 Oct 2010, 23:37

Quemar, por Perrita Mansa

Estos son ricos y cabrones, el pack completo. :D
El texto me gusta, está bien redactado se lee de un tirón y se sigue el hilo perfectamente aunque pasen más de 20 años. Como dice SrLobo es interesante la "aparente" imparcialidad del narrador aunque más que eso yo diría que es como un "resbalar" del mundo. Es una enfermedad típica de la modernidad nuestra piel resbala sobre todo y sobre todos.

Interesante desde luego, veremos como termina en mi votación que ando repasando.


El último caso, por Raymond Doyle

El inicio debo decir que me ha entusiasmado, intuía un ambiente a Pulp de Bukowski que me hacia gracia pero en el último cierto no me ha gustado demasiado el giro hacia una historia "convencional" y porque no decirlo irremediablemente previsible. Ojo no digo que no me guste sino que esperaba otro tipo de cosa.

El texto está escrito muy bien, tal vez demasiado bien... en el género se hace siempre extraño la pomposidad de ciertas palabras que parecen sacadas de Madame Bovary. Por lo demás perfecto.


Pa na, por Aiminajaiueitujel pero no el de verdad, sino el otro

:D :D

No sé que decir, es divertido y más o menos sorpresivo que ya es decir. No desde el punto de vista de que no sepamos que habra un cambio brusco -eso parece evidente- sino más bien porque no sabemos a donde llevará dicho giro.













Por cierto Sr.Lobo ¿tienes ya preferencias y tal? Y para el organizador ¿cuándo se votará?
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Re: Concurso de relatos policiacos

por PouPierce » 13 Oct 2010, 23:51

:) ¿Qué tantas casualidades ves, mr. wolf? Que se queden sin gasolina, que Manuel salga - no salga con ellos, que haya un vagabundo en el parque, que sea - no sea Manuel el vagabundo... Sea como sea, me alegra que te guste.

¿Qué plazo hay para las votaciones?
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Re: Concurso de relatos policiacos

por iNsTaNte_aLepH » 14 Oct 2010, 21:03

Bueno, imagino que ya se puede votar así que dejo aquí mi parecer.

1-Cocina catalana... 7 puntos
2-El último caso
3-Quemar
4-¡Ay, qué situación!
5-Universos
6-Ratas
7-Estoy hasta los cojones....1 punto
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Re: Concurso de relatos policiacos

por Sr. Lobo69 » 14 Oct 2010, 21:28

iNsTaNte_aLepH escribió:Bueno, imagino que ya se puede votar así que dejo aquí mi parecer.

1-Cocina catalana... 7 puntos
2-El último caso
3-Quemar
4-¡Ay, qué situación!
5-Universos
6-Ratas
7-Estoy hasta los cojones....1 punto


Te has adelantado, hombre.

Para 3 ke somos, podríamos haber hecho un pacto previo para designar no ya al ganador, sino el orden exacto de los concursantes.

Yo ya lo tengo bastante claro también. Supongo ke entre hoy y mañana dejaré mi voto.


Pou, de los 3 eres es al ke mejor se le da montar polémica. A mí, la mitad de las veces no me entienden cuando insulto y a Instante le entra la risa floja. Anda, pon a parir a alguien a ver si esto se anima....



Un saludo.
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Re: Concurso de relatos policiacos

por iNsTaNte_aLepH » 14 Oct 2010, 21:33

Bueno, somo 3 y 12 relatos de los que hay que votar 7, tampoco hay mucho donde elegir.

Además no me he querido votar, así que tú me dirás.

:D


Eso negro, enseñanos un poco como os lo montais en Baltimore, ¿entiendes? con las negras, los blanquitos y los pardillos.
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Re: Concurso de relatos policiacos

por PouPierce » 15 Oct 2010, 16:18

No sé cómo os sorprendéis de que la peña no vote, si la gente del foro no lee más allá del Marca.
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Re: Concurso de relatos policiacos

por arturo_papito » 15 Oct 2010, 19:01

pues yo tengo que leer aún, a ver si esta noche...y eso que no hay tantos, pero me habia descolgado. En parte porque intenté escribir algo medio serio y me salió un churro que ni me atreví a mandarlo. Bueno, voy a releer y a escribir algo en los votos.
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Re: Concurso de relatos policiacos

por Sr. Lobo69 » 16 Oct 2010, 12:43

Bueno, me ha costado elegir el orden de los 3 ó 4 primeros. Seguramente, podrían haber intercambiado sus puestos cualkier otro día, pero, como voto sólo hay uno y a ti te encontré en la calle, ahí van:

1- Universos: tiene un ritmo narrativo muy dinámico, está impecablemente redactado y, de los relatos presentados, es de los ke más fielmente se ajusta a las claves del género. Además, ese sentimiento de culpa carcomiendo lentamente la mente del protagonista... 7 puntos muy merecidos.

2- Estoy hasta los cojones...: estos personajes enfermizos, fronterizos, con los músculos tensos en el borde del precipicio de la locura y a punto de caramelo para dar el salto son mi debilidad. Acabe con todos, detective. Le doy 6 puntos como 6 balas.

3- Quemar: ya ke tú mismo te has kitado la máscara, Pou, te respondo: efectivamente, las casualidades de las ke abusas son todas ésas ke mencionas. Además, por ponernos melindres, no me parece muy verosímil la llamada de los padres al día siguiente del asesinato. A pesar de todo, está muy, muy bien escrito, aunke eso lo sabes mejor ke yo. Y repito ke te envidio ese último párrafo. Por eso, por pura envidia, a lo mejor sólo te doy estos 5 puntos.

4- Cocina catalana: como ya dije, me parece ke el diálogo sobre el ke rota el texto es magnífico. Nadie sabe lo complicado ke es hacer reir hasta ke no se pone a ello. Y si este conseller y este sargento de la benemérita se kedan sólo con 4 puntos es más porke, de los premiados, kizá es uno de los textos ke más se alejan de lo ke entendemos por el género ke nos ocupa.

5- Esto es triste: coge perfectamente el tempo y el estilo narrativo al ke hace referencia. Como digo, es material 100% Scorsese en uno de los nuestros. El único pero es ése: se ciñe tan rigurosamente bien a los cánones establecidos ke no deja ni un reskicio a la sorpresa. 3 puntos sobre la tumba de Jimmy.

6- ¡Ay, qué situación!: se ajusta, con humor e ironía, a varios clichés del género y, en el último momento, se aparta y te da un revolcón ke te deja con una sonrisa en los labios. 2 puntos para el asesino más chapucero del distrito.

7- El segundo de Macky: el ke trata sobre esa persecución a plena luz del día, ya sabéis. Me encanta su simpleza y su brutalidad poco afectada. Si sólo se keda con un punto es precisamente porke no tiene ni título y porke no fue presentado por las vías correctas. Ah, y por ese rezé con zeta, ke, en un texto tan bien escrito, duele como una patada en los cojones.


Gracias a todos los ke os habéis presentado. Más adelante, comentaré mi propio relato pero prefiero esperar a ke todo el mundo vote.



Un saludo.
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Re: Concurso de relatos policiacos

por iNsTaNte_aLepH » 16 Oct 2010, 17:27

Ah, vale, ya decía yo que habías dejado un relato sin comentar.

:D
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Re: Concurso de relatos policiacos

por Sr. Lobo69 » 18 Oct 2010, 20:43

MISTERIO Por me estáis tocando las pelotas

Entré sin llamar, con la costumbre del que sabe con lo que se va a encontrar antes siquiera de abrir la puerta. Dentro, por supuesto, no había nadie. A pesar de ello, eché mano de mi vieja Lugger, aunque fuese para que me hiciera algo de compañía. En el pasillo, unas colillas de Chester eran la única certeza de que alguien había estado allí desde mi última visita.

Seguí andando hacia el salón por hacer algo de ejercicio. En la televisión, un McNulty congelado sostenía una botella de bourbon en su mano, esperando a que alguien le diese al play para poder echarse un trago al coleto. Así llevaba tres días el pobre Jimmy.

En la cocina, al lado de un bistec de esposa de conseller a medio comer, seguía el mismo panorama. Volví a contar y estaban todos: los mismos doce fiambres de hace semanas, descomponiéndose sin prisas entre un hedor dulzón. Nadie más había venido a reclamarlos, ni siquiera el dueño del piso.

Mientras devolvía la pistola a su funda, rehice mis pasos hasta la salida. Cuando cerraba sin molestarme en echar la llave, consulté el reloj por enésima vez, no fuera a ser que me hubiese equivocado: en efecto, tan sólo faltaban tres días. Pero ese hilo parecía, definitivamente, muerto.



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Re: Concurso de relatos policiacos

por iNsTaNte_aLepH » 19 Oct 2010, 15:33

:D :D :D

Casi que debería ganar este último.

La verdad es que podría animarse a comentar-votar, aunque solo fueran los que han presentado relatos. Que bueno, a lo mejor es que sólo hemos presentado tres.
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Re: Concurso de relatos policiacos

por Aiminajaiueitujel » 19 Oct 2010, 21:18

Reconozco que he tenido esto abandonadísimo y que en gran parte por mi culpa esto ha sido el fracaso en cuanto a participación que ha sido :P .
De todas formas estoy orgulloso de muchos d elos relatos que habéis hecho. Luego comento y voto, lo juro.

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