Cajón desastre
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Capi_Carroña
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Re: Cajón desastre

por Capi_Carroña » 22 Sep 2017, 12:35

http://www.lavanguardia.com/ciencia/cie ... =hootsuite

“Si quieres hacerte millonario, invéntate una terapia alternativa”


• El biólogo y periodista científico publica una novela en la que arremete contras las pseudociencias

Cristina Sáez
20/09/2017 14:49 | Actualizado a 20/09/2017 16:04

Cuando Daniel Arbós (Barcelona, 1976) se enteró hace unos años de que había gente que bebía cada día agua de mar alegando que era “muy sana”, no daba crédito. “¡Pero si desde pequeños nos han enseñado que no se debe ingerir, pero si contiene elementos tóxicos como el mercurio!”, exclama este biólogo reconvertido en periodista científico echándose las manos a la cabeza.

Desde entonces le rondaba la idea de dedicar una novela a las pseudociencias. Pero primero llegó 10 top models i una boja que parla sola (RBA, 2015), un retrato en clave de humor sobre la generación de 30 y 40 años en la Barcelona de la crisis.Luego, el día a día en el Institut Català d’Oncologia, donde trabajaba en el gabinete de prensa, le fue reafirmando en su propósito de consagrar una novela a las pseudociencias: veía pacientes con pronósticos poco esperanzadores que se lanzaban a probar terapias alternativas o que retrasaban el tratamiento con quimioterapia por antes intentar naturopatía, reiki, flores de bach y otros remedios ‘naturales’.

Y así gestó “Amb l’aigua al coll ” (Àmsterdam, 2017), una sátira con mala leche y sin miramientos en que se ríe de las terapias alternativas, no de quienes las consumen, sino de los que se enriquecen con ellas. Dídac Barta, el protagonista, con ansias de dinero, descubre en una visita a una masía reconvertida en un centro de terapias alternativas, que hay mucha gente que cree que beber un par de vasos de agua de mar al día es muy sano. Y decide crear un negocio de venta de agua de mar ‘con propiedades talasotelúricas’. Y tiene éxito.
El agua de mar está muy de moda.

Hay quien cree en Dios, o en Buda, y hay quien cree en el agua de mar. Es una fe, es irracional.
Pero aseguran que les funciona.

Muchas de las pseudociencias funcionan por autosugestión. Hace unos años se puso de moda la pulsera power-balance, ¿te acuerdas? y la gente aseguraba que le iba genial. Pero ahora nadie la lleva. Y no hace mucho los futbolistas llevaban una tirita en la nariz porque decían que respiraban mejor, corrían más. Y realmente se lo creían y pensaban que les funcionaba. ¿La siguen llevando?
Muchos usuarios de terapias alternativas tiene formación universitaria, incluso sanitaria.
Ese es el problema. Somos una sociedad formada que nos creemos que sabemos. Antes, si el médico les decía a nuestros abuelos que vacunaran a los hijos, ellos lo hacían, porque habían visto los estragos que causaban algunas enfermedades como la difteria o la polio. Y además, porque eran conscientes de su propia ignorancia: sabían que no sabían, que es muy importante, y confiaban en el médico. Ahora eso ha cambiado. Como tenemos formación, a veces incluso carreras científicas, tenemos la falsa sensación de que sabemos y de que nuestra opinión es verdad.

Somos una sociedad formada que nos creemos que sabemos
Hay médicos y enfermeras que recetan agua de mar, homeopatía, terapia neural…
Puede que hayan aprendido mucho de medicina y enfermería, pero nada sobre qué es el método científico. Que tú pienses que algo funciona, no importa. En ciencia hay que rendirse a la evidencia: no hay ni un solo estudio publicado en los últimos 200 años que haya demostrado que la homeopatía funciona.

También ahora vamos al médico sin movernos de casa, preguntando al ‘Doctor Google’.
En internet hay mucho curandero ofreciendo sus servicios milagrosos. Cuando estás en una situación de vulnerabilidad porque te han detectado una enfermedad con mal pronóstico o sin curación, es muy fácil caer en esto. Mucha gente se aprovecha de la desesperación, de la debilidad psicológica del otro, y le dicen lo que quiere oír: que se curarán, que no tendrán que hacer quimio, que evitarán los efectos secundarios. Los enfermos ven esperanza y caen.

A menudo les ofrecen terapias o remedios ‘más naturales’, sin efectos secundarios.
¡Esta corriente del primer mundo de querer volver a las cosas naturales como si fueran mejores! Muchos enfermos dejan la medicación, como la quimioterapia, porque considera que es mala, y se va a buscar remedios que les parecen naturales, como el reiki o plantas medicinales. Es como lo de tener los hijos en casa porque “el hospital está muy deshumanizado”. Si todo va bien, no hay problema, pero es que si pares en el hospital no es por si todo va bien, sino por si va mal que te puedan tratar. Hay muchos países en los que está repuntando la tasa de mortalidad infantil y de las madres en el parto porque mucha gente decide parir en casa. Todo se junta: una moda de querer volver a épocas pasadas, de premedicamento y presanidad y una falsa creencia de que todos sabemos, de que estamos informados y de que los médicos lo único que quieren es vender medicamentos.
No hay ni un solo estudio publicado en los últimos 200 años que haya demostrado que la homeopatía funciona

En el ICO habrás visto muchos casos de enfermos que recurrían a pseudoterapias.
Trabajé 10 años en el Institut Català d’Oncologia (ICO) y allí vi la preocupación de los médicos porque aumentaba el número de pacientes con enfermedades graves que, desesperados, caían en pseudoterapias. Había quien perdía dinero, pero otros perdían la salud; pacientes con cáncer que comenzaban más tarde el tratamiento porque probaban otras cosas antes de empezar con la quimio, o remedios naturales que interaccionaban con la quimio, que la hacían que fuera tóxica o que no tuviera efecto.

Pero también son médicos quienes las promueven e incluso prescriben.
Es el caso de Odile Fernández, una médico que tuvo cáncer y que vende sus libros sobre alimentos que curan el cáncer. Pero ella hizo el tratamiento estándar, con quimio, y a parte la dieta. Muchos de estos lo que hacen es coger una base que es verdad y la exageran mucho para poder hacer su negocio. Está claro que una dieta sana puede ayudar a prevenir el cáncer. Se ha comprobado que comer fruta y verdura puede prevenir ciertos tipos de cáncer, como no fumar y hacer ejercicio. Ahora bien, creer que llevando una determinada dieta, con los llamados superalimentos, ahora tan de moda, puedes curar el cáncer…

¿Por qué nos los creemos?
Porque es una fe. Hemos dejado de creer en Dios y hemos pasado a creer en cualquier cosa. Desde la nueva medicina germánica, a la neuroemoción, el reiki, o la moda neohipi de ir en contra de las vacunas porque no son naturales. Esta gente se cree más un mensaje de whatsapp que le envían o un post en el Facebook de ves a saber quién sobre la teoría de la conspiración que los estudios rigurosos de una sociedad médica.

Pero ¿por qué?
En cierta medida por el descrédito de la medicina, de la sanidad pública, que está supersaturada y el médico de cabecera solo te dedica cinco minutos y ni te mira a la cara. En cambio, vas a estos charlatanes y te escuchan, te dedican tiempo. Mucha gente necesita hablar, que la escuchen. Por eso es más fácil quedar prendado de esta gente que de tu médico. A esto se añade la mala fama del sector sanitario y las farmacéuticas, en muchos casos con razón.

Hemos dejado de creer en Dios y hemos pasado a creer en cualquier cosa.

Que yo critique a los charlatanes no quiere decir que defienda a las farmacéuticas, ¿eh? Y es que la gente habla de los intereses de las farmacéuticas, como si la homeopatía no la fabricaran las farmacéuticas, como si todos estos terapeutas no cobraran. ¡Pero si los tratamientos son carísimos!

Las terapias alternativas han entrado en el sistema sanitario.
Los médicos y enfermeras que las recetan o aplican incurren en mala praxis. Tienen que receptar y aplicar aquello que ha demostrado funcionar y todas estas terapias alternativas han demostrado lo contrario, que no funcionan. En ocasiones, el sistema sanitario ha pecado de laxitud. “Daño no le hará”, y con eso dejan que la magia entre en la sanidad pública y confunda al paciente, porque si el médico o la enfermera le recomienda una cosa, es muy probable que se la crea. Y además le da una pátina de rigor a estas pseudociencias que no tienen. Creo que parte de la tarea sanitaria es también educar a la población.

Las farmacias también venden homeopatía e incluso agua de mar.
Tendrían que vender solo aquello que ha demostrado eficacia. ¡Que vendan homeopatía en el super, junto al colacao!

Acabas de publicar “Amb l’aigua al coll”, una novela en la que arremetes sin piedad contra las pseudociencias. ¿Por qué has optado por una novela y no un libro de divulgación?
Porque la divulgación tiene un problema y es que llega a poca gente. Quienes leen este tipo de libros ya tienen interés en el tema y están en contra de la homeopatía. Lo interesante es llegar a la gente que está a favor y que no suelen leer divulgación. La ciencia debe estar más presente en la sociedad: a través del teatro, por ejemplo. ¿Por qué no hay más obras que hablen de temas científicos? O series de televisión. La ciencia tiene que desbordar el ámbito puramente de la divulgación. Por eso decidí hacer una novela corta, entretenida, con personajes, con historia de amor, humor, fácil de leer, para llegar a la gente que nunca se compraría un libro de divulgación.
Se te ve el plumero desde la primera página…
Es una sátira muy clara contra las pseudociencias. No me río de quienes las consumen, porque entiendo que haya gente que en la desesperación pueda creer en ellas, sino de quienes las aplican. Es una crítica descarnada de la moda de todo lo natural es mejor. ¿Puede ser que un payés de Balaguer tenga la cura para el ébola y nadie lo sepa? ¿De verdad en pleno siglo XXI nos lo creemos? Mi intención con la novela es que la gente se pueda hacer cuatro preguntas y entender un poco mejor cómo funciona el método científico y aprender algo pasando un buen rato.

¿Puede ser que un payés de Balaguer tenga la cura para el ébola y nadie lo sepa? ¿De verdad en pleno siglo XXI nos lo creemos?
¿Por qué te centraste en el agua talasotelúrica?
Cuando me enteré hace unos años de que había gente que bebía agua de mar, me flipó. Me dejó perplejo saber que quienes la beben argumentan cosas como que tiene todos los elementos de la tabla periódica. Pero si hay elementos de la tabla que son super tóxicos! O que la vida surgió del mar, o que el mar lo cura todo, que no hay bacterias…. Me pareció tan absurdo… Es que basta pensar un poco para darse cuenta de que no tiene sentido. Si el agua de mar fuera realmente supernutricional, si lo curara todo, entonces los países con mares y océanos como India, Cuba, muchos países africanos, que se mueren de enfermedades y hambre, ¿no lo sabrían? ¿No estarían bebiendo ya agua de mar en mansalva? Es un ejemplo de negocio de la absurdidad. Si quieres hacerte millonario, invéntate una terapia alternativa.

P0LI
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Re: Cajón desastre

por P0LI » 22 Sep 2017, 12:47

Capi_Carroña escribió:http://www.lavanguardia.com/ciencia/ciencia-cultura/20170920/431422196048/daniel-arbos-novela-satira-pseudociencia-amb-laigua-al-coll.html?platform=hootsuite

“Si quieres hacerte millonario, invéntate una terapia alternativa”


• El biólogo y periodista científico publica una novela en la que arremete contras las pseudociencias

Cristina Sáez
20/09/2017 14:49 | Actualizado a 20/09/2017 16:04

Cuando Daniel Arbós (Barcelona, 1976) se enteró hace unos años de que había gente que bebía cada día agua de mar alegando que era “muy sana”, no daba crédito. “¡Pero si desde pequeños nos han enseñado que no se debe ingerir, pero si contiene elementos tóxicos como el mercurio!”, exclama este biólogo reconvertido en periodista científico echándose las manos a la cabeza.

Desde entonces le rondaba la idea de dedicar una novela a las pseudociencias. Pero primero llegó 10 top models i una boja que parla sola (RBA, 2015), un retrato en clave de humor sobre la generación de 30 y 40 años en la Barcelona de la crisis.Luego, el día a día en el Institut Català d’Oncologia, donde trabajaba en el gabinete de prensa, le fue reafirmando en su propósito de consagrar una novela a las pseudociencias: veía pacientes con pronósticos poco esperanzadores que se lanzaban a probar terapias alternativas o que retrasaban el tratamiento con quimioterapia por antes intentar naturopatía, reiki, flores de bach y otros remedios ‘naturales’.

Y así gestó “Amb l’aigua al coll ” (Àmsterdam, 2017), una sátira con mala leche y sin miramientos en que se ríe de las terapias alternativas, no de quienes las consumen, sino de los que se enriquecen con ellas. Dídac Barta, el protagonista, con ansias de dinero, descubre en una visita a una masía reconvertida en un centro de terapias alternativas, que hay mucha gente que cree que beber un par de vasos de agua de mar al día es muy sano. Y decide crear un negocio de venta de agua de mar ‘con propiedades talasotelúricas’. Y tiene éxito.
El agua de mar está muy de moda.

Hay quien cree en Dios, o en Buda, y hay quien cree en el agua de mar. Es una fe, es irracional.
Pero aseguran que les funciona.

Muchas de las pseudociencias funcionan por autosugestión. Hace unos años se puso de moda la pulsera power-balance, ¿te acuerdas? y la gente aseguraba que le iba genial. Pero ahora nadie la lleva. Y no hace mucho los futbolistas llevaban una tirita en la nariz porque decían que respiraban mejor, corrían más. Y realmente se lo creían y pensaban que les funcionaba. ¿La siguen llevando?
Muchos usuarios de terapias alternativas tiene formación universitaria, incluso sanitaria.
Ese es el problema. Somos una sociedad formada que nos creemos que sabemos. Antes, si el médico les decía a nuestros abuelos que vacunaran a los hijos, ellos lo hacían, porque habían visto los estragos que causaban algunas enfermedades como la difteria o la polio. Y además, porque eran conscientes de su propia ignorancia: sabían que no sabían, que es muy importante, y confiaban en el médico. Ahora eso ha cambiado. Como tenemos formación, a veces incluso carreras científicas, tenemos la falsa sensación de que sabemos y de que nuestra opinión es verdad.

Somos una sociedad formada que nos creemos que sabemos
Hay médicos y enfermeras que recetan agua de mar, homeopatía, terapia neural…
Puede que hayan aprendido mucho de medicina y enfermería, pero nada sobre qué es el método científico. Que tú pienses que algo funciona, no importa. En ciencia hay que rendirse a la evidencia: no hay ni un solo estudio publicado en los últimos 200 años que haya demostrado que la homeopatía funciona.

También ahora vamos al médico sin movernos de casa, preguntando al ‘Doctor Google’.
En internet hay mucho curandero ofreciendo sus servicios milagrosos. Cuando estás en una situación de vulnerabilidad porque te han detectado una enfermedad con mal pronóstico o sin curación, es muy fácil caer en esto. Mucha gente se aprovecha de la desesperación, de la debilidad psicológica del otro, y le dicen lo que quiere oír: que se curarán, que no tendrán que hacer quimio, que evitarán los efectos secundarios. Los enfermos ven esperanza y caen.

A menudo les ofrecen terapias o remedios ‘más naturales’, sin efectos secundarios.
¡Esta corriente del primer mundo de querer volver a las cosas naturales como si fueran mejores! Muchos enfermos dejan la medicación, como la quimioterapia, porque considera que es mala, y se va a buscar remedios que les parecen naturales, como el reiki o plantas medicinales. Es como lo de tener los hijos en casa porque “el hospital está muy deshumanizado”. Si todo va bien, no hay problema, pero es que si pares en el hospital no es por si todo va bien, sino por si va mal que te puedan tratar. Hay muchos países en los que está repuntando la tasa de mortalidad infantil y de las madres en el parto porque mucha gente decide parir en casa. Todo se junta: una moda de querer volver a épocas pasadas, de premedicamento y presanidad y una falsa creencia de que todos sabemos, de que estamos informados y de que los médicos lo único que quieren es vender medicamentos.
No hay ni un solo estudio publicado en los últimos 200 años que haya demostrado que la homeopatía funciona

En el ICO habrás visto muchos casos de enfermos que recurrían a pseudoterapias.
Trabajé 10 años en el Institut Català d’Oncologia (ICO) y allí vi la preocupación de los médicos porque aumentaba el número de pacientes con enfermedades graves que, desesperados, caían en pseudoterapias. Había quien perdía dinero, pero otros perdían la salud; pacientes con cáncer que comenzaban más tarde el tratamiento porque probaban otras cosas antes de empezar con la quimio, o remedios naturales que interaccionaban con la quimio, que la hacían que fuera tóxica o que no tuviera efecto.

Pero también son médicos quienes las promueven e incluso prescriben.
Es el caso de Odile Fernández, una médico que tuvo cáncer y que vende sus libros sobre alimentos que curan el cáncer. Pero ella hizo el tratamiento estándar, con quimio, y a parte la dieta. Muchos de estos lo que hacen es coger una base que es verdad y la exageran mucho para poder hacer su negocio. Está claro que una dieta sana puede ayudar a prevenir el cáncer. Se ha comprobado que comer fruta y verdura puede prevenir ciertos tipos de cáncer, como no fumar y hacer ejercicio. Ahora bien, creer que llevando una determinada dieta, con los llamados superalimentos, ahora tan de moda, puedes curar el cáncer…

¿Por qué nos los creemos?
Porque es una fe. Hemos dejado de creer en Dios y hemos pasado a creer en cualquier cosa. Desde la nueva medicina germánica, a la neuroemoción, el reiki, o la moda neohipi de ir en contra de las vacunas porque no son naturales. Esta gente se cree más un mensaje de whatsapp que le envían o un post en el Facebook de ves a saber quién sobre la teoría de la conspiración que los estudios rigurosos de una sociedad médica.

Pero ¿por qué?
En cierta medida por el descrédito de la medicina, de la sanidad pública, que está supersaturada y el médico de cabecera solo te dedica cinco minutos y ni te mira a la cara. En cambio, vas a estos charlatanes y te escuchan, te dedican tiempo. Mucha gente necesita hablar, que la escuchen. Por eso es más fácil quedar prendado de esta gente que de tu médico. A esto se añade la mala fama del sector sanitario y las farmacéuticas, en muchos casos con razón.

Hemos dejado de creer en Dios y hemos pasado a creer en cualquier cosa.

Que yo critique a los charlatanes no quiere decir que defienda a las farmacéuticas, ¿eh? Y es que la gente habla de los intereses de las farmacéuticas, como si la homeopatía no la fabricaran las farmacéuticas, como si todos estos terapeutas no cobraran. ¡Pero si los tratamientos son carísimos!

Las terapias alternativas han entrado en el sistema sanitario.
Los médicos y enfermeras que las recetan o aplican incurren en mala praxis. Tienen que receptar y aplicar aquello que ha demostrado funcionar y todas estas terapias alternativas han demostrado lo contrario, que no funcionan. En ocasiones, el sistema sanitario ha pecado de laxitud. “Daño no le hará”, y con eso dejan que la magia entre en la sanidad pública y confunda al paciente, porque si el médico o la enfermera le recomienda una cosa, es muy probable que se la crea. Y además le da una pátina de rigor a estas pseudociencias que no tienen. Creo que parte de la tarea sanitaria es también educar a la población.

Las farmacias también venden homeopatía e incluso agua de mar.
Tendrían que vender solo aquello que ha demostrado eficacia. ¡Que vendan homeopatía en el super, junto al colacao!

Acabas de publicar “Amb l’aigua al coll”, una novela en la que arremetes sin piedad contra las pseudociencias. ¿Por qué has optado por una novela y no un libro de divulgación?
Porque la divulgación tiene un problema y es que llega a poca gente. Quienes leen este tipo de libros ya tienen interés en el tema y están en contra de la homeopatía. Lo interesante es llegar a la gente que está a favor y que no suelen leer divulgación. La ciencia debe estar más presente en la sociedad: a través del teatro, por ejemplo. ¿Por qué no hay más obras que hablen de temas científicos? O series de televisión. La ciencia tiene que desbordar el ámbito puramente de la divulgación. Por eso decidí hacer una novela corta, entretenida, con personajes, con historia de amor, humor, fácil de leer, para llegar a la gente que nunca se compraría un libro de divulgación.
Se te ve el plumero desde la primera página…
Es una sátira muy clara contra las pseudociencias. No me río de quienes las consumen, porque entiendo que haya gente que en la desesperación pueda creer en ellas, sino de quienes las aplican. Es una crítica descarnada de la moda de todo lo natural es mejor. ¿Puede ser que un payés de Balaguer tenga la cura para el ébola y nadie lo sepa? ¿De verdad en pleno siglo XXI nos lo creemos? Mi intención con la novela es que la gente se pueda hacer cuatro preguntas y entender un poco mejor cómo funciona el método científico y aprender algo pasando un buen rato.

¿Puede ser que un payés de Balaguer tenga la cura para el ébola y nadie lo sepa? ¿De verdad en pleno siglo XXI nos lo creemos?
¿Por qué te centraste en el agua talasotelúrica?
Cuando me enteré hace unos años de que había gente que bebía agua de mar, me flipó. Me dejó perplejo saber que quienes la beben argumentan cosas como que tiene todos los elementos de la tabla periódica. Pero si hay elementos de la tabla que son super tóxicos! O que la vida surgió del mar, o que el mar lo cura todo, que no hay bacterias…. Me pareció tan absurdo… Es que basta pensar un poco para darse cuenta de que no tiene sentido. Si el agua de mar fuera realmente supernutricional, si lo curara todo, entonces los países con mares y océanos como India, Cuba, muchos países africanos, que se mueren de enfermedades y hambre, ¿no lo sabrían? ¿No estarían bebiendo ya agua de mar en mansalva? Es un ejemplo de negocio de la absurdidad. Si quieres hacerte millonario, invéntate una terapia alternativa.


Esto da para profundizar mucho, pero voy a contestar dos cosas rápidas.
Una muy concreta: ¿hay alimentos naturales que hacen que el tratamiento médico contra el cáncer sea tóxico? No me descojono más porque no me da.
De hecho, hay una pregunta muy interesante, ya que hay muchos doctores que recomiendan terapias alternativas como complemento a las terapias convencionale. Hay que recordar que las terapias alternativas son cosas como la comida sana, cierto tipo de alimentos de producción ecológica, la meditación y la relajación, el yoga, etc. No creo que eso haga daño a nadie que tiene cáncer, ni que tenga dolor de cabeza.

Es curioso esto, porque hace dos días aparecía en todos los medios una noticia bomba: "las terapias alternativas disparan un 470% las muertes por cáncer". La noticia venñia a decir que, en alquellos casos que los pacientes abandonaban las terapias habituales, y se decantaban exclusivamente por terapias alternativas, la mortalidad aumentaba casi en cinco veces (4.70).

Lo primero que se preguntan algunos expertos si de verdad hay tanta muestra de personas que abandonen un tratamiento para ir a las terapias alternativas. Y, si lo hay, cómo es que se prestan para el estudio, o cómo se han obtenido los datos.

Lo segundo es que, claro, abandonar cualquier tratamiento a mitad suele traer malos resultados. Eso es evidente. Pero pasa hasta con los antibióticos de ampli espectro.

Vamos, que lo que aumenta casi en 5 veces la mortalidad en esas circunstancias no son las terapias alternativas, sino dejarse el tratamiento.

Para acabar diría que se habla de los tratamientos contra el cáncer como la panacea total, cuando las tasas de curación, desgraciadamente, no son nada elevadas.

Yo siempre diré lo mismo, pero para el cáncer, y para cualquier enfermedad: es mucho mejor prevenir, que curar. Lástima que los médicos y, sobre todo, la industria farmacéutica, pongan todo el empeño en lo segundo, pero casi nada en lo primero. Cierto es que los médicos reciben ya a un paciente (sea con resfriado, obesidad, gota, transtornos hepáticos o cáncer) y poco puede hacer para prevenir desde su sillón de consulta. Pero es el sistema el que está montado de manera que nadie trabaja de verdad en la prevención, sino que está todo organizado para poner parches en la curación. Y, claro, la curación es mucho más onerosa que la prevención...

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Capi_Carroña
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Re: Cajón desastre

por Capi_Carroña » 22 Sep 2017, 13:43

P0LI escribió:Una muy concreta: ¿hay alimentos naturales que hacen que el tratamiento médico contra el cáncer sea tóxico? No me descojono más porque no me da.


¿Y esta pregunta de dónde sale, si no es indiscreción?

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Garin de Montglane
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Re: Cajón desastre

por Garin de Montglane » 22 Sep 2017, 16:45

Pérdida de tiempo.
Alguien a quien le ponen en la mesa una y otra vez las pruebas de las mamarrachadas que publicita pero jamás rectifica no va a razonar acerca de nada. Sólo voceará sobre otras cosas, o sobre las mismas ya puestas en evidencia, pero razonar jamás.
It has become a cliche to remark that nobody boasts of ignorance of literature, but it is socially acceptable to boast ignorance of science and proudly claim incompetence in mathematics. Richard Dawkins

Amicus Plato sed magis amica veritas.

P0LI
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Re: Cajón desastre

por P0LI » 22 Sep 2017, 19:36

Capi_Carroña escribió:
P0LI escribió:Una muy concreta: ¿hay alimentos naturales que hacen que el tratamiento médico contra el cáncer sea tóxico? No me descojono más porque no me da.


¿Y esta pregunta de dónde sale, si no es indiscreción?


Dice este hombre que hay remedios naturales que interactuan con la quimio.

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Garin de Montglane
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Re: Cajón desastre

por Garin de Montglane » 24 Sep 2017, 11:14

Interacción entre tratamientos oncológicos y soporte nutricional
Eduard Fort Casamartina, Lorena Arribas Hortiguela, Carmen Bleda Pérez, Carme Muñoz Sánchez, Imma Peiro Martínez, María Perayre Badía, Ana Clopés Estela
Nutr Hosp. 2016; 33(Supl. 1):50-57 ISSN 0212-1611 - CODEN NUHOEQ S.V.R. 318

Resumen
Durante la última década, el conocimiento de nuevos mecanismos implicados en el desarrollo del cáncer ha permitido el diseño de nuevos fármacos para su tratamiento y la mayor parte de ellos son fármacos que se administran por vía oral. Uno de los principales problemas de los pacientes oncohematológicos es la desnutrición, que suele tener causas multifactoriales (de la propia enfermedad, de los pacientes y de los diferentes tratamientos administrados). Para minimizar el impacto de la desnutrición es necesaria una intervención nutricional, ya sea adaptando la dieta o mediante la instauración de soporte nutricional artificial, en función de la gravedad de cada caso. En cualquier paciente que esté recibiendo un tratamiento oncológico hay que evaluar las posibles interacciones que pueden existir con el soporte nutricional instaurado, ya sea dieta oral, suplementación oral o nutrición enteral. Estas interacciones pueden disminuir la eficacia, aumentar la toxicidad de los tratamientos o producir déficits nutricionales. Se detallan las principales interacciones que se pueden producir, las interacciones entre los tratamientos oncológicos y el soporte nutricional.
- - - - -

Primer resultado de la búsqueda en Google de "interacción + alimentos + quimioterapia". No parecía tan complicado.
Enlace al artículo completo.

De nada.

PS/ No, no he dejado de advertir el cambio alimentos/remedios como quien no quiere la cosa.
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Amicus Plato sed magis amica veritas.

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